Fallece sacerdote en Camerún en circunstancias violentas

“Una gran parte de África tiene problemas o de persecución religiosa o de problemas tribales o de recursos. Camerún los tiene”.


Violencia en Camerún 


El Padre Alexandre Sob Nougi, falleció por disparo de arma de fuego en situaciones poco claras, en Camerún. El sacerdote falleció en una carretera a kilómetros de Buea, la capital de la zona de habla inglesa de ese país, informó la Agencia Fides.

Al parecer, el responsable de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Bomaka, de la Diócesis de Buea, murió a causa de una bala perdida de un enfrentamiento entre fuerzas militares y separatistas, aunque otras informaciones apuntan a que fue asesinado direcgtamente. El padre se desempeñaba también como Secretario Diocesano de la Educación Católica.

En entrevista con Yo Influyo, Julieta Apendinni, directora de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada en México, aseguró que, pese a que Camerún no es un país con altos índices de violencia contra religiosos, como Kenia, Nigeria o Yemen, no significa que esté libre de esta problemática.

“Una gran parte de África tiene problemas o de persecución religiosa o de problemas tribales o de recursos. Camerún los tiene”.

Señaló que, en muchos países de África, se viven muchas más situaciones de conflicto entre etnias, de grupos politizados, en los que la Iglesia es mediadora y también es agredida.

En este sentido, existe un fuerte conflicto entre cameruneses angloparlantes y francoparlantes, pues los primeros perciben que les son impuestas la lengua y costumbres propias de los francófonos.

Si bien es cierto que desde hace años han buscado mayores espacios de autonomía, las protestas se han acrecentado desde el año 2016, y a partir del 1 de octubre de 2017 los más extremos presionaron para declarar la independencia de las provincias anglófonas para dar lugar a la República de Ambazonia.

Derivado de esto han existido enfrentamientos entre separatistas y las fuerzas del orden, lo que ha generado violencia y un elevado número de desplazados dentro del territorio de Camerún, y de refugiados en países vecinos como Nigeria.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se calcula en más de 160 mil los cameruneses desplazados y refugiados.

En mayo de este año, la Conferencia Episcopal de Camerún emitió un comunicado en el que llamaron a la paz a todos los sectores de su país.

“Detengamos cualquier forma de violencia y dejemos de matarnos los unos a los otros. Salvemos nuestro país de una guerra civil infundada e inútil” dijeron entonces los obispos cameruneses.


@yoinfluyo

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