AMLO no sabe perder...

López Obrador no se lanzó a una segunda aventura presidencial a ver si puede, sino para llegar a Los Pinos a como dé lugar. Por eso hoy que se ve perdido, según sus propias encuestas, difunde por todos los medios y voceros que habrá fraude electoral.

Su ambición cósmica de poder lo llevó a completar 12 años de campaña presidencial. Si el 2006 atribuyó su descalabro a sus actitudes despóticas e intransigentes, ahora se disfrazó de angelito para que no lo repudiaran, sino vieran que cambió y que es un alma de la caridad.

No temió rivalizar con la Divina Providencia para prometer todo lo imaginable, ni rehuyó engañar para aparecer sin rencores, perdonador de sus enemigos y el ser mejor intencionado para conducir a México a un cambio, que él tituló verdadero.

Porque, eso sí, él es el poseedor de toda la verdad, honestidad, sabiduría para regir al pueblo; en ello se muestra de nuevo intransigente. Se equivocan quienes le rebaten sus cuentas alegres de que ahorrará 300 mil millones de pesos con abatir los sueldos de la alta burocracia, y otro tanto al eliminar la corrupción, como pilares para disponer de las millonadas que requieren sus proyectos faraónicos.

Yerran quienes contradicen su plan de crear cinco refinerías más, aunque no haya dinero, las reservas de hidrocarburos no alcancen para surtirlas y resulte más barato al país comprar gasolina refinada. Ni qué decir de los que no creen que abrirá 7.5 millones de empleos, si no creó uno solo como gobernante de la capital.

El definió ex cátedra que ése es el camino verdadero, no  importa que así desbarrancaría las finanzas nacionales y al rato arrastraríamos una deuda como en la etapa del priísmo autoritario, con Echeverría y López Portillo, sus ídolos con quienes militó en el PRI, pese a las masacres del 2 de octubre y del 10 de junio y a las crisis económicas sexenales.  

Hoy, aunque voces autorizadísimas indican que no fue posible en 2006 –y ahora lo es menos- fraguar un fraude electoral, nadie lo baja de su macho, pues de otra manera no le cuadran sus cálculos ni justificaría las protestas y escándalos que prepara para el 1 de julio, cuando se le vaya el triunfo electoral, que ya ve perdido.

Logró que el PRI –para bajar a Josefina Vázquez Mota- lo ayudara con que las encuestas lo pusieran en segundo lugar en preferencia electoral, y él manipuló la de un diario nacional para aparecer a unos puntos de Peña Nieto; pero el ardid no dio para más.

Citó luego una encuesta que lo dio de puntero, pero nunca quiso revelar con qué metodología se hacía ni si llenaba los cánones indispensables para ello; pues lo que deseaba era engañar con que iba adelante, aunque sin sustento real.

Hoy ya está desesperado, y va a tratar de arrebatar la elección a como dé lugar. Lo grave es que lo hará con técnicas más depuradas. Cuenta, por ejemplo, con parte del movimiento juvenil #YoSoy132, al que manipuló desde un principio y cuyos líderes copados anuncian un plantón de 30 días en el Zócalo, contra el fraude electoral.

Quizá López vuelva a protestar allí como nuevo presidente legitimo, o quién sabe de qué santo se revestirá ahora; por lo menos de mártir de la democracia.

El no sabe perder, aunque a México se lo lleve la trampa.

A ver qué cara ponen las gentes de buena fe que aceptaron figurar en su gabinete por creer que ya cambió y no siembra división ni odio entre los mexicanos; cuando vean que vuelve a las andadas.

A fuer de intentar convencer aún a muchos electores, aclararía Andrés  Manuel ¿cómo estuvo el asesinato del hermano que se le atribuye y del que él tuvo buen cuidado de borrar toda huella judicial y periodística en Tabasco, cuanto tenía poder?

¿O la muerte de su amigo adolescente, a quien no perdonó le ganara un partido de beisbol y le lanzó por la espalda una bola, que le pegó en la cien, y lo dejó inconsciente por años, hasta que murió?

O para no ir más lejos: ¿Develará ahora sí los gastos de los segundos pisos, que guardó por ley para 15 años, para convencernos de que sí es verdad su honestidad valiente?

Son hechos que no vale saltar a la ligera, siquiera para creerle, una vez en la vida, que desea ser transparente y ya es distinto al jefe de gobierno del DF que hizo lo imposible para evitar la instalación del Instituto de Información Pública capitalino.

Quizá sea mucho pedir; mas para él no lo es pedirnos nuestros votos. A ver quiénes se lo dan en estas condiciones.

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Comentarios   

 
+1 #2 Jose 03-07-2012 22:04
Me da risa que el perredista solo juega con su mente, se dice ser un hombre de palabra pero de dientes para fuera, porque hasta la fecha le ha gustado hacer plantones porque no hay cosas que le parecen, es una pena que a su edad no sea responsable y aún saber perder, los resultados ya están puestos que mas quiere que le sigan demostrando el odio que se cosecha en todos de otra forma, nadie piensa igual que el y eso es lo mejor.
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+1 #1 Marco Aldaraca 03-07-2012 20:47
No me parece que sea la mejor actitud, pero desde el pacto hubiera dicho que no sabía como reaccionaría si perdiera la presidencia, pero esta actitud demuestra que no ha cambiado nada, que sigue siendo el mismo ser violento que no acepta vivir bajo las reglas de el estado, y creo que es una señal muy clara de que la legalidad no es entendida por AMLO.
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