Ante los discursos que buscan crear división entre nuestro pasado prehispánico y español, debemos recordar que así como somos herederos de una cultura occidental, también por parte de los pueblos originarios contamos con una gran herencia.
A pesar de que podría pensarse que la subsidiariedad y el asistencialismo buscan apoyar a los más necesitados, la realidad es que una estrategia asistencialista sólo generará más pobreza y México ya no necesita eso.
Todos los mexicanos hasta los más pobres tienen la capacidad de construir nuestro propio destino, y el gobierno debe procurar las herramientas y oportunidades para ello. Nada más alejado de compararlos con mascotas a las que hay que alimentar.
México no puede entenderse sin la fusión de dos culturas, la hispánica y la indígena. La riqueza de nuestra nación recae precisamente en este mestizaje.
Nuestro presidente es un mentiroso, Y aunque él insista en negarlo y asegurar que lo más preciado que tiene es su integridad y su palabra, al final se vuelve una más de sus mentiras.
Ante el centralismo acaparador de gobierno federal, reflejado también en el secuestro de la agenda y discurso político, debemos apostar para que sea la persona, nuevamente, el centro de la discusión política.
Ante la tentación de volver a un régimen centralista con un presidencialismo sin contrapesos, la plataforma Compromiso Social MX nos recuerda la necesidad de un compromiso social fuerte y responsable.
El tema de los abusos sexuales al interior de la Iglesia representa un duro golpe a millones de católicos. El proceso de sanación y purificación ha sido un proceso doloroso, pero necesario para una institución más apegada al mensaje evangélico.
El gobierno, al igual que antes con los organismos públicos autónomos, ahora arremete contra la sociedad civil pretendiendo ahorcarla presupuestalmente. Sin embargo, ahí radica un área de oportunidad de las ONG no deben desaprovechar.
La destrucción de un estado democrático comienza limitando y pervirtiendo sus instituciones. En México ya estamos viviendo ese proceso.
Históricamente padecemos un grave rezago en materia educativa en México, ya está claro el rumbo que seguirá el actual gobierno… ¿qué nos toca hacer a nosotros?
Casos como el de la explosión en Tlahuelilpan deben movernos como mexicanos a asumir nuestros propios errores sociales y actuar en consecuencia.
La crisis humanitaria que se vive en Venezuela es la oportunidad para una reflexión seria en nuestro país que derive en un fortalecimiento de nuestras instituciones y de la sociedad civil.