La democracia no ha muerto

Morena es mayoría en ambas cámaras, sin oposición real, y con exactamente los mismos perros que ya conocemos, rascándose las mismas pulgas de siempre.


Gobierno de México


Desde que la democracia fue concebida, muchos de sus problemas se volvieron evidentes, como su ineficiencia, corruptibilidad, demagogia, la falacia de las masas y su excelsa propensión a ser la cuna de los peores dictadores; desde su primera aplicación en la antigua Grecia, todo esto se volvió transparente y claro, lo suficiente como para motivar a los griegos a desistir de tan fútil tarea y continuar por milenios con sistemas más eficientes.

Desde pequeños, se nos enseña que la democracia es la panacea, la utopía traída a la tierra, la bendición que las élites nos han conferido, y que nos garantiza nuestro pequeño pedazo de poder en la cómoda y portátil modalidad de una credencial para votar.

Honestamente, prefiero mi poder en la modalidad de un trinche para clavar en el las cabezas de los funcionarios ineficientes y los reyes ineptos, como en el siglo catorce en Inglaterra en la rebelión de la torre de Londres, o en la rebelión de los nobles en esa misma nación, que logran cambios y encienden preocupaciones legitimas en aquellos que están hasta arriba; y no como en la democracia, en que cualquier decisión tomada por el gobierno puede ser excusada vulgarmente por decir “es la voluntad del pueblo”, pues nosotros los representamos y al votar, nuestra voluntad solo es una extensión de la voluntad del pueblo, pero dicha afirmación no es más que una falacia insultante al intelecto.

Pocos han considerado verdaderamente las contradicciones y evidentes problemas que conlleva la democracia; unos pueden pintártela como el mayor ejercicio de libertad y de bienestar social, pero… distinguido lector, permíteme postularte exactamente lo mismo desde otra perspectiva. 

Si tuvieras que tomar una decisión verdaderamente importante para tu futuro, ¿le preguntarías a tu padre, madre, novio, novia, esposo, esposa o persona de más confianza para tomar su concejo y desde una perspectiva informada, cercana y consciente, tomar una decisión prudente y responsable?… ¿O prefieres encuestar a cualquiera que encuentres en la calle para resolver tus problemas? 

Mismo planteamiento, ¿por qué le preguntamos a una mayoría tristemente ignorante, e incompetente en los asuntos de estado, economía y política internacional, sobre el curso que deba llevar el país? Infórmenme cuando todo mexicano tenga una carrera en economía, relaciones internacionales, teoría política y derecho, y entonces y sólo entonces estaré a favor de la democracia. 

Yo mismo no debería permitírseme votar, lo hago pues es mi obligación ciudadana, pero eso no cambia que mi convicción permanezca en otra parte.

Y es que, estimado lector, tanto como yo, sabes… sabemos que somos profundamente ignorantes en miles de temáticas, muchas de ellas necesarias para guiar a un país. Información que nos haría falta a la hora de tomar una verdadera decisión informada o de elegir a un gobernante, y que, eventualmente, nos convertirían en candidatos para volvernos uno, pero que tristemente en este país como en muchos otros, tanto los votantes como los gobernantes son un desfile profano de insultante ignorancia y estupidez.

Tan profano, ignorante y estúpido como para que los resultados de estas elecciones hayan sido como fueron. Permítanme explicarme.

Para comenzar con esta temática debo remontarme a los días del viejo PRI, días en que los gobernantes eran impuestos, no electos, en que las cámaras tenían la mayoría aplastante e irrevocable del PRI, y en que se adoptaban políticas semi izquierdistas y populistas con el fin de acallar a las masas, con niveles de corrupción astronómicos y con un egoísmo personal en cada funcionario de proporciones bíblicas.

Seguramente usted pensará que esos días han terminado, pues el cambio ha llegado en forma de Morena. Si usted cree eso, simplemente no le ha puesto atención en lo más mínimo a los integrantes de Morena, muchos de ellos ex priístas, y en su mayoría veteranos, grilleros y dinosaurios que persiguen el hueso del poder y el dinero como perros rabiosos, desde que sus madres les confirieron sus tristes y miserables vidas.

Debemos recordar también que Morena es mayoría en ambas cámaras, sin oposición real, y con exactamente los mismos perros que ya conocemos, rascándose las mismas pulgas de siempre.

Algunos de ellos son ex perredistas, otros ex panistas, pero ninguno nuevo, ningún joven o novedad; y todos ellos sumados y destilados como veneno en su mayor representante, Andrés Manuel López Obrador, que no sólo estuvo en el PRI, no solo estuvo en el PRD (lo que ya hace digno del título de grillero) si no también fundador de su propio partido de grilleros. Nuestro actual presidente electo es un anciano con unas ansias de poder tan enfermizas como para perseguir tres candidaturas consecutivas, siguiendo la máxima de “a ver si es chicle y pega”, y esta vez pegó como un chicle que se le atora en el cabello a todos los mexicanos, y que tristemente no podremos remover si no hasta dentro de 6 años más.

No sólo se trata de un grillero o de un perro que persigue el hueso, peor aún, se trata de un izquierdista seguido por muchos otros radicales, que no han puesto atención a la historia.

Querido lector o lectora, si usted es de izquierda radical, con todo el respeto que usted merece, me encantaría saber de un estado comunista que no sufriera de matanzas masivas, hambrunas prolongadas escasez de productos básicos y servicios, violaciones repetidas a los derechos humanos o dictadores; si esperara a una respuesta coherente posiblemente moriría antes de conseguirla, sólo con el inmortal pretexto de los mediocres ideólogos: “el verdadero marxismo no se ha intentado”.

Cuba, Unión Soviética, Venezuela, Brasil, Congo, China, Corea del Norte, etc; la lista sigue y se engrosará con el nombre de nuestra nación si permitimos que un pueblo sin información dirija a la nación a lo que parece un futuro utópico, pero que sólo ha demostrado derramar sangre de inocentes a lo largo y ancho del mundo, como el flautista de Hammelin, que sólo provocará la muerte de nuestros hombres, mujeres y niños.

Será hilarante ver como nuestro sistema se cae sobre su propio peso, será satisfactorio voltear a ver a aquellos quienes creyeron en la izquierda y decirles “te lo dije” en la cara, será irónico recordarles que hasta las naciones fascistas y de extrema derecha, gozaron de gran bonanza económica interna hasta ser derrotados en guerra, y que hasta ellos tuvieron más éxito que las izquierdas a nivel mundial… pero sobre todo, será muy triste ver a México desplomarse, será infinitamente insoportable, ver a más mexicanos morir por una mentira, será mi más grande desesperación el saber que pudimos haber evitado todo esto…. Y que de todas formas, fue nuestra decisión.

Solo recuerda al final de todo esto… que es tu culpa.

 

@yoinfluyo

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