La popularidad de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Parte dos

La sociedad mexicana pensaba que el PRI era corrupto, ahora muchos mexicanos piensan que los políticos, sean del partido político que sean, son corruptos.


Popularidad de AMLO


La desconfianza de la sociedad mexicana en los partidos políticos y en sus candidatos en estos últimos 18 años merece un muy buen estudio. Como el que escribe estas letras no es un experto en análisis en político, solamente se mencionarán algunos indicios.

 

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en lo que respecta al siglo XX queda reprobado en democracia y aprobado en corrupción. Si los correligionarios del PRI presumen que este partido llevó a México a la modernidad, a la industrialización, a la alfabetización y hasta presumen de que el PRI hizo un acto democrático para permitir la alternancia en el año 2000, eso no quita una lacra que caracterizó al PRI llamada corrupción. Desgraciadamente se llegó a decir en el siglo XX que “la corrupción era el aceite del sistema político mexicano”, lo cual se tradujo en el plano social mediante el lema: “el que no tranza, no avanza”.

 

El regreso del PRI a la presidencia de la República en el año 2012 con Enrique Peña Nieto en donde se llegó hablar de un nuevo PRI, intentado recuperar la confianza después de su negro pasado, deja mucho que desear, ya que dicho presidente en las encuestas de popularidad ha sido muy mal evaluado. Para algunos, el PRI cambia de personas, pero no de prácticas antidemocráticas junto con las promesas que nunca se cumplen. No hay que olvidar que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) empezó su carrera política en ese PRI del siglo XX.

 

Si en el siglo XX la sociedad mexicana pensaba que el PRI era corrupto, ahora muchos mexicanos piensan que los políticos, sean del partido político que sean, son corruptos.

 

Si el abstencionismo y el voto nulo reflejan que el mexicano ya no tiene esperanza en los políticos ni en sus candidatos, AMLO se presenta como un candidato de esperanza junto con Morena y su lema: “La esperanza de México”. Si esa falta de esperanza se debe a la corrupción que permea a la gran mayoría de los políticos, sean del partido que sea, AMLO promete acabar con la corrupción. AMLO es hábil con una argumentación que paradójicamente no está enfocada a la razón, sino a un sentimiento de hartazgo que muchos mexicanos comparten en razón de cómo ha evolucionado la política mexicana. En efecto, AMLO juega bien con las palabras corrupción y esperanza acusando a la “mafia del poder” como ejemplo de corrupción, cuyos representantes son el PRI y el PAN, en cambio, Morena con AMLO se presenta como la solución que cambiará todo.

 

Para aquellos que gustan de la clasificación política en izquierdas y derechas, indudablemente AMLO es la izquierda y la derecha está representada en el Partido de Acción Nacional (PAN). El encuentro máximo entre AMLO y la derecha que tanto critica se presentó en las elecciones 2006 para la presidencia de la República Mexicana. En una elección cerrada en aquel entonces AMLO recurrió a la descalificación de las elecciones mencionando que el tribunal electoral del Instituto Federal Electoral planeó un fraude, lógicamente en contra de él. Y así, AMLO promueve la frase: “nos robaron la elección”, promoviendo a su favor un mal recuerdo que tienen los mexicanos de su política electoral marcada por el fraude durante el siglo XX.

 

Mucha gente ha creído que a AMLO le robaron la elección en 2006. Independientemente de si fue verdad o no tal fraude, lo interesante aquí es el manejo del discurso por parte de AMLO. En ese “nos” robaron la elección, AMLO incluyó no sólo a él y sus partidarios, sino al pueblo de México, pues se llegó a decir: “Al pueblo de México le robaron la elección”. He aquí otra palabra clave en los discursos de AMLO: la palabra pueblo, la cual sumada ahora en 2018 a las palabras esperanza y corrupción, tienen mucho juego afectivo en aquellos que piensan dar su voto a AMLO. También es interesante resaltar la dicotomía: pueblo más esperanza vs. corrupción. AMLO se presenta como la esperanza del pueblo. Y AMLO no es la corrupción, sino víctima de la corrupción, porque en las elecciones del 2006 y del 2012 no solamente a él, sino al pueblo de México les robaron la elección.

 

La consecuencia de todo lo anterior apunta a un discurso a favor de AMLO en donde ahora, año electoral 2018, no le pueden nuevamente robar la elección. Este es el mensaje que rodea la propaganda de este candidato a la presidencia de la República Mexicana.

 

Continuará…

 

Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla

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