Los candidatos en su laberinto

No hay marketing, ni comunicación política que funcione, si no hay antes una estrategia política. ¿A quién le vamos a dirigir nuestros mensajes en una campaña? ¿Cómo se los vamos a decir? ¿Qué vamos a decir del adversario? ¿Qué va a decir el adversario de nosotros? Diseñar estos posicionamientos, con base en información real, nos va a permitir avanzar o quedar atrapados en las coyunturas de cada día de campaña.

Adicionalmente, debemos considerar si nuestro partido político tiene una estructura creada a través de distintas etapas, algunos suelen funcionar muy bien y otras no. Entender que existe un fanático voto duro en cada partido, al cual hay que fortalecer y no dinamitar desde el principio. Tenemos que diseñar el posicionamiento sobre los involucrados en la contienda; si la marca de nuestro partido es negativa o positiva y qué debemos hacer al respecto.

Porque si no se tiene un diseño consistente para avanzar en este laberinto, el candidato se suele perder fácilmente entre las contradicciones de su equipo y de él mismo.

Esto se revela claramente con los aspirantes de Morena, las llamadas corcholatas, prácticamente no logran brillar por si mismas porque cada mañana su patrocinador central comanda la narrativa, lo que dificulta que empiecen a destacar ante los electores. Su estrategia política en esta etapa es quedar bien con el presidente, que será el gran elector. Así que sus mensajes quedan eclipsados cuando el presidente se ocupa de hablar, por ejemplo, de Xóchitl Gálvez, la que recibe el reflector es la aspirante opositora.

Como lo hemos venido diciendo, es el presidente el que le da visibilidad a Xóchitl convirtiéndola en conversaciones en los medios de comunicación y el círculo rojo. Esté en la cancha de Xóchitl desarrollar la estrategia adecuada para avanzar o quedar atrapada en las coyunturas de cada día. Por ahora hay tres estudios de opinión que ya midieron frente a frente a Xóchitl contra a Claudia Sheinbaum.

En la de El Financiero de Alejandro Moreno se refleja que los números de apoyo a los partidos no se movieron mucho: “el bloque PAN-PRI-PRD tenía 37 por ciento de apoyo efectivo en junio y 38 por ciento en julio, una variación de apenas un punto, mientras que Morena y aliados se mantuvieron estables en 50 por ciento en ambos meses.

“Con base en esos números, es correcto decir que las agujas no se han movido, y que el balance de fuerzas se mantiene intacto”.

Por otra parte, Darío Celis en su columna en El Heraldo de México, escribe: “Una encuesta interna y privada de la casa Buendía & Márquez, de Jorge Buendía, da cuenta que la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México le saca más del doble de puntos en preferencia electoral a la ex delegada de la Miguel Hidalgo. Según el careo al que sometieron hace unos días atrás a las dos precandidatas punteras, Gálvez Ruiz registró entre la población encuestada un 26%, frente a un 58% de preferencia de Sheinbaum Pardo”.

Y finalmente, la encuesta semanal de Saba Consultores que comanda Salvador Borrego, también señala que Claudia sigue puntera por amplio margen frente a Xóchitl Gálvez, que se ha convertido, sí, en un fenómeno mediático anti AMLO, un fenómeno que por ahora se encuentra sólo en el círculo rojo. Más aún, hay encuestas que se levantaron la semana pasada en la Ciudad de México y el nombre de Xóchitl en las zonas populares no se alcanzaba a registrar del todo, o incluso se le identificaba sólo por las menciones del presidente López Obrador.

Por eso es importante que los aspirantes definan a que segmento de la población le van a hablar, porque si sólo se dedican a polarizar, sus mensajes quedaran entre nosotros, en los interesados en la política, pero no alcanzarán a otros targets. Por ejemplo, ¿qué se le debe decir a los que son votantes cambiantes o abstencionistas?

¿Cómo debe responder Xóchitl cuando se le acusa de ser la candidata de unas marcas negativas como el PAN y el PRI?

¿Logrará Claudia Sheinbaum mostrarse ella misma, o terminará siendo arrastrada por el deseo de complacer en todo al máximo elector en Morena?

Antes que la estrategia comunicacional, se tiene que tener clara la estrategia política, o los aspirantes seguirán en su laberinto.

“Nuestras pasiones, nuestros prejuicios y opiniones, suelen exagerar los datos que le son favorables; y disminuir los datos contrarios”.

Pierre Simón Leplace.

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