Tenemos un gobierno para el olvido

Las cifras de muertos por la violencia aumentan, Culiacán es el parteaguas de la política de seguridad.


Corrupción


Todos aquellos que actualmente ya contamos con la edad para tener la credencial del INAPM o están entre la cuarta y quinta década de su vida considerábamos que habíamos vivido y visto todo lo relacionado con una nación como México. O sea gobiernos dictatoriales, falta de libertades, hegemonía partidista, descalabros económicos importantes, pobreza, ignorancia, ausencia de salud y así una larga lista de sucesos increíbles.

Igualmente nos tocó ver y ser testigos de grandes cambios, de grandes logros en la vida social, política, económica y cultural de México. La ciudadanía y los partidos políticos opositores al régimen autoritario fuimos ganando terreno. Vimos los grandes cambios de gobierno en los municipios, en las entidades federativas y federal. Claro hago énfasis, en el gobierno federal nunca teniendo el partido con el Ejecutivo, mayoría en el Congreso.

Pero empezamos a ver la luz al final del túnel los que luchamos para que nuestros hijos y nietos no vivieran lo que vivimos nosotros. Respiramos, pensamos y creímos que ya íbamos avanzando. Lo que nunca imaginamos es que llegara un Mesías Todopoderoso al Poder. Nunca nos imaginamos que los mexicanos olvidaran la historia de miseria que padecimos y le dieran a través del voto un poder absoluto a un dictador populista y mentiroso.

Pocos vieron las señales que mandaba López Obrador, no sólo en la campaña, las señales constantes que mandaba durante los últimos 6 años. El discurso de odio, de revancha, de mentiras para lograr llegar a la Silla Presidencial. Hoy ese rencor guardado desde el 2006 da rienda suelta en el gobierno. Sus acciones son con base en las ocurrencias del día a día, sin tener una planeación, sin tener una visión de Estado. Sus banderas más sonadas que lo llevaron, gracias al enojo de los ciudadanos, al lugar que tiene no las ha izado. Sigue la corrupción, sigue la mentira, sigue la falta de transparencia, pero empeorada por los actos de revancha y discursos incendiarios que dividen y polarizan a los mexicanos.

El jueves 17 de octubre vivimos los mexicanos y sobre todo los habitantes de Culiacán la peor pesadilla de la falta de política pública en materia de seguridad. Comprobamos que sus dichos en las mañaneras o sus giras eran ciertos. Tregua y amnistía al crimen. Abrazos no balazos. Acúsalos con tu mamá. Guácala y fuchi. Este día jueves es un jueves negro para las fuerzas del orden de México. Los hacen quedar mal. Liberan a un asesino por salvaguardar la vida de personas inocentes. La preguntas a AMLO son ¿Ovidio y su cartel no son asesinos? ¿No matan? ¿El detenerlos no es salvaguardar vidas? La verdad es que la regaron.

Pero otro acto muy grave que vimos ayer fue la incertidumbre, la falta de información de parte de las autoridades, las contradicciones. Nunca nos enteramos por la autoridad competente si Ovidio fue detenido. Nunca supimos si fue detenido porque fue soltado. Y de haber sido así incurrieron en una falta a la ley. Los Códigos de Procedimientos Penales marcan los pasos a seguir. Y nunca se menciona que el ente que detiene puede soltar inmediatamente al presunto implicado. Violan la ley y ustedes juraron cumplir la ley y hacerla cumplir. Eso es corrupción y delincuencia, señor presidente.

El jueves 17 de octubre hubo muertos y heridos, y los que sufrieron las consecuencias de un infierno ocasionado por una mala estrategia ahora se amuelan y a seguir viviendo bajo la incertidumbre de estar en manos del crimen. Su sacrificio para el presidente y su Gabinete de Seguridad no importa.

Este pseudogobierno de la 4T a través de su vocero, perdón, de su gran jefe dice que va contra la corrupción, pues para acabar con la corrupción hay que acabar con la impunidad y hasta ahora no vemos a nadie detenido, sólo a Rosario Robles. No vemos más que presiones contra los incómodos y luego el perdón. El Poder Judicial en manos de incondicionales, no importa su capacidad y experiencia, ejemplo en Veracruz el nombramiento de tres magistrados a modo y por cotos partidistas, pero sin experiencia para el cargo.

Hoy en México es más grave tener un error fiscal o ser evasor que ser narcotraficante. A corruptos como Romero Deschamps, lo están perdonando, pero si tú, trabajador y contribuyente o simplemente ciudadano, eres víctima de un error o de recibir una factura anómala ya está hundido. Vas a la cárcel, pierdes tus bienes por la ley de extinción de dominio. Pero ya abrió la puerta el presidente si te detienen arma una balacera y te sueltan.

Y que podemos decir de manejar las leyes y a las instituciones a su gusto. Hablan de ir contra la corrupción, pero lo que vivimos en BC no es corrupción para ellos. La ley Bonilla que pone a este personaje en el ojo del huracán por querer tener más años el poder, violenta todas las leyes, violenta a las instituciones y los de MORENA y el presidente calladitos. El cómplice de actos ilegales igual es delincuente, presidente. Podrás decir que no te puedes meter con la autonomía de BC, pero nada te impide dar un pronunciamiento en contra de esas acciones y verás que rápido se cuadra tu amigo. ¿O será que lo haces para medirle el agua a los tamales para en 5 años preparar tu reelección? Bueno, ya empezaste con eso a través de la reforma para la revocación de mandato. Chávez en Venezuela así lo hizo y así logró la dictadura.

Lleva sus mismos pasos, populismo, discurso de amor y paz, regalar el dinero a los jóvenes y a los pobres, ganar popularidad dividiendo a los mexicanos, apostando al petróleo, poco crecimiento, persiguiendo a los incómodos, solapando al crimen organizado en fin cada día estamos peor.

Las cifras de muertos por la violencia aumentan, Culiacán es el parteaguas de la política de seguridad, inauguras el inicio de obras de un aeropuerto de quinta que va a ser construido por el Ejército Mexicano, ¿qué acaso no tienen otra cosa que hacer los soldados? ¿Tienen experiencia y capacidad para eso? No hay empleo, hay desconfianza y tú, presidente, sigues diciendo que vamos bien.

 

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