Hacia un nuevo partido de derecha en México

Dado que el PAN ya no defiende lo que siempre defendió y dado que funciona ajeno a los principios que le dieron origen y a su doctrina, pues entonces es necesario fundar un nuevo partido que sí los asuma y los defienda.



Llegó la hora. Es necesario admitir ya que el actual Partido Acción Nacional no tiene nada que ver con el partido heroico y ejemplar que logró se diera la alternancia pacífica del poder en México y que puso fin al sistema autoritario que nos gobernó por décadas. El que instauró un régimen donde gobernara quien realmente obtenía más votos. Ese partido que defendía los valores morales tradicionales, a la familia como fundamento de la sociedad, a la vida desde la fecundación y que los padres decidieran la educación de sus hijos; que promovía el amor a la patria, a nuestra herencia indígena, pero también a nuestra herencia hispánica como esencia de nuestra Nación. Ese partido ya no existe. Se quedaron las siglas y el registro ante el IFE, es decir, sólo la marca sobrevivió.

Es por ello, que ha llegado el tiempo de pensar en cómo construir un nuevo partido de derecha en México. En el PAN mismo siempre rehuyeron a aceptarse como un partido de derecha. En los tiempos que se fundó, ante los radicalismos que asolaban al planeta, era entendible esa postura. Después, ante el éxito de los partidos moderados y de centro en el mundo, era explicable también que se asumieran como de “centro”. Pero en la época actual, si el PAN siguiera defendiendo lo que siempre defendió, en el mundo sería considerado sin duda como un partido de derecha, cuestión que no debería temer. El terrorismo de opinión que ejercen los medios de comunicación y las élites dominantes de la cultura hace que en México atemorice asumirse de derecha en la vida pública. Pero esto no tiene por qué ser así y menos en las circunstancias en que ahora se está dando la lucha política en el mundo. Dado que el PAN ya no defiende lo que siempre defendió y dado que funciona ajeno a los principios que le dieron origen y a su doctrina, pues entonces es necesario fundar un nuevo partido que sí los asuma y los defienda.

Este nuevo partido hablaría por muchísimos mexicanos que no ven representados sus valores y sus intereses en ningún partido. Es una mayoría silenciosa que no tiene manera de expresarse ni en la política, ni en los medios. Pero hay que tener cuidado. En el mundo están surgiendo ahora muchos movimientos de derecha y el partido que debe formarse en México debe analizar bien qué tipo de derecha quiere representar. Yo diría, antes que nada, que debe asumir una “derecha equilibrada”, ¿a qué me refiero con esto? A que debe ser una derecha en donde exista un adecuado balance entre la razón y las emociones, entre los datos y el relato. Un partido que sólo apele a la razón y a los datos sería un partido frío y aburrido y, por cierto, con poco éxito electoral. Un partido que sólo apele a las emociones sería un partido demagogo y populista que aportaría soluciones simbólicas e irresponsables. Del tipo primero es la que perdió en Chile recientemente, en México con el PAN y el PRI tecnócrata y en Argentina con Macri. Del segundo tipo es la que perdió con Trump, que tiene en vilo a las instituciones democráticas en EUA y la que ha fracasado como gobierno en Brasil. No le podemos comprar el paquete completo a ninguna de estas derechas. Ni a la tecnócrata que pensó que se podía gobernar con la macroeconomía y fomentando el consumo, pero que se olvidó de las emociones y de crear un discurso con ellas; ni a la “nueva derecha” que en Latinoamérica y en México admira a Trump y defiende a Bolsonaro, que rechaza las vacunas y quiere la libre portación de armas.

En el PAN siempre hubo gente que se asumía de derecha pero que no lo hacía públicamente, incluso algunos hubo de ultraderecha, pero soterrados, agazapados. Unos de ellos se fueron, pero otros se acomodaron tan bien que llegaron a puestos dirigentes y siguen ahí, y aunque el PAN ya abandonó su identidad, ellos seguirán ahí ocultando sus verdaderas filias ideológicas, siempre y cuando haya cargos de por medio. El nuevo partido de derecha debe prescindir también de esa derecha soterrada que tanto daño le ha hecho a Acción Nacional en los últimos años y al pensamiento conservador en México.

Hay dos maneras de crear legalmente ese nuevo partido de derecha y las dos son sumamente difíciles. Una es intentando conseguir el registro siguiendo las normas constitucionales, lo cual actualmente es una misión imposible, como se ha visto, para partidos de izquierda o de derecha. Es tan difícil, que muchos sugieren utilizar la marca del PAN nuevamente para refundarlo, lo cual implicaría desterrar a los caciques que controlan el padrón y los órganos directivos del partido, los cuales están repletos de sus incondicionales. Esto también parece una misión imposible y, de darse, tendría que ser una labor de varios años.

Por ello, yo sugiero que primero hay que intentar fundar ese partido reuniendo a las inteligencias más preclaras de la derecha en México en un seminario o congreso, y si se logra definir un proyecto claro, luego entrar a la operación política para reclutar simpatizantes. Si eso avanza, entonces ya pensar en los requisitos para conformar una asociación política y más adelante un partido. Pero primero son las ideas y a eso es a lo que deberían convocar quienes tienen cultura, se informan y están al tanto de las corrientes políticas en el mundo, que razonan y no se afrentan al asumirse como conservadores o de derecha. Convocar a una reunión que delinee los rasgos distintivos de lo que sería un nuevo partido de derecha en México, debe ser el primer paso.

Espero que haya quien atienda a este llamado.

 

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