Falta ciudadanía ética y sobra pobreza

No queríamos al PRI, o al PAN, o al PRD por malos y corruptos, pero ahora lo peor de esos partidos más los parásitos de siempre y vendidos del PT y PVEM nos mal gobiernan.



En mi humilde opinión lo que vivimos en los países con escasa educación, con pobreza y muchas necesidades nos convierte en fácil presas de las ambiciones y de las mentiras de cientos de políticos mal intencionados y con mucha labia. Este fenómeno lo vemos en América Latina todo un continente lleno de desigualdades, de abusos, de corrupción, de delincuencia y de falta de preparación. No es exclusivo de este lado del mundo, en Asia y África igual se ve.

Pero debemos concentrarnos en México, una nación que parecía estaba despertando, estaba avanzando y fue un espejismo. La falta de resultados que mejoren la calidad de vida, el rencor guardado por años en varios mexicanos, la presencia de “esperanza” ante promesas eternas ha logrado que México retroceda 50 años en su historia, por lo menos.

Es una realidad que hoy tenemos una sociedad más unida y comprometida que hace medio siglo, es una realidad que hay más información, pero eso trae más confusión y menos reflexión a las noticias, es una realidad que la ciudadanía aspira a más, pero participa menos y exige aún menos. Solo esperan el día de las elecciones para sacar su coraje y vengarse de sus opresores, bueno unos cuantos, ya que aún vemos demasiada apatía.

Y vamos a recordar un poco por allá de los años 60-70 la gente no participaba en política, no tenía intenciones de ensuciarse con el lodo de la corrupción política, me refiero a la política pública a participar en el gobierno o a exigirle, ya que política se hacía en casa, en el trabajo, en otros lados, pero ser un actor relevante en los procesos de definir la política y el rumbo de México no lo había.

Eran apáticos, la razón, siempre ganaba el mismo Partido hegemónico, siempre hacían lo que querían, no había contrapesos, no había libertades, había tranzas, mucha corrupción y pobre del que hablara. Eso alejaba a la “gente decente” de los asuntos públicos gubernamentales, bueno ni siquiera iban a votar, se oía decir “para que” ya sabemos quién va a ganar y claro ganaba el Partido dictador porque sus ciudadanos fieles iban y votaban y ganaban.

La calidad educativa en México era ínfima y por lo tanto fácilmente se manipulaba a la gente, el hambre y la necesidad era abundante y fácilmente se compraba a la gente. Eran las grandes épocas del Nacionalismo Revolucionario. La desigualdad era enorme y eso lo sabían bien los gobernantes y por eso ganaban, sin educación, sin ética y sin dignidad el mexicano no decidía adecuadamente. Y lo peor el único Partido fuerte de oposición no generaba mayor confianza, avanzaba pero no le permitían triunfos o se los robaban, los delitos electorales a la orden del día sin castigo y la izquierda real de ese entonces era callada con violencia.

En esas épocas se empieza a generar un caudillo, un tirano, aprende de los mejores para manipular y engañar a la gente, aprende de los mejores a mentir y decir lo que se quiere oír, aprende de los mejores a ser opresivo, perseguidor de enemigos y prometer sin ton ni son. Sí bajo esa sombrilla nace López Obrador y toma el discurso incendiario de la izquierda, que era buena y propositiva, no como ahora y toma los ideales del pueblo pobre para sacarlos adelante, para liberarlos de los tiranos, de los ricos, de los poderosos.

Y gracias a tanto descontento y gracias a tanta ignorancia (acá no importa el dinero) y gracias a tanta pobreza por fin en 2018 el Nacionalismo Revolucionario le hace justicia al tirano cacique demagogo de AMLO. Logra arrasar con carro completo las elecciones y llegar al poder, él era de una clase media disfrazado de pobre, era un aspiracioncita, era o mejor dicho es un patético mitómano, belicoso y capaz de arrastrar masas sin medir las consecuencias. Su discurso de primero los pobres es falso, él quiere más pobres y lo está logrando, su discurso contra la corrupción es falso, él es más corrupto y corrompe instituciones.

¿Qué pasó en México? ¿Por qué llegamos a esto? Por un falso nacionalismo de los ciudadanos, por ser patrioteros y ser manipulables, porque muchos mexicanos no cumplen sus obligaciones de salir a votar y mucho menos sus obligaciones de participar en la vida pública, porque muchos mexicanos no hemos tenido la capacidad de convencer a otros del rumbo que debemos seguir. Porque muchos mexicanos confían y dejan en manos de los líderes vengadores su futuro y el de sus familias. Por la falta de ética y dignidad, vender el voto por mil pesos.

Toda la situación que se ha vivido la supo capitalizar el más peligroso de los políticos de México y un montón de resentidos para vengarse. Solo que ahora vivimos lo mismo o peor con algunos muy pocos nuevos actores y unos viejos lobos de mar camuflajeados de salvadores de los pobres y de México que solo ven sus intereses. No queríamos al PRI, o al PAN, o al PRD por malos y corruptos, pero ahora lo peor de esos Partidos más los parásitos de siempre y vendidos del PT y PVEM nos mal gobiernan. No aprendimos los ciudadanos a ser más influyentes en nuestro medio, no aprendimos a exigir cuentas claras, fue más fácil castigar con un voto a un Partido Político que exigir al funcionario en turno a cumplir.

Se dice mucho por las calles “Que cada quién tiene el gobierno que se merece”, pues sí. Tenemos lo que nos merecemos por apáticos, por permitir la corrupción, por no participar, por no analizar el voto, por seguir confiando en falsos redentores y “castigamos con el voto” los que sí votamos, pero lo malo es que el castigo no fue al Partido Político, fue a México. No queremos abrir los ojos y darnos cuenta de lo que pasa, seguimos esperando resultados porque el gobierno actual tiene poco tiempo, eso es lo malo, caer en el conformismo y la espera. No hay que olvidar que el elector es el responsable de las acciones de su gobernante.

No esperemos 2 o 3 años más para intentar corregir el rumbo con las próximas elecciones, tomemos cartas en el asunto, exijamos a nuestros gobernantes de los tres poderes y de los tres órdenes de gobierno a que cumplan. Ya Morena que es un partido de chile, de mole y de dulce tiene lo que quería, ya el tirano de Palacio Nacional está feliz, feliz, feliz de su poder, ahora va a ver a quien corrompe o a quien amenaza para seguir sus planes, pues no lo permitamos.

Con ética, dignidad, capacidad de análisis y mucha participación frenaremos el despojo a la nación. Que los legisladores realmente nos representen y los partidos políticos también se pongan las pilas y hagan su trabajo como debe ser, que los ciudadanos yo espero haremos lo nuestro.

 

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