Desventajas laborales de las mujeres se agravaron con la pandemia: CEEY

La baja participación de las mujeres en actividades remuneradas se asocia con el elevado trabajo de cuidados que realizan dentro y fuera del hogar, por lo que es necesario un Sistema Nacional de Cuidados que ataque integralmente este problema.



La ya de por sí desventaja del sector femenino en el mercado laboral en el país se agudizó con la presencia del COVID-19, destaca el Boletín de Movilidad Social en el Mercado de Trabajo (número seis), del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), al revelar que en el primer año de la pandemia se redujo en más de dos millones el número de mujeres con un trabajo remunerado.

De acuerdo al estudio, se observó que las personas ocupadas que mantuvieron u obtuvieron acceso a servicios de salud en virtud de su empleo aumentó en el cuarto trimestre de 2021 respecto a periodos similares de los años previos. Lo que es un indicio de la reactivación de la movilidad laboral, pues cada vez una mayor población se mueve a empleos con ciertas prestaciones de seguridad social.

Sin embargo, hace notar que la pandemia también amplió la desigualdad en salud para el sector femenino, pues en el primer trimestre de 2020 los hombres que mantenían o tenían acceso a los servicios de salud ligados a su empleo era de 28.6 por ciento, muy lejos del 17.8 por ciento que alcanzaron las mujeres.

El Boletín destaca que aunque existe una recuperación de la Población Económicamente Activa (PEA) remunerada con acceso a servicios de salud y con capacitación, la movilidad social en los ingresos laborales continúa deteriorándose.

 

La investigación, coordinada por Rodolfo de la Torre, director de Movilidad Social del CEEY, muestra que la baja participación de las mujeres en actividades remuneradas se asocia con el elevado trabajo de cuidados que realizan dentro y fuera del hogar, lo que las mantiene fuera de actividades económicas formales o en trabajos de baja remuneración y limitadas posibilidades de desarrollo laboral.

Con respecto a la carga de cuidados que las mujeres asumen, situación que les resta oportunidades de encontrar trabajos o que estos sean justamente remunerados, el análisis destaca que es indispensable recuperar las políticas que alivian esta situación, como las estancias infantiles o las escuelas de tiempo completo.

Además, considera que debe irse más allá de acciones aisladas y construir un Sistema Nacional de Cuidados que ataque integralmente el problema como parte de una protección social universal.

“El sistema debe precisar la legislación que garantice el derecho a los cuidados y al tiempo, ampliar la oferta de establecimientos especializados en el cuidado, facilitar la prestación de servicios de cuidados domiciliarios, propiciar la distribución del trabajo de cuidado entre hombres y mujeres, y enfocar el gasto público a la activación de la economía de los cuidados. Este sistema ayudaría no solo a elevar la inserción de las mujeres en el mercado laboral, sino que facilita que los empleos obtenidos tuvieran acceso a servicios de salud y mejores condiciones de capacitación al permitir una búsqueda de un trabajo que pudiera hacerse con menores condiciones de apremio”, apunta el estudio.

El documento enfatiza que de 2006 a 2019 se observó que las mujeres tuvieron menos posibilidad que los hombres de transitar del desempleo o del trabajo no remunerado hacia un trabajo remunerado, así como acceder a los servicios de salud debido a su empleo, lo que advirtió que en gran medida se debe a que tienen a su cargo casi la totalidad del trabajo de cuidados, y lo realizan de forma no remunerada, en el ámbito privado, al margen de la protección y de la seguridad social.

“Estos factores, junto con otros, hacen que la movilidad social ascendente desde los estratos de bajos ingresos sea más complicada para las mujeres y las hace vulnerables, incluso, a abandonar empleos de altos ingresos en caso de llegar a ellos”, señala el análisis.

Por otra parte, el documento indica que en el cuarto trimestre de 2019, la Población Económicamente Activa se componía por 22.2 millones de mujeres y 35.1 millones de hombres, cifra que en el segundo trimestre de 2020 cayó drásticamente a 18 millones de mujeres y 30.4 millones de hombres, y regresó a un nivel y composición semejantes a los previos a la pandemia en el segundo trimestre de 2021 (22.7 millones de mujeres y 35.2 millones de hombres).

Ello significó que de finales de 2019 al primer trimestre de 2020 aproximadamente 8.3 millones de personas pasaron de tener una actividad remunerada a la inactividad económica, y de esta cantidad alrededor de 3.7 millones fueron mujeres.

Al cierre de 2021, ya en la fase de recuperación, destaca el análisis, se mantuvo la baja movilidad laboral relativa de las mujeres respecto a los hombres. Y en el mercado laboral general, aunque hay una recuperación de la Población Económicamente Activa remunerada con acceso a servicios de salud y con capacitación, la movilidad social en los ingresos laborales continúa su deterioro, resalta el Boletín del CEEY.


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