Programas sociales deben focalizarse en apoyar a los más vulnerables

Los programas sociales deben focalizarse en quienes realmente necesiten los apoyos, se mejoren las reglas de operación y se apueste por la transparencia, de lo contrario se corre el riesgo de que tengan un uso clientelar.



Debido a que el número de personas en condición de pobreza aumentó en los dos primeros años, en tanto que el gasto público destinado a programas sociales ha alcanzado niveles récord, es necesario que la política social dé un viraje para poner en el centro no el reparto de transferencias, sino a las personas y sus necesidades, pues de lo contrario no habrá presupuesto que alcance si se continúa apostándo por la universalización y no por la focalización de apoyos, advirtió la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Según los más recientes datos dados a conocer por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), actualmente se destinan 273 mil millones de pesos para nueve programas sociales considerados prioritarios a nivel federal; sin embargo, el sindicato patronal señaló que resulta insostenible realizar este esfuerzo económico y el resultado sea el incremento en el número de personas en pobreza.

Ante esta situación, insistió en que los esfuerzos deben centrarse a las personas que realmente necesiten los apoyos, se mejoren las reglas de operación y se apueste por la transparencia, de lo contrario se corre el riesgo de que los programas tengan uso clientelar.

El organismo empresarial, que encabeza José Medina Mora Icaza, mencionó que según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) durante 2020 sólo el 30 por ciento de los hogares en el país fueron beneficiarios de algún programa social, no el 70 por ciento como lo aseguran las autoridades, en otras palabras, sólo tres de cada 10 hogares en el país son beneficiarios de algún programa social. Esto implica un aumento únicamente de dos por ciento respecto a 2018, que en comparación a lo registrado en 2016 cuando se tenía una cobertura de 31 por ciento de los hogares, un máximo histórico.

Mal y de malas

La Coparmex resaltó que la pandemia por COVID-19 ha significado una doble amenaza: para la salud y la economía de los mexicanos. Uno de los efectos más visibles es el desempleo y la consecuente pérdida de ingresos, que a pesar de que el gobierno federal señala que existen 19 programas con intervenciones de desarrollo social, de acuerdo al Coneval, estos no son relevantes en el contexto de la actual emergencia, como los que se dirigen al sector rural podrían ser menos relevantes durante la emergencia en relación con los urbanos, las afectaciones económicas más intensas se observan en las ciudades.

Resalta que el actual gobierno federal se ha encargado de quitar la principal herramienta de política social, por lo que puede considerarse un gran retroceso el desmantelamiento del programa Prospera que si bien requería cambios y el gobierno federal actual tuvo la oportunidad de mejorarlo, optó por desaparecerlo.

Asimismo, separar las becas del componente de salud y enfocarse en transferencias sin corresponsabilidades para los beneficiarios no ha sido eficaz, de acuerdo con los resultados publicados por el Inegi y el Coneval.

La desaparición del rubro de salud que incluía acciones de promoción para la prevención de enfermedades y el impulso para el acceso a servicios médicos, hoy afecta a los más necesitados.

Frente a esta situación, la Coparmex enlistó siete propuestas para mejorar la política social y el ejercicio del gasto asociado para hacer que efectivamente sean herramientas para apoyar a la población más vulnerable.

1. Selección objetiva de personas y hogares beneficiarios de acuerdo con su condición socioeconómica.
2. Entrega de transferencias sin intermediación de servidores públicos o actores políticos.
3. Coordinación interinstitucional para que los apoyos se correlacionen con la provisión de servicios educativos y de salud a los hogares más pobres.
4. Evaluación científica, con metodologías rigurosas a cargo de entidades académicas independientes.
5. Aprovechamiento de experiencias exitosas como la de Prospera y reactivar programas como el de Estancias Infantiles para atender a madres trabajadoras.
6. Impulso de la Empresa Social, para promover una economía con valores democráticos que además apoye el desarrollo sostenible. Países como Brasil, Canadá, España e Italia son referentes.
7. Transparencia en la operación de los programas sociales. Por ello, insistimos en la creación de un padrón único de beneficiarios, que aglutine los programas sociales de los tres órdenes de gobierno. Con esta herramienta se evitaría la duplicidad de programas, se identificaría a quienes realmente necesitan el apoyo y se evitaría el clientelismo.

Finalmente, la Coparmex aseguró que la política social es la vacuna contra la pobreza y subrayó que la economía social se base en la justicia, la equidad y la igualdad de oportunidades.

 

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