En un contexto de crisis migratoria sin precedentes, con cerca de 8 millones de venezolanos desplazados, la diplomacia de la Santa Sede ha intensificado su papel como mediador en el conflicto político que atraviesa el país sudamericano. Bajo el liderazgo del papa León XIV, el Vaticano ha confirmado intentos de negociación para facilitar una salida pacífica del régimen de Nicolás Maduro, priorizando la preservación de la vida y el respeto a la voluntad popular.
El éxodo venezolano: cifras de una crisis regional sin precedentes
En la última década, Venezuela ha protagonizado el mayor desplazamiento poblacional en la historia reciente de América Latina, con un total de 7.89 millones de personas que han emigrado del país. De acuerdo con la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), el 85% de estos ciudadanos se ha establecido en naciones de la región, principalmente en Colombia, Perú, Brasil y Chile, además de destinos fuera del continente como Estados Unidos y España.
La magnitud de este fenómeno es tal que, si la población migrante venezolana habitara un solo territorio, superaría en número de habitantes a países como Panamá, Costa Rica o El Salvador. Actualmente, Colombia se mantiene como el principal receptor a nivel mundial, albergando al 42% de los 6.7 millones de venezolanos que permanecen en América Latina.
Impacto electoral y beneficios económicos en los países de acogida
El panorama migratorio experimentó una presión adicional tras las elecciones de julio de 2024. El desconocimiento de los resultados electorales por parte de ocho países de la región (Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay) tuvo consecuencias inmediatas en las fronteras. En septiembre de 2024, Colombia y Brasil reportaron un incremento en la recepción de personas que buscaban servicios de documentación y vuelos internacionales que ya no estaban disponibles en territorio venezolano.
Pese a los retos logísticos, organismos internacionales destacan el impacto positivo de la migración en las economías locales. Estudios del Banco Mundial y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señalan que la regularización de migrantes en Colombia ha mejorado el bienestar social sin afectar negativamente a los trabajadores locales. En Perú, se estima que la contribución económica de la población venezolana alcanzó los 530 millones de dólares el año pasado, con aportes significativos también en países como Aruba, Chile y Costa Rica.
La diplomacia petrina: de la “inclusión” de Francisco a la “paz” de León XIV
La Santa Sede ha mantenido una atención constante sobre la crisis venezolana, fundamentada en su autoridad moral y su tradición de neutralidad estratégica. Durante el pontificado del Papa Francisco, la diplomacia vaticana se centró en la “diplomacia moral” y la inclusión, con el Pontífice elogiando repetidamente la generosidad de países como Colombia en la acogida de los migrantes exhaustos.
Con el inicio del pontificado de León XIV, la diplomacia de la Santa Sede ha trazado una nueva hoja de ruta centrada en la justicia, la verdad y la creación de puentes. En sus mensajes recientes al cuerpo diplomático y a los nuncios apostólicos, el nuevo Pontífice ha subrayado que la fraternidad humana debe ser el eje central de las relaciones bilaterales, reafirmando que la neutralidad del Vaticano no es solo una vocación religiosa de perdón, sino una decisión estratégica para no perder capacidad de negociación entre las partes en conflicto.
Gestiones para una salida negociada y mediación con actores políticos
El Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, confirmó recientemente que la Santa Sede realizó gestiones directas para intentar lograr un acuerdo que permitiera una salida negociada para Nicolás Maduro y otros miembros de su administración. El objetivo primordial de estas intervenciones fue evitar un derramamiento de sangre en el país sudamericano. Según Parolin, las gestiones incluyeron la posibilidad de salvoconductos y la exploración de asilo en terceros países, como Rusia, antes de que se produjera la intervención de fuerzas estadounidenses y la captura del mandatario en Caracas.
En el marco de esta labor diplomática, el papa León XIV recibió recientemente en el Vaticano a la líder opositora María Corina Machado. Durante el encuentro, Machado solicitó la intercesión de la Iglesia por la liberación de más de mil presos políticos y el respaldo a una transición democrática basada en los resultados de los comicios de julio de 2024. Por su parte, el Pontífice ha hecho llamados públicos para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se busquen soluciones alejadas de intereses partidistas, reafirmando el papel irremplazable de la diplomacia vaticana en la búsqueda de la paz regional.
El imperativo del bienestar colectivo: la dignidad humana sobre la crisis
La respuesta al fenómeno venezolano trasciende la gestión administrativa para convertirse en una prueba de solidaridad y cohesión regional. En este escenario, la integración de casi ocho millones de personas no solo representa un reto logístico, sino la oportunidad de reafirmar que la estabilidad de una nación depende de la capacidad de sus instituciones para proteger la integridad de cada individuo.
La regularización de millones de ciudadanos y su incorporación activa a la vida productiva — como se ha observado en diversas economías del continente — demuestra que cuando se prioriza la acogida y el reconocimiento del otro, el beneficio deja de ser individual para transformarse en un progreso compartido que fortalece el tejido social de los países receptores.
Por otro lado, la búsqueda de una solución pacífica y la insistencia en canales de diálogo por parte de diversos actores internacionales reflejan una premisa fundamental: el orden social legítimo es aquel que emana del respeto a la voluntad ciudadana y el rechazo a la violencia. Al abogar por salidas negociadas que eviten el conflicto civil, se pone de manifiesto que la verdadera paz no es la ausencia de tensiones, sino la construcción de condiciones donde la justicia y la verdad permitan a la comunidad nacional reencontrarse.
En este sentido, la atención a los sectores más vulnerables y la liberación de quienes han sido privados de su libertad por motivos políticos se presentan como pasos indispensables para restaurar un entorno donde el desarrollo humano sea posible para todos, sin exclusiones.
El Reto de la Fraternidad
El paso de una política de inclusión bajo Francisco a una de pacificación activa con León XIV revela una Santa Sede consciente de que la neutralidad no significa pasividad, sino la creación de un espacio seguro para el diálogo que otros actores políticos no pueden ofrecer.
El reconocimiento de gestiones para salvoconductos y asilos confirma que el Vaticano prioriza la solución pragmática sobre la confrontación militar. En última instancia, el éxito de esta gestión dependerá de que la verdad y la justicia se impongan sobre los intereses partidistas, permitiendo que el desarrollo humano y la paz social vuelvan a ser el centro de la realidad venezolana.
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