Cierre de escuelas en AL dejaría una generación menos productiva y con pocas oportunidades

Tras más de dos años de pandemia, no todos los estudiantes de América Latina y el Caribe han regresado a las aulas, lo que ha repercutido en un retraso educativo en promedio de entre uno y 1.8 años, según estimaciones del Banco Mundial.



En América Latina, 170 millones de niñas, niños y jóvenes enfrentan la mayor crisis de aprendizaje de la historia como resultado del cierre de escuelas a consecuencia de la pandemia, por lo que es urgente actuar para recuperarse de esta situación, pues de lo contrario toda una generación será menos productiva en el futuro y tendrá menos oportunidades de progreso y bienestar, advirtieron representantes del Banco Mundial, el Diálogo Interamericano, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Durante el evento “Mi educación, nuestro futuro” se destacó que tras más de dos años de pandemia, no todos los estudiantes de la región han regresado a las aulas, lo que ha repercutido en un retraso educativo en promedio de entre uno y 1.8 años, según las nuevas estimaciones del Banco Mundial.

Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, reveló que “los estudiantes de hoy podrían ver disminuir sus ingresos a lo largo de su vida hasta en 12 por ciento. Es el momento de actuar, de evitar estas pérdidas, de apoyar el futuro de la próxima generación”.

Por otra parte, Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe, dijo que los programas de recuperación del aprendizaje a pequeña escala no serán suficientes para hacer frente a la crisis, por ello se requieren desarrollar e implementar sistemas de recuperación del aprendizaje a gran escala. “Podemos invertir ahora o dejar atrás a toda una generación”, recalcó.

Las cuatro organizaciones elaboraron el documento “Compromiso para recuperar y proteger el aprendizaje en América Latina y el Caribe” que establece cuatro puntos clave para trabajar a fin de superar la que consideraron es una crisis sin precedentes.

En primer lugar, señalaron que es necesario colocar a la recuperación educativa en lo más alto de la agenda pública.

El segundo de los considerados es reintegrar a todos los niños, niñas y adolescentes que han abandonado la escuela y asegurar que permanezcan en ella.

Como tercer punto dijeron que es preciso recuperar los aprendizajes perdidos y asegurar el bienestar socioemocional de los niños, niñas y adolescentes.

Y como cuarto punto, señalaron que debe valorarse, apoyar y formar a los docentes.

Claudia Uribe, directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), dijo que la pérdida en los aprendizajes y en el bienestar que millones de niños y niñas y jóvenes sufrieron durante la pandemia pone en riesgo su futuro y su esperanza, por lo que insistió en señalar que “no hay tiempo que perder para poner en marcha todas las medidas necesarias para reparar este daño y así evitar que sus consecuencias se tornen permanentes o irreparables”.

 

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