El Mundial de Futbol 2026 será histórico no solo por ampliar el torneo a 48 selecciones, sino por ser la primera Copa del Mundo organizada de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá. Para México, el evento representa una oportunidad única de volver a colocarse en el centro del fútbol mundial, al albergar 13 partidos repartidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, tres ciudades con profunda tradición futbolera.
La actividad en territorio mexicano arrancará el 11 de junio de 2026 en el Estadio Azteca (ahora llamado Banorte y por motivos de reglamento de la FIFA, Estadio Ciudad de México para el Mundial), donde la selección mexicana disputará el partido inaugural ante Sudáfrica a las 13:00 horas, tiempo del centro de México. Este encuentro marcará un hecho sin precedentes, ya que el Estadio Azteca se convertirá en el primero en la historia en ser sede de tres inauguraciones mundialistas, tras hacerlo en 1970 y 1986.
Además del juego inaugural, el Estadio Azteca albergará otros encuentros relevantes. El 17 de junio se disputará el partido entre Colombia y Uzbekistán a las 20:00 horas. México volverá a jugar en este recinto el 24 de junio, en su último compromiso de la fase de grupos, programado a las 19:00 horas. Posteriormente, el estadio recibirá partidos de eliminación directa, incluyendo un duelo de dieciseisavos de final el 30 de junio y un posible partido de octavos de final el 5 de julio, ambos con horarios aún por definirse oficialmente.
En Guadalajara, el Estadio Akron será sede de cuatro partidos de la fase de grupos. Entre ellos destaca el segundo encuentro de México, que se jugará el 18 de junio frente a Corea del Sur a las 19:00 horas y el encuentro entre las selecciones de Uruguay y España, el cuál se llevará a cabo el 26 de junio a las 20:00 horas por parte del Grupo H.
Monterrey también tendrá un papel importante en el torneo. El Estadio BBVA recibirá cuatro partidos, dos correspondientes a la fase de grupos los días 14 y 20 de junio, uno más el 24 de junio y un encuentro de dieciseisavos de final el 29 de junio. La ciudad regia se perfila como un punto clave para selecciones y aficionados del norte del continente.
Sin embargo, el entusiasmo por tener un Mundial en casa contrasta con una fuerte crítica social relacionada con los precios de los boletos. Las estimaciones preliminares indican que muchas entradas tendrán costos que superan ampliamente el poder adquisitivo promedio del aficionado mexicano. Paquetes de hospitalidad y experiencias premium alcanzan cifras de decenas de miles de dólares, mientras que boletos individuales para algunos partidos en México ya se estiman en rangos que van de los 40,000 a más de 70,000 pesos en reventa.
Esta situación ha generado un debate profundo sobre la mercantilización del fútbol. Para muchos aficionados, el Mundial parece cada vez más diseñado para turistas internacionales y sectores de alto poder adquisitivo, dejando fuera a quienes han sostenido la pasión futbolera durante generaciones. Aunque la FIFA ha anunciado una categoría limitada de boletos más accesibles, su disponibilidad es reducida y no garantiza que el público local pueda vivir el evento de manera justa.
El Mundial 2026 promete espectáculo y proyección internacional para México, pero también deja al descubierto una realidad incómoda, el fútbol más grande del mundo se juega en casa, pero no todos podrán pagarlo.
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