Tenemos que hablar de la crisis del agua

La política sobre el agua es quizá una de las menos rentables y atractivas desde el punto de vista político electoral. Se requieren cantidades monumentales de recursos públicos, las obras y proyectos siempre son de mediano y de largo plazo y nadie agradece que al abrir la llave salga agua porque todos damos por descontado que así es como tiene que ser.

Es decir, para los políticos que quieren ganar elecciones es una mala idea destinar miles de millones de pesos del erario para obras de infraestructura hídrica que suelen destruir calles, generar molestia y quedar escondidas, por lo que solo tienen costos, no salen en las fotos y le van a hacer la vida fácil al siguiente gobernante por eso nunca son prioridad aunque sea el recurso más vital para ti y para mí, para los seres humanos.

Nunca hablamos del agua cuando la madre naturaleza nos llena de lluvias y a pesar de la raquítica y vieja infraestructura de una o de otra manera el agua llega a nuestras casas, pero hoy tenemos que hablar del agua porque hay una crisis enorme.

Gracias a dos textos del Instituto Mexicano para la competitividad (Imco) sabemos que México vive una grave crisis hídrica, al 15 de enero de 2024 afecta a un total de mil 613 municipios con sequías severas extremas y excepcionales, algunos son particularmente vulnerables a estos cambios especialmente en las regiones norte y centro.

El incremento en las sequías es un reflejo de que el cambio climático impacta el país, la transformación en los patrones de precipitaciones es una realidad al igual que el aumento de las temperaturas. Como muestra, México ha visto un incremento de la temperatura promedio de 1.6 grados centígrados en los últimos 40 años, la infraestructura hídrica desde las presas hasta las tuberías y el alcantarillado son obsoletas y presentan deficiencias en detrimento de una correcta gestión del agua.

La disponibilidad promedio de agua por persona en México ha disminuido en forma constante y dramática en las últimas décadas, producto del crecimiento demográfico, la mala gestión y el crecimiento en la producción agropecuaria, entre otros factores.

Fíjate, en 1960 la disponibilidad por persona ascendía a 10 mil metros cúbicos mientras que para el año 2000 ya se había reducido cuatro mil metros cúbicos actualmente se encuentra en 3,2000 metros cúbicos y de continuar la tendencia se estima que para el 2030 se ubique por debajo de los tres mil metros cúbicos.

A medida que aumenta la población y las sequías y la sobreexplotación uno de los factores más preocupantes es la reducción y la variación en las precipitaciones. De acuerdo con datos de la Conagua, en junio de 2023 a nivel nacional llovió 61 por menos en relación con el medio del mismo mes de 91 al 2020, la razón la tercera ola del de calor del año que afectó a la mayor parte del país del 1 al 22 de junio de 2022, esta provocó una importante disminución de lluvias y es considerada como la más extensa y severa ola de calor de los últimos años, esto impactó a las principales presas del país que en plena época de lluvia se encontraban en un promedio de 44.6 por ciento de su capacidad total.

Las presas de Morelos, San Luis Potosí y Querétaro enfrentan niveles particularmente bajos de 13, 12 y siete por ciento, respectivamente.

La falta de agua acentúa diversos problemas que impactan directamente a la población.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares la (ENIG) de 2022, el 93 por ciento de las viviendas mexicanas cuentan con acceso a agua entubada, los hogares destinan un promedio anual de mil 643 pesos por el servicio de agua potable; sin embargo, este pago no garantiza un suministro ininterrumpido y de calidad.

Según la ENIG, el 33 por ciento de las viviendas con acceso al agua no disfrutan de un suministro diario lo que implica la necesidad de incurrir en gastos adicionales como agua en pipas, la compra de agua embotellada o la instalación de sistemas de purificación.

De cara a la elección presidencial en junio es urgente que las plataformas políticas de las candidatas y los candidatos aborden con seriedad la problemática del agua. La crisis hídrica de las últimas semanas debe entenderse como un llamado a la acción, como una alerta roja para modernizar la gestión de los recursos hídricos en todo el país.

Tenemos que exigirles soluciones reales e integrales a todos aquellos que quieren nuestros votos.

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