Tras el desplome provocado por la pandemia de COVID-19, el turismo en México no solo logró recuperarse, sino que se convirtió nuevamente en uno de los principales motores de la economía nacional, impulsado sobre todo por la llegada de turistas internacionales. Los datos oficiales más recientes confirman que el país dejó atrás la etapa crítica del sector y retomó una tendencia de crecimiento sostenido, con cifras que incluso superan los niveles previos a 2020.
De acuerdo con la Secretaría de Turismo (Sectur), México cerró 2024 con más de 45 millones de turistas internacionales, lo que representó un incremento de alrededor de siete por ciento respecto a 2023. En términos económicos, el ingreso de divisas por turismo internacional superó los 30 mil millones de dólares, consolidando al sector como una de las principales fuentes de ingreso externo del país. Estas cifras dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reflejan no solo un mayor flujo de visitantes, sino también un aumento en el gasto promedio por turista.
La recuperación se mantuvo durante 2025. Sectur reportó que, en los primeros meses del año, la llegada de turistas extranjeros continuó al alza, con un crecimiento constante en los principales puntos de entrada del país, particularmente en aeropuertos internacionales. Estados Unidos y Canadá se mantuvieron como los principales mercados emisores, aunque también se observó un repunte en visitantes procedentes de Europa y Sudamérica, lo que apunta a una diversificación gradual del turismo internacional hacia México.
El impacto económico de esta recuperación ha sido significativo. Según datos oficiales, el turismo aporta más de 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y genera millones de empleos directos e indirectos en sectores como hotelería, transporte, restaurantes, comercio y servicios. La reactivación del turismo internacional permitió acelerar la recuperación económica en regiones altamente dependientes de esta actividad, como el Caribe mexicano, Baja California Sur, Jalisco y Yucatán.
Especialistas en turismo coinciden en que el crecimiento del sector tras la pandemia responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. El investigador y académico Javier Ruiz Hermoso señala que México logró capitalizar su diversidad turística, ampliando la oferta más allá del tradicional sol y playa, con un mayor énfasis en turismo cultural, gastronómico, de naturaleza y comunitario, lo que amplió su atractivo para viajeros internacionales que buscan experiencias diferenciadas.
A ello se suma la conectividad aérea. Analistas del sector destacan que México cuenta con una de las redes de vuelos internacionales más amplias de América Latina, particularmente con Estados Unidos, lo que facilitó una recuperación más rápida en comparación con otros destinos. La disponibilidad de rutas directas, la frecuencia de vuelos y la competitividad de precios jugaron un papel clave en el retorno de los turistas extranjeros.
Desde el ámbito de la gestión turística, Michelle Fridman, especialista en desarrollo y promoción de destinos, ha señalado que la recuperación también se explica por una estrategia sostenida de promoción internacional y por la consolidación de destinos que ofrecen altos estándares de servicio, infraestructura y seguridad. En su análisis, el posicionamiento de México como un país megadiverso, con riqueza cultural y natural, sigue siendo uno de sus principales activos frente a otros destinos globales.
En el contexto internacional, México se mantiene entre los países más visitados del mundo, una posición que recuperó tras la pandemia y que refuerza su papel como referente turístico global. Zonas arqueológicas, ciudades coloniales, playas, reservas naturales y una oferta cultural reconocida internacionalmente continúan siendo factores decisivos para la llegada de turistas extranjeros, especialmente en un escenario donde los viajeros buscan destinos con experiencias auténticas y diversidad de opciones.
No obstante, el crecimiento del turismo internacional también ha abierto debates sobre sostenibilidad. Especialistas advierten que el reto hacia adelante será mantener el ritmo de crecimiento sin comprometer el entorno natural ni la calidad de vida de las comunidades locales. La presión sobre servicios, infraestructura y recursos naturales en algunos destinos obliga a replantear modelos de desarrollo turístico más equilibrados y de largo plazo.
Aun con estos desafíos, los datos oficiales confirman que el turismo en México se encuentra en una fase de consolidación tras la pandemia. La recuperación del turismo internacional no solo permitió superar la crisis sanitaria, sino que reafirmó al sector como un pilar económico estratégico, con capacidad para generar divisas, empleo y proyección internacional. En ese contexto, México se mantiene como un destino competitivo y atractivo en el mapa turístico mundial, apoyado en su riqueza natural, cultural y en una industria que, tras el golpe más severo de su historia reciente, volvió a ponerse de pie.
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