Tras una década de hiperconectividad y algoritmos diseñados para incitarnos a la compra con un solo clic, una nueva conciencia emerge entre los jóvenes mexicanos. No es solo el impacto de la inflación o el agotamiento de la “cuesta de enero”; es una fatiga sistémica hacia el modelo de “usar y tirar”. Para los Millennials y la Generación Z, el consumo ha dejado de ser una señal de éxito para convertirse en un campo de batalla ético.
El consumo consciente no es una moda pasajera de nichos ecológicos; es una reconfiguración de la dignidad humana frente al mercado. Se trata de entender que cada peso gastado es, en realidad, un voto a favor del tipo de mundo en el que queremos vivir. Al inicio de este año, la pregunta ya no es “¿qué puedo comprar?”, sino “¿qué impacto tiene esto en mi libertad y en mi comunidad?”.
La trampa del hiperconsumismo y la salud mental
Vivimos en la era de la “economía de la atención”, donde las redes sociales actúan como catálogos personalizados que explotan nuestra vulnerabilidad emocional. Según estudios de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) y reportes de comportamiento del consumidor de 2025, el 40% de las compras en línea de los jóvenes son impulsivas, motivadas por picos de dopamina que desaparecen apenas llega el paquete a casa.
Este ciclo tiene un costo oculto: la ansiedad financiera y la saturación de los espacios vitales. El hiperconsumismo nos ha convencido de que somos lo que poseemos, una idea que el humanismo trascendente combate frontalmente. Los bienes materiales son medios, no fines. Cuando el objeto posee al sujeto, la libertad se desvanece. En 2026, recuperar la sobriedad es, ante todo, un acto de salud mental y autonomía personal.
La sobriedad como valor, no como carencia
A menudo se confunde la sobriedad con la escasez o la tacañería. Nada más alejado de la realidad. La sobriedad es la virtud de la justa medida. En la tradición mexicana, este valor se refleja en la frase “con poco se hace mucho”; es la capacidad de disfrutar de lo esencial sin ser esclavos de lo superfluo.
Expertos en finanzas éticas señalan que la sobriedad permite generar un excedente que se traduce en paz. “Tener un fondo de emergencia o poder ayudar a un familiar en crisis da mucha más satisfacción que un par de zapatos que solo usarás dos veces”, comenta Sofía Pardo, consultora en economía doméstica. En 2026, la sobriedad es vista por los jóvenes profesionales como una herramienta de empoderamiento: menos deudas significan mayor capacidad para emprender, viajar con propósito o dedicar tiempo al voluntariado.
El auge del mercado local y la economía circular
Frente a las grandes plataformas transnacionales que precarizan el trabajo, México está experimentando un renacimiento del mercado local y la economía circular. Este modelo no es nuevo —nuestros abuelos ya “remendaban” y “heredaban” la ropa—, pero hoy se apoya en la tecnología para escalar.
La economía circular en México está floreciendo a través de:
* Plataformas de Segunda Mano (Re-commerce): Bazares digitales que dignifican el intercambio de ropa y muebles, reduciendo la huella de carbono y el desperdicio textil, que según la SEMARNAT es uno de los mayores contaminantes del país.
* Consumo de Proximidad: El retorno a los mercados de barrio y colectivos de productores locales. Al eliminar intermediarios, el dinero se queda en la comunidad, fortaleciendo el tejido social y garantizando precios más justos para el campesino o el artesano mexicano.
* Derecho a Reparar: Un movimiento que cobra fuerza este año, exigiendo que los aparatos electrónicos sean duraderos y reparables, combatiendo la obsolescencia programada que tanto daña el bolsillo del consumidor.
El ahorro personal como motor del Bien Común
Desde Yo Influyo, sostenemos que el ahorro no es un acto egoísta de acumulación, sino una base para la Solidaridad. El ahorro personal beneficia al Bien Común de tres maneras fundamentales:
* Estabilidad Macroeconómica: Una sociedad con niveles sanos de ahorro es menos vulnerable a las crisis externas y depende menos del endeudamiento extranjero.
* Capacidad de Ayuda: Solo quien tiene su casa en orden puede extender la mano al prójimo. El ahorro permite la práctica de la caridad efectiva y el apoyo a causas sociales.
* Inversión Ética: En 2026, más jóvenes están moviendo sus ahorros a fondos que financian proyectos con impacto social (educación, vivienda, energías limpias), demostrando que el capital puede tener conciencia.
El respeto a la legalidad también juega un papel aquí. Consumir de manera consciente implica rechazar la piratería y el contrabando, entendiendo que el “ahorro” malentendido de comprar algo ilegal destruye empleos formales y alimenta redes criminales que dañan a todo México.
Propuestas para un 2026 más consciente
¿Cómo aterrizar estos valores en la vida diaria? No se trata de cambiar todo de la noche a la mañana, sino de educar el deseo. Aquí tres propuestas concretas:
* La Regla de las 72 Horas: Antes de comprar algo que no sea comida o medicina, espera tres días. La mayoría de las veces, el impulso desaparece y te das cuenta de que no lo necesitabas.
* Análisis del Costo por Uso: Divide el precio del objeto entre las veces que estimas usarlo. Un abrigo de calidad que usarás 100 veces es más barato y consciente que una blusa de “moda rápida” de 200 pesos que se deshará en la tercera lavada.
* Viernes de “Gasto Cero”: Elige un día a la semana para no gastar absolutamente nada. Redescubre el placer de caminar, leer un libro que ya tienes o cocinar con lo que hay en la alacena.
Menos equipaje, más camino
Al concluir este análisis, queda claro que el consumo consciente es una forma de humanismo práctico. En un México que anhela la paz y la justicia, nuestras decisiones de compra son una herramienta poderosa para premiar la honestidad y castigar la explotación.
La sobriedad no nos quita nada; nos devuelve el tiempo, la atención y la capacidad de asombro. Aligerar el equipaje material nos permite caminar más rápido hacia nuestras verdaderas metas. Este 2026, que nuestra mayor posesión sea la coherencia entre lo que creemos y lo que compramos. El Bien Común se construye también en la fila del supermercado y en la elección de lo local sobre lo masivo.
Consumir con conciencia es el primer paso para influir en el futuro de México. ¿Qué elegirás hoy?
Fuentes y Referencias:
* Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). Estudio sobre el Consumo Digital y Comportamiento del Usuario 2025.
* Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Informe sobre Residuos Sólidos y Economía Circular.
* Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. El destino universal de los bienes y la sobriedad.
* Ellen MacArthur Foundation. Reporte sobre Economía Circular en Mercados Emergentes.
* Encíclica Laudato Si’, Papa Francisco (Capítulo VI: Educación y Espiritualidad Ecológica).
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