La otra crisis en México: la falta de liderazgos políticos

Hoy no tenemos un Gandhi, a un Martin Luther King, ni a un Clouthier, no vemos esos rostros políticos pacíficos fuertes y firmes, lo que se ve muy claro es que se está calentando el ambiente.


Falta de líderes


Desde que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia de la República, gran parte de la población tenía la expectativa de que las condiciones de vida en el país mejorarían, pero también había un sector que nunca ha compartido su visión y que está en contra de muchas de las acciones que desde el poder se han emprendido y que considerar que han dañado su bienestar y su libertad.

La polarización ha sido el sello distintivo de López Obrador quien ya instalado en el gobierno sale todos los días muy temprano por las mañanas a atizar el fuego de la discordia entre los mexicanos. Así, día tras día no se cansa de descalificar a expresidentes, empresarios, académicos, intelectuales, y una larga lista a la cual escapan sólo sus incondicionales que ciegamente le dicen sí a todo sin importar que las acciones que emprende vayan en detrimento del bien común de los mexicanos.

En este contexto, muchos ciudadanos que no concuerdan con el rumbo con el que se lleva al país y hartos de no encontrar un eco fuerte y firme en la oposición, se animaron a unirse en un movimiento espontáneo autodenominado Frente Nacional Ciudadano (FRENA) que sin una bandera partidista, pero con un solo fin: buscan que en noviembre de este año Andrés Manuel López deje la presidencia del país.

El otro lado del polo

En la actualidad muchos de los líderes del mundo están cayendo en un lenguaje extremo de polarización en el que cada quien mira para uno mismo y en respuesta surgen reacciones, explicó a Yo Influyo Darío Mendoza Atriano, director de BlitzDigital Consultores en comunicación política y consultor de campañas electorales y comunicación gubernamental.

Lo que en México sucede, explicó, es que el presidente, quien debe gobernar para todos, diariamente con su discurso azuza la división social, lo que es grave en sí porque a lo mejor no es consciente de que la voz presidencial influye demasiado en todos los sectores, y así pone de un lado a los “buenos” y del otro a los “malos”, con este maniqueísmo político genera justo lo que estamos viendo con FRENA.

“FRENA surge como una reacción a un clima de polaridad tan extrema que se corre al otro lado. Para bien o para mal siempre que ocurre un movimiento extremista de cualquier ideología surge algo que lo confronta, a veces con esa misma intensidad”, destacó.

Mendoza Atriano señaló que se puede estar a favor o en contra de FRENA, pero la realidad es que han logrado aglutinar a un grupo de mexicanos que se sienten ofendidos, y que es el resultado del clima de polarización que hay gracias al presidente, subrayó.

Destacó que cuando existe un movimiento de este tipo, su desarrollo va evolucionando, por el momento FRENA se encuentra en un momento de confrontación.

Explicó que FRENA se enfrenta a dos desafíos importantes, uno de ellos es que su líder, Gilberto Lozano, al ser tan extremo en su lenguaje puede no gustarles a muchos grupos y con esta actitud puede cerrarse puertas; pero por otro lado, tiene un elemento muy importante que hoy por hoy no se encuentra en la oposición tradicional, y es la capacidad que el mismo Lozano tiene como outsider para hablar con credibilidad, característica que actualmente carecen los partidos de oposición.

“En política dicen que para tener la boca grande hay que tener la cola chica, y me temo que muchos de los líderes políticos tradicionales de los partidos de oposición no tienen esta característica de autoridad moral como para llegarle a los mexicanos en su lenguaje y ser creíbles, pueden decir lo correcto, pero no ser creíbles”.

Gilberto Lozano al hacer este movimiento contra López Obrador no se anda con medias tintas va directo y dice “no queremos que el presidente esté más tiempo” y se atreve a aglutinar a una parte de la población que no se siente representada por los partidos políticos.

“Cualquier ciudadano común que voltea a ver el menú que ofrecen los partidos políticos y más allá, los rostros de estos partidos, no ve que quede alguien con credibilidad, y en cambio el nuevo outsider (Gilberto Lozano) pues está bien extremo, pero hace algo. Yo creo que en eso está cayendo un segmento de la población ‘bueno pues como no hay nadie se opone más que este con pantalones pues me voy con este’, y esto ocurrió en Estados Unidos hace tres años con un outsider con el lenguaje de Trump quien llamó al nacionalismo y aseguró que todo lo malo que tenía Norteamérica venía de afuera”.

Estiran la liga

Darío Mendoza advirtió que el problema de los extremos es que terminan siendo usados por intereses que ni ellos se imaginaban, “este es un problema de FRENA que al estar tan enojados con el presidente pueden ser instumentalizados para polarizar y no llegar a ningún lado, generar otro extremo violento, lo que se ha dado sólo en el lenguaje y no en los hechos pues a pesar de que han sufrido provocaciones se han mantenido sin contestarle a los que les mandan a sus marchas, no los golpean, pero en cualquier momento puede prender la chispa de estos extremos”.

Por otra parte, señaló que todos los extremismos ideológicos de cualquier época siempre ven enemigos de afuera y son incapaces de reconocer y asumir su responsabilidad y hoy hay muchos ciudadanos que optan por no admitir que eligió mal, “no, nunca nos echamos la culpa, siempre le echamos la culpa a alguien externo a nosotros, prefiero echarle la culpa en este caso al presidente antes que asumir mi responsabilidad de lo que yo como mexicano estoy haciendo por mi país”.

En el caso de López Obrador, según el consultor, los enemigos son los “fifís”, no matiza, si ya te fue bien en la vida, entonces ya eres malo, estás del lado de los malvados, si te fue bien en la vida, si sacaste 10 de calificación si estás haciendo dinero en ese momento te conviertes en el explotador del pueblo.

“Normalmente los autoritarios manejan este lenguaje en donde el enemigo está afuera y no llaman a la responsabilidad ciudadana de tomar el país, o tomar el estado, o tomar sus casas en sus manos que sería un llamado correcto, el llamado correcto es empoderar al ciudadano que cada uno de nosotros somos responsables y que si nos equivocamos hace dos años tenemos que decir reconozco que lo hice mal y actuar en consecuencia”, recalcó.

Advirtió que los últimos acontecimientos políticos y sociales que se han dado en el país existen señales de alarma nacional porque tanto dentro del grupo que hoy detentan el poder, como los que están fuera no hay nadie responsable, ni hay voluntad de nadie para llamar a bajar el clima, al contrario, desde la mañanera cada día hay un pleito y cada vez se percibe más enojo.

“Hoy no tenemos un Gandhi, a un Martin Luther King, ni a un Clouthier, no vemos esos rostros políticos pacíficos fuertes y firmes, lo que se ve muy claro es que se está calentando el motor”, recalcó.

Mendoza destacó que es fundamental dar ese mensaje, porque de lo contrario nos vamos a seguir pegándonos, a estar todos contra todos. “Estamos en una lucha de pasiones y la política tiene mucho de pasión y poco de razón”.

El remedio y el trapito

Si bien es cierto que FRENA está aglutinando a un sector de la sociedad que quiere cambios, “la propuesta de Gilberto Lozano de sólo quitemos al presidente y luego nos ponemos de acuerdo, es una oferta muy extrema, mal enfocada e irresponsable”, considera Mendoza.

“El líder tiene que marcar el camino por dónde se va a salir de la crisis, porque si sólo se limita a proponer a quitar a López Obrador de la presidencia es una oferta de mecha muy corta que puede genera un conflicto mayor, incluso aunque no lo provoque Lozano intencionalmente, la oferta es tan corta que puede ser usada por cualquiera en el poder, incluso infiltrando el movimiento para provocar violencia, eso es lo peligroso del tema en el caso”, previó.

Una cosa es la falta de visión para dirigir ese esfuerzo y otra que sí hay un grupo de mexicanos que se sienten enojados, frustrados y que no les ofrece nadie un camino a seguir, insistió.

“La crisis real de México es la falta de liderazgos, de personajes que les digan a los ciudadanos que sí hay de otra, este es el camino que debemos seguir. Normalmente lo que estamos viendo en los partidos tradicionales es la lucha por mantener su pequeña parcela de poder, no por la lucha de todos los mexicanos por crecer, caminar, superar la crisis de salud y económica, sino más bien están viendo cómo se quedan con su partidito, y por eso vemos entonces que en Morena, en el PAN y en el PRI se pelean entre ellos, todos se pelean por las pequeñas parcelitas, pero nadie le habla al mexicano”.

Consideró que efectivamente está mal la falta de visión a largo plazo del líder de FRENA, pero lo que sí puede capitalizarse de este movimiento es que en ese movimiento hay mexicanos honestos que quieren hacer algo y puede ser el detonante de nuevos liderazgos conformados por ciudadanos insatisfechos pero que sí tengan visión.

Mendoza Atriano aseguró que las crisis dan oportunidad para generar nuevos liderazgos, un nuevo tipo de personaje que se empodere, y usando una analogía de como sucede con las enfermedades explicó el proceso de lo que tendría que suceder en la sociedad: “nos ataca algo que viene de fuera, nos está destruyendo y siempre existe un sistema inmunológico que reacciona con una nueva fórmula y acaba con el virus”.

Asimismo, señaló que normalmente en México los liderazgos no surgen de los partidos, sino que han venido de fuera de estos, aunque después han pasado a formar parte de sus filas, como los casos de Manuel Clouthier y Vicente Fox. Por lo que consideró que los partidos políticos deben voltear a ver los rostros de quienes están en los campamentos, en donde hay ciudadanos honestos a quienes deberían invitar a competir.


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@yoinfluyo

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