Vulnera la pandemia el desarrollo humano

Salud, educación e ingresos son tres rubros en los que México presenta grandes rezagos y debido a los cuales el desarrollo humano de su población se ha visto afectado.


Salud, educación e ingreso


El desarrollo humano en México puede verse disminuido ya no sólo por las desigualdades estructurales entre la población y las vulnerabilidades de los grupos rezagados del desarrollo para enfrentar las crisis recurrentes, sino también por la extrema fragilidad de la población en su conjunto ante amenazas desconocidas, era la advertencia que el año pasado hacía el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

A un año de distancia de hacer este señalamiento en su Informe de Desarrollo Humano 2019, en el nuevo análisis destaca que “las circunstancias del año 2020 a lo largo y ancho del planeta, a causa de la pandemia de la COVID-19, son un claro ejemplo de la materialización de estas amenazas desconocidas, además de un duro aviso de que la realidad ya rebasó los imaginarios sobre el futuro”.

El nuevo documento Desarrollo humano y COVID-19 en México: Desafíos para una recuperación sostenible el PNUD indica que México se ubicó en el lugar 76 de entre 189 países en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), y destaca que a pesar de su permanencia dentro del grupo de países con alto desarrollo humano y de las mejoras en aspectos básicos para la población, la desaceleración del crecimiento del IDH mexicano se debe a la evolución que han tenido las tres dimensiones básicas que se miden en este análisis y que corresponden a salud, educación e ingreso.

El informe del PNUD subraya que al presentarse el COVID-19 se pusieron en evidencia las debilidades de los sistemas de salud y de educación, así como de la economía de todos los países en el mundo, sin ser México la excepción.

En lo que respecta al rubro de salud, el estudio destaca que a raíz de la pandemia salieron a relucir las carencias en infraestructura, recursos materiales y humanos en el sistema de salud, así como para atender a las personas que se contagiaron del virus.

Indica que, quedó al descubierto la desigualdad de acceso a los servicios de salud de las poblaciones más vulnerables, quienes además son históricamente aquellas que no cuentan con un esquema de seguridad social.

Agrega que una reducción del 25 por ciento en la cobertura de los servicios de salud podría implicar un aumento importante en la tasa de mortalidad infantil (y por lo tanto en la esperanza de vida al nacer), la cual alcanzaría niveles observados en 2013.

Las propuestas para solventar algunas de las deficiencias observadas en materia de salud, recomienda que se ofrezca un servicio de calidad para las personas que contraen el virus, y se proteja la de los profesionales de la salud quienes los atienden.

Además, destaca que se requiere fortalecer la infraestructura y los recursos a fin de que el sistema de salud del país esté mejor preparado ante emergencias, y por último resalta que se requiere garantizar el acceso a servicios de salud a las poblaciones más vulnerables.

En el tema de la educación, el informe del PNUD observa que el confinamiento debido a la presencia del COVID-19 mostró las desigualdades en este rubro, en particular aquellas vinculadas con la brecha digital. La educación se llevó a cabo principalmente a distancia, a través de medios masivos de difusión y las tecnologías digitales, lo cual representa un reto mayor para las poblaciones que no tienen acceso a ellas.

“Experiencias internacionales de emergencias anteriores, demuestran que puede existir un retroceso importante en el aprendizaje de los estudiantes, así como un incremento en las tasas de deserción escolar. Si bien de nueva cuenta no hay certeza en el nivel de retroceso que podría tener el índice de educación, una estimación hipotética permite identificar que una disminución en los años esperados de escolaridad de los mexicanos sería equivalente a regresar a los niveles de 2015”, subraya el análisis.

Frente a esta situación el PNUD sugiere “generar estrategias de retorno seguro a las escuelas, en donde se garantice la salud de la comunidad escolar y la regularización en el aprendizaje de los estudiantes, fortalecer el sistema educativo para que las brechas de acceso a una educación de calidad se reduzcan y focalizar esfuerzos para que los estudiantes de las poblaciones más rezagadas no reduzcan sus posibilidades de desarrollo integral”.

En el tercer eje que el organismo internacional se enfoca es en materia de ingreso, rubro en el que destaca que la pandemia llegó a un México con una perspectiva de crecimiento moderada y en un entorno social y económico adverso. “Las medidas que las autoridades tomaron para hacer frente a la crisis sanitaria trajeron como consecuencia una desaceleración en la economía, con grandes impactos en los ingresos de las familias mexicanas”.

Destaca que las desigualdades se hicieron evidentes en la población que no contaba con un ingreso fijo, principalmente entre las personas que trabajan en el sector informal, y que, por causa de las medidas de confinamiento vieron su actividad desaparecer o reducirse drásticamente. “Se estima que los efectos en esta dimensión serán los más importantes; pues es altamente probable que mexicanos y mexicanas caigan en pobreza por ingresos”.

En materia de ingresos, destaca que en México al menos 7 de cada 10 personas que nacen en el nivel más pobre no logran superar la línea de pobreza, situación que se agudiza en la región sur del país. Asimismo, destaca que la baja movilidad se concentra en los extremos de la distribución socioeconómica, de manera que quienes nacen en posiciones de mayor desventaja poseen pocas posibilidades de superar su situación, y quienes se encuentran en una posición privilegiada tienen reducidas probabilidades de perder su estatus.


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@yoinfluyo

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