El riesgo de la dependencia de remesas en 2026

En la pizarra de las finanzas nacionales, las remesas suelen presentarse como un triunfo. Al inicio de 2026, los informes del Banco de México (Banxico) muestran que el flujo de divisas enviadas por los connacionales en el extranjero sigue siendo el principal motor de consumo interno en el país, superando con creces al turismo y a las exportaciones petroleras. Sin embargo, para los habitantes de comunidades en Zacatecas, Michoacán u Oaxaca, la remesa no es una cifra macroeconómica; es el sobre que llega cada quincena para pagar la medicina de la abuela, la colegiatura de los hijos o el material para terminar el cuarto de arriba.

Pero este 2026 trae consigo una señal de alerta. Tras años de crecimiento ininterrumpido, el entorno económico en Estados Unidos muestra signos de desaceleración y cambios en las políticas migratorias que amenazan con “enfriar” este flujo vital. ¿Está México preparado para enfrentar la fragilidad de un modelo que depende de la ausencia de sus hijos?

El sacrificio que la economía no contabiliza

Para entender las remesas, hay que mirar más allá del tipo de cambio. Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), más de 4.9 millones de hogares en México reciben este apoyo. Lo que no registra el PIB es el costo emocional de la fragmentación familiar. Cada dólar enviado es el resultado de una jornada doble en los campos de California o en las construcciones de Texas; es el fruto de una soledad que se mastica en silencio.

La  familia es la “célula básica de la sociedad”. Cuando la economía de un país se vuelve dependiente de la migración forzada, se está atentando contra la unidad de esta célula. El derecho a no emigrar —es decir, el derecho a encontrar en la propia tierra las condiciones para vivir con dignidad— es una de las deudas más grandes del Estado mexicano. En 2026, celebrar el aumento de remesas es, en cierta medida, celebrar que más familias han tenido que separarse por falta de oportunidades locales.

Dependencia y vulnerabilidad rural

El riesgo de “enfriamiento” del flujo no es una hipótesis lejana. Los expertos de BBVA Research advierten que un endurecimiento en los controles fronterizos y una inflación persistente en el país vecino reducen el ingreso disponible de los migrantes para enviar a casa. Para un pueblo rural donde el 80% de la economía depende de “lo que mandan del otro lado”, un descenso del 10% en las remesas puede significar la diferencia entre la alimentación básica y la desnutrición.

“El problema es que la remesa se ha convertido en un paliativo contra la pobreza, no en una herramienta de desarrollo”, comenta el Dr. Juan Carlos Hernández, especialista en economía social. “Muchos municipios han dejado de producir, de sembrar, de emprender, porque es ‘más fácil’ esperar el giro postal. Esa dependencia nos vuelve extremadamente vulnerables a decisiones políticas que se toman a miles de kilómetros”.

En Tepatitlán, Jalisco, “María” recibe religiosamente el envío de su esposo, quien lleva cinco años sin poder regresar por su estatus migratorio. “El dinero llega, gracias a Dios, pero mis hijos ya casi no conocen a su padre. Compramos el terreno, pero la casa se siente vacía. Si el dinero deja de llegar, no sé qué haremos, porque aquí en el pueblo ya no hay donde trabajar”, relata.

Este testimonio personifica la “paradoja del bienestar”: hay dinero para gastar, pero no hay vida comunitaria para disfrutarlo. El valor del mexicano, su resiliencia y su amor por los suyos, se manifiesta en ese envío constante, pero la falta de legalidad y seguridad en México impide que ese esfuerzo se traduzca en una paz duradera.

De la supervivencia a la inversión productiva

¿Cómo romper este ciclo de dependencia antes de que el flujo se enfríe por completo? El reto de 2026 es la transición de la remesa asistencialista a la remesa productiva. No basta con que el dinero llegue para comprar despensa; el capital debe servir para generar nuevos empleos que permitan, algún día, el retorno de quienes se fueron.

Para lograrlo, se proponen tres ejes fundamentales basados en la solidaridad y la subsidiaridad:

 * Fomento a Cooperativas de Migrantes: El gobierno y la iniciativa privada deben facilitar esquemas donde las remesas puedan invertirse en proyectos de energía limpia, tecnificación de riego o pequeñas industrias locales con beneficios fiscales. Si el dinero se invierte en la comunidad, se crea un piso firme que no depende de los humores de Wall Street.

 * Educación Financiera y Digital: Para las generaciones más jóvenes, Millennials y Centennials que administran los envíos de sus padres, es crucial pasar del consumo suntuario al ahorro e inversión. Apps de inversión accesibles y programas de emprendimiento local son vitales.

 * Seguridad Jurídica para la Inversión: Ningún migrante querrá invertir en su pueblo si corre el riesgo de ser extorsionado por el crimen organizado. El respeto a la legalidad es el prerrequisito para que el dinero del norte florezca en el sur.

El derecho a permanecer

Al cerrar este análisis al inicio de 2026, debemos recordar que la grandeza de México no está en los dólares que entran, sino en la capacidad de su gente para salir adelante. La remesa es un puente de amor, pero no debe ser el único camino.

El Bien Común nos exige construir un país donde la migración sea una opción, no una condena. Honrar el sacrificio de nuestros hermanos en el extranjero significa usar sus recursos con sabiduría, evitar el desperdicio y trabajar incansablemente para que sus hijos no tengan que repetir la historia de la despedida. El rostro humano de la remesa es un rostro de esperanza, pero también un llamado a la acción: es momento de sembrar hoy el dinero de ayer para cosechar un mañana con familias unidas en suelo mexicano.

Porque al final, no hay remesa que sustituya el valor de un padre presente o de una patria que sabe cuidar a los suyos.

Fuentes y Referencias:

 * Banco de México (Banxico). Sistema de Información Económica – Ingresos por Remesas.

 * BBVA Research. Anuario de Migración y Remesas México 2025.

 * Consejo Nacional de Población (CONAPO). Índices de Intensidad Migratoria México-EE.UU.

 * Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. El trabajo humano y el derecho a la migración.

 * Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Informe sobre el estado de la migración en las Américas 2025.

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