El arte de no dejarte engañar

El 14 de enero de 2026, el mundo celebra el Día Mundial de la Lógica, una fecha proclamada por la UNESCO para resaltar el papel de esta disciplina en el desarrollo del conocimiento y la cultura. Sin embargo, en el México de hoy, esta conmemoración parece más un llamado de auxilio que una simple celebración académica. En una era donde los algoritmos de redes sociales están diseñados para priorizar la indignación sobre la información y donde el debate público se ha transformado en un campo de batalla de dogmas enfrentados, la lógica se presenta como el último bastión de la libertad individual.

Para las generaciones Millennials y Centennials, que navegan en un mar de información infinita, “pensar bien” no es solo un ejercicio escolar; es una cuestión de salud mental y autonomía. ¿Cómo distinguir una verdad de un sesgo bien empaquetado? ¿Cómo evitar que nuestras emociones sean secuestradas por narrativas políticas diseñadas para dividir? La respuesta reside en una estructura de pensamiento que la humanidad ha pulido desde Aristóteles hasta los padres de la informática: la lógica.

La pérdida de la objetividad en el ágora digital

El panorama del debate público al inicio de 2026 es complejo. Según el Digital News Report del Reuters Institute, la confianza en las noticias sigue cayendo, mientras que el consumo de contenido basado en opiniones extremas aumenta. Hemos pasado del “pienso, luego existo” al “siento, luego tengo razón”. Esta subjetividad extrema ha erosionado la base de la convivencia: la capacidad de acordar hechos básicos.

La lógica es la ciencia de las formas del pensamiento. No nos dice qué pensar, sino cómo estructurar ese pensamiento para que sea válido y coherente. Cuando perdemos la lógica, perdemos la capacidad de dialogar, porque el diálogo requiere reglas comunes. En México, la polarización ha llegado a tal punto que dos personas pueden ver el mismo dato oficial sobre economía o seguridad y extraer conclusiones diametralmente opuestas, no por falta de inteligencia, sino por el predominio de sesgos cognitivos que anulan el razonamiento lógico.

El escudo contra la manipulación ideológica

La manipulación ideológica florece en el terreno de la falacia. Una ideología, a diferencia de una filosofía o una doctrina social, suele ser un sistema cerrado que no admite cuestionamientos y que utiliza la retórica para ocultar la realidad. La lógica actúa como un solvente que separa la emoción del argumento.

Desde la perspectiva del humanismo trascendente el uso de la razón es fundamental para el ejercicio de la fe y la participación social. La Iglesia enseña que la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona; del mismo modo, la fe no anula la lógica, sino que la ilumina. San Juan Pablo II, en su encíclica Fides et Ratio, advertía sobre el peligro de un racionalismo frío, pero también del “fideísmo” o el emocionalismo que desprecia la inteligencia. En el ámbito público, esto se traduce en una exigencia: el respeto a la legalidad y al Bien Común requiere ciudadanos que sepan analizar críticamente las propuestas de sus gobernantes.

El valor de los mexicanos —nuestra creatividad, nuestra pasión y nuestro sentido de comunidad— corre el riesgo de ser instrumentalizado si no se acompaña de un juicio crítico. La lógica nos permite ser solidarios sin ser ingenuos, y críticos sin ser destructivos.

Las trampas del cerebro: Por qué caemos en el engaño

Para pensar bien, primero debemos entender por qué nuestro cerebro tiende a pensar “rápido y mal” en entornos digitales. El psicólogo y Premio Nobel Daniel Kahneman describió el Sistema 1 (intuitivo y emocional) y el Sistema 2 (lógico y esforzado). Las redes sociales están diseñadas para mantenernos en el Sistema 1.

Los sesgos más comunes que enfrentamos este 2026 son:

 * Sesgo de confirmación: Solo buscamos y creemos la información que refuerza lo que ya pensamos.

 * Efecto de arrastre: Creer algo solo porque “muchos” lo dicen o porque tiene miles de likes.

 * Falsa dicotomía: Pensar que solo hay dos opciones (blanco o negro, con el gobierno o contra el gobierno), ignorando los matices que conforman la realidad.

Guía práctica: Ejercicios para detectar falacias en redes sociales

La lógica no tiene por qué ser aburrida. Es, en esencia, un detector de mentiras. Para este 14 de enero, te proponemos un ejercicio básico de “limpieza mental” cuando leas un hilo en X (Twitter), un TikTok político o un mensaje de WhatsApp:

1. Identifica la falacia Ad Hominem (Ataque a la persona):

 * Señal: El argumento no ataca la idea, sino a quien la dice. “No le creas a ese analista porque es de tal partido o porque se viste de tal forma”.

 * Lógica: La verdad de una afirmación es independiente de quién la pronuncie. Evalúa el dato, no el mensajero.

2. Detecta el “Hombre de Paja”:

 * Señal: Tu oponente distorsiona tu argumento para que sea más fácil de atacar. “Si dices que hay que regular las redes sociales, entonces quieres instaurar una dictadura y censurar todo”.

 * Lógica: Si alguien exagera una postura para ridiculizarla, está huyendo de la discusión real.

3. Cuidado con la “Apelación a la Emoción”:

 * Señal: El mensaje usa imágenes desgarradoras o lenguaje cargado de odio para que dejes de pensar y solo sientas.

 * Lógica: El dolor es real, pero no siempre valida una política pública. Pregunta: ¿Este sentimiento soluciona el problema de fondo?

“Yo solía pelearme con todo el mundo en Facebook”, cuenta Roberto, de 27 años. “Sentía que si no ganaba la discusión, perdía mi identidad. Un profesor me enseñó que la lógica no es para ganar, sino para acercarse a la verdad. Empecé a buscar los fallos en mis propios argumentos. El día que pude decir ‘tienes razón, mi dato estaba equivocado’, me sentí más libre que nunca. Ya no soy rehén de lo que mi grupo espera que yo diga”. Este testimonio ciudadano refleja una verdad profunda: la lógica nos da la humildad necesaria para la convivencia. Un México lógico es un México donde el diálogo es posible porque no buscamos destruir al otro, sino encontrar la verdad juntos.

Pensar bien para ser libres

Al concluir este análisis en Yo Influyo, la propuesta es clara: recuperar la lógica es un acto de soberanía personal. En 2026, la verdadera rebeldía no es gritar más fuerte, sino pensar con mayor claridad.

Pensar bien nos ayuda a vivir mejor porque reduce la ansiedad del conflicto constante, nos protege de estafas financieras e ideológicas y nos permite construir propuestas sólidas para el Bien Común. La lógica es el lenguaje de la justicia; sin ella, la ley se vuelve arbitraria y la solidaridad se vuelve capricho.

Este 14 de enero, hagamos el compromiso de no ser consumidores pasivos de información. Seamos arquitectos de nuestro propio criterio. La verdad nos hace libres, pero es la lógica la que nos ayuda a encontrar el camino hacia ella.

Porque influir en la sociedad requiere, ante todo, una mente clara y un corazón ordenado. ¡Piensa bien, vive mejor!

Fuentes y Referencias:

 * UNESCO. Proclamación del Día Mundial de la Lógica y su impacto en la educación.

 * Reuters Institute. Digital News Report 2025: Tendencias de desinformación y consumo de medios.

 * Kahneman, Daniel. “Pensar rápido, pensar despacio” (Fundamentos de sesgos cognitivos).

 * Encíclica Fides et Ratio, San Juan Pablo II (Relación entre fe y razón).

 * Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. El valor de la verdad en la comunicación social.

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