El pasado 3 de enero, cuando aún en las familias nos encontrábamos de fiesta por el año que daba inicio, nos enteramos de la acción militar del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica para extraer de tierras venezolanas al dictador Nicolás Maduro y llevarlo ante la autoridad judicial en su país, acusado de ser el líder del cártel de los soles.
Al respecto se han expresado muchas opiniones, unas a favor y otras en contra, apareciendo sobre todo en redes sociales muchos “expertos” en derecho constitucional.
A mi no me queda duda que lo ideal es saber escuchar a los venezolanos, quienes a lo largo de casi tres décadas han vivido bajo el régimen izquierdista primero de Hugo Chávez y después de Nicolás Maduro.
Se han visto manifestaciones de festejo y alegría en diversas partes del mundo en donde habitan venezolanos que, ante la realidad que vive su nación, han buscado cobijo en otros países, y curiosamente, al paralelo, se ven eventos de protesta en contra de la llamada intervención norteamericana, pero en ellos la mayoría de quienes se manifiestan no son de origen venezolano.
Actualmente se sabe que casi 9 de los 29 millones de venezolanos existentes, se encuentran refugiados en países como Colombia, Perú, Estados Unidos, Chile, México y otros, o sea, prácticamente una tercera parte de ellos ha tenido que buscar alternativas de vida fuera de Venezuela.
Te comparto algunos datos duros para darnos cuenta de las condiciones de desarrollo que se tienen en el país más poderoso del mundo en materia petrolera con más de 300 mil millones de barriles equivalente al17% de la reserva mundial, y otrora el más rico per-cápita de américa latina.
Aunque el Gobierno de la presidente interina de Venezuela, Delcy Rodríguez no precisó el número de presos políticos liberados el 9 de enero, ni sus nombres, se habla de que pudieran ser varias decenas, pero con datos de la OSC Foro Penal, hasta el 5 de enero de este año, en Venezuela había 806 dirigentes políticos, militares y líderes sociales detenidos y encarcelados.
Y no solo esto nos muestra la intransigencia de la dictadura venezolana, pues se sabe que al menos 233 estaciones de radio han sido cerradas, al igual que 99 medios de comunicación escritos y 6 televisoras, además, otras 14 televisoras fueron “tomadas por el pueblo” y 18 televisoras internacionales han sido bloqueadas, al igual que 54 páginas WEB que fueron bloqueadas por el estado.
Y como otra forma de los dictadores para evitar el libre pensamiento de su pueblo, se tienen datos de que todas las Universidades Públicas o privadas, han sido tomadas por el estado.
La propiedad privada ha sido fuertemente agredida por la dictadura, todos recordamos aquella vergonzosa escena de Hugo Chávez caminando por las calles ordenando la expropiación de cuánto edificio se le antojara, pues bien, 1087 empresas pasaron a propiedad del estado, al igual que 179 edificios, 525 mil viviendas y 3 millones 600 mil hectáreas de tierra productiva.
De lo expropiado, solamente el 5% fue pagado por el estado, mientras que el 95% la compensación económica no ha ocurrido, prácticamente el estado dictatorial convirtió esa expropiación en un robo oficial. El 62% de las propiedades expropiadas fueron abandonadas, el 12% de las expropiaciones fueron vendidas a otras empresas privadas beneficiadas por la dictadura.
Basta decir que la reparación del daño pendiente de pagar por el estado asciende a la friolera de 433 mil millones de dólares americanos.
Por eso digo, que para poder tener una buena opinión habría que estar conscientes de lo que los venezolanos han sufrido a lo largo de esta dictadura de más de 26 años.
También sabemos de quienes opinan y esperan la intervención del gobierno de USA para resolver los problemas de México, particularmente pienso que no nos encontramos en las condiciones del pueblo de Venezuela y aun los mexicanos podemos encontrar la solución.
En cuanto a si la intervención de USA para encarcelar a Maduro violo o no el derecho internacional, eso está por verse, pues el régimen venezolano sigue detentando el poder público.
Es mi opinión, Venezuela debe ser para los venezolanos, si, por ello antes de tomar partido entre el presidente de USA y el dictador Nicolás Maduro, debemos conocer la realidad que viven los venezolanos y ser solidarios con ellos, terminar con la dictadura aún está lejano, debe haber elecciones limpias que permitan el gobierno de reales representantes populares, no impuestos por el poder militar, como ha sido en los últimos años.
Reitero, los mexicanos podremos solos cambiar de forma de gobierno en nuestro país, para ello necesitamos una sociedad civil responsable y participativa, que en las elecciones del 6 de junio del 2027 acuda a las urnas a manifestar su voluntad, posteriormente defender el triunfo de la mayoría y hacer que el cambio se cristalice. A eso se le llama democracia.
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