Bienestar, una simple campaña publicitaria

Para la Real Academia de la Lengua Española, bienestar se define como el “estado de la persona que se siente bien física y psíquicamente, o una vida cómoda y abastecida”.

La Organización Mundial de la Salud señala que bienestar “es el estado en que la persona puede realizar sus habilidades y enfrentar la vida, abarcando lo físico, mental, social, económico y profesional”.

Y popularmente se considera que el bienestar es un estado de satisfacción integral que abarca la salud física, mental y emocional, sintiéndose bien con uno mismo y el entorno, con plenitud, comodidad y tranquilidad al cubrir necesidades básicas y tener un buen funcionamiento psíquico y físico, implicando áreas como lo social, espiritual, intelectual y laboral. 

Pues bien, en 2018, la autollamada cuarta transformación, encabezada por su entonces candidato a la Presidencia de la República, López Obrador, hoy líder moral de su partido, aunque ya muchos sostenemos que es inmoral, vendió al pueblo de México que, con su llegada al poder, el bienestar llegaría a todas las familias.

Más de 30 millones de mexicanos creyeron firmemente que el bienestar llegaría a sus familias, pero.

Después de 7 años, muchos, pero muchos mexicanos siguen esperando lo prometido, y otros muchos más, se lamentan de que no solo el bienestar no llegó a su familia, sino que viven ahora con más malestar que el que se tenía antes del gobierno cuatrotero.

Al menos 16 programas del gobierno federal llevan el apelativo “bienestar”, y sin duda que no han logrado que quienes son sus beneficiarios disfruten de lo que se prometió.

Baste recordar el fracaso del llamado Instituto de Salud para el Bienestar (INSABIN), que sustituyó al Seguro Popular, que sí servía, pero llevaba el pecado de ser un programa de salud que surgió durante el gobierno de Vicente Fox. El INSABIN no solo no pudo proporcionar un sistema de salud eficiente, sino que estuvo rodeado de acusaciones de corrupción en la compra de medicamentos, implementos y equipo médico.

El ahora llamado IMSS Bienestar que sustituyó al INSABIN, no es más que un organismo que mediante convenio con los gobiernos de los estados, se ha apoderado de los hospitales y clínicas de salud en los que anteriormente las entidades federativas administraban sus propios sistemas de salud y hoy es solo una nueva institución federal, con ello, el prometido bienestar no ha llegado a los usuarios, pues siguen las carencias de medicamento e insumos médicos que impiden se proporcione un mejor servicio.

Además, la centralización ha traído otras complicaciones administrativas, por ello las protestas que hoy se observan en los hospitales de Baja California, en donde los trabajadores de la salud reclaman se les haga el pago de la segunda parte de su aguinaldo 2025 y la primera quincena de enero de este año. Estas cosas, desde luego, hacen que el servicio público se demerite aún más.

Respecto a las diversas pensiones y apoyos sociales, que también llevan el “apellido” del bienestar, no han dejado, ni dejarán de ser insuficientes pues las reglas de operación solo se utilizan para la dispersión de dinero, pero…. en contraste con los programas sociales que otorgaban los gobiernos de origen panista, mientras hoy solo se entrega dinero, antes estaba regulado con la obligación de las madres de familia de que sus hijos estuvieran en la escuela y al corriente con sus revisiones médicas, lo que sí proporcionaba bienestar.

Hoy, enfermedades que se habían erradicado de nuestro país han vuelto casi en forma de epidemia, tales como sarampión, tos ferina, y meningitis, pues la desatención médica ya ha hecho crisis.

Y qué decir de la deserción escolar en los últimos años, pues la propia Secretaría de Educación ha reportado que en el ciclo 2024-2025 se reportó la deserción de 994 mil estudiantes.

¿De qué sirven las pensiones del bienestar cuando los productos básicos han tenido un incremento exorbitante?  Por ejemplo, en los 7 años de gobiernos de la 4t, el huevo ha tenido un incremento de precio mayor al 100%, la tortilla de maíz del 60%, el kilo de carne de res de un 160%, el kilo de azúcar del 50%, el kilo de tomate de un 166%, y así podemos seguir revisando como el costo de la vida es cada vez más alto.

Otros fracasos que han costado millones de pesos a los mexicanos sin proporcionar los beneficios ofrecidos son, Gas del Bienestar, Universidades del Bienestar y la Megafarmacia del Bienestar, que por falta de información no se sabe cuántos recursos públicos utilizaron.

Quien no quiera ver que con la desaparición de los programas sociales que sí habían estado funcionando, como Seguro Popular, Oportunidades, Procampo, Guarderías para Hijos de Madres Trabajadoras, etcétera, y que fueron sustituidos por otros que evidentemente solo pretenden el control electoral, se está dañando a las actuales y futuras generaciones de mexicanos, simplemente está equivocado.

Del bienestar que proporciona la seguridad, ya será tema de otro artículo, pues requiere de espacio, pero no hay duda de que los mexicanos vivimos inseguros.

Es mi opinión, para la 4t el bienestar ofrecido fue solo una simple campaña publicitaria utilizada para engañar a los mexicanos, y muchos cayeron en el garlito.

Por ello es importante despertar a los ciudadanos para que, en las elecciones del cada vez más cercano 6 de junio de 2027, elijamos a quienes sí puedan cumplir con lo ofrecido, personas honestas y de una sola pieza, comprometidos con el bien común.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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