Entre enero y junio de 2025, el Jubileo dejó claro que no estaba pensado solo para grandes celebraciones litúrgicas ni para discursos solemnes desde Roma. El Jubileo 2025 comenzó a desplegarse en una secuencia de jubileos temáticos que tocaron fibras sensibles de la vida social contemporánea: la comunicación, la violencia y la paz, la familia, la vocación sacerdotal y el servicio público.
En abril se vio interrumpido por el fallecimiento de Papa Francisco, pero la Iglesia retomó una vez electo León XIV, con todos los actos programados, dada la relevancia del jubileo
Lejos de ser actos simbólicos aislados, estos encuentros mostraron cómo la lógica jubilar —perdón, reconciliación, esperanza y recomienzo— podía encarnarse en historias concretas, en personas reales que viven tensiones profundas entre fe, profesión, familia y responsabilidad social.
Esta cuarta entrega recorre los principales jubileos temáticos celebrados entre enero y junio de 2025, con énfasis especial en tres historias humanas que permiten comprender por qué este Jubileo logró conectar con Millennials y Centennials sin diluir su profundidad espiritual.
Jubileo de los comunicadores: informar sin deshumanizar
El Jubileo de los Comunicadores, celebrado en enero de 2025, fue uno de los primeros en marcar el tono del Año Santo. Convocó a periodistas, creadores de contenido, responsables de comunicación institucional y estudiantes de comunicación provenientes de más de 100 países.
En un mundo dominado por la polarización, la desinformación y el algoritmo, el mensaje fue claro: comunicar también es un acto moral.
Durante el encuentro en el Vaticano, el papa Francisco fue contundente: “Comunicar no es solo transmitir hechos; es decidir si ayudamos a comprender o si alimentamos el odio”.
Valeria tiene 29 años y trabaja en un medio digital en México. Viajó a Roma con recursos propios, luego de cubrir durante años temas de violencia y desapariciones. “Yo pensé que venía a escuchar discursos bonitos. Me encontré con un espejo incómodo. Me di cuenta de cuánto me había endurecido para sobrevivir en mi trabajo”.
Tras cruzar la Puerta Santa, Valeria decidió cambiar la forma en que narraba las historias de víctimas: “No dejaré de denunciar, pero quiero volver a mirar a las personas, no solo a los datos”. Su testimonio fue retomado en un panel con jóvenes comunicadores, mostrando cómo el Jubileo no pidió censura, sino humanización del lenguaje.
Jubileo de las Fuerzas Armadas y de Seguridad: entre obediencia y conciencia
En febrero de 2025 se celebró el Jubileo de las Fuerzas Armadas, Policía y Cuerpos de Seguridad, uno de los más delicados y, al mismo tiempo, más significativos.
En un contexto global marcado por guerras activas, militarización y crisis de seguridad, la Iglesia optó por no evadir el tema, sino abordarlo desde la dignidad humana y la responsabilidad moral.
Francisco recordó que portar un uniforme no exime de la conciencia: “Servir a la patria nunca puede justificar la negación de la dignidad humana”.
Marco tiene 34 años, es soldado profesional y padre de dos niños pequeños. Participó en misiones internacionales y llegó al Jubileo con una carga emocional evidente. “Yo obedezco órdenes, pero no dejo de preguntarme si siempre hago lo correcto”.
Durante una liturgia penitencial, Marco rompió en llanto. No por culpa jurídica, sino por cansancio moral. “Sentí que alguien por fin me decía que pensar, dudar y pedir perdón no me hace débil”.
Este jubileo fue especialmente significativo para jóvenes militares, muchos de ellos atrapados entre el deber institucional y el conflicto interior.
Jubileo de las Familias: la fragilidad como punto de partida
En marzo de 2025, Roma recibió a miles de familias de todo el mundo para uno de los jubileos más concurridos. El mensaje fue directo: la familia no es un ideal perfecto, sino una realidad frágil que necesita acompañamiento.
En un discurso dirigido a padres jóvenes, Francisco afirmó: “No hay familias de catálogo. Hay familias reales, con heridas, cansancio y esperanza”.
El Jubileo de las Familias incluyó celebraciones litúrgicas, encuentros de escucha y espacios de acompañamiento psicológico y pastoral.
Mariana (32) y Luis (35), originarios de Querétaro, viajaron con su hija pequeña. Llegaron al Jubileo tras una crisis matrimonial que casi termina en separación. “No vinimos a salvar nuestro matrimonio mágicamente. Vinimos a entender si todavía valía la pena intentarlo”, contó Mariana.
Durante una dinámica de acompañamiento, escucharon testimonios de otras parejas y sacerdotes especializados en pastoral familiar. “El Jubileo no nos dijo ‘todo estará bien’. Nos dijo ‘no están solos’”, añadió Luis. Para ellos, cruzar la Puerta Santa fue menos importante que escuchar sin juicio.
Jubileo de los Sacerdotes: vocación en tiempos de sospecha
En mayo de 2025 se celebró el Jubileo de los Sacerdotes, en un contexto complejo para la Iglesia, marcado por escándalos, desconfianza social y agotamiento vocacional.
Francisco habló sin evasivas: “El sacerdocio no necesita defensas corporativas, sino corazones transparentes”.
El jubileo incluyó momentos penitenciales, retiros espirituales y encuentros de escucha entre sacerdotes jóvenes y veteranos. Muchos reconocieron sentirse solos, cuestionados y agotados, pero también agradecidos por un espacio donde no se les exigió perfección, sino honestidad.
Un hilo común: la esperanza como responsabilidad
Aunque los jubileos temáticos abordaron realidades distintas, todos compartieron un hilo conductor: la esperanza no como consuelo fácil, sino como responsabilidad personal y social.
No se trató de justificar errores, sino de asumirlos para recomenzar. Tampoco de negar conflictos estructurales, sino de afrontarlos desde la dignidad humana.
Este enfoque resonó especialmente entre jóvenes, acostumbrados a discursos polarizados, pero necesitados de espacios de verdad.
Entre enero y junio de 2025, el Jubileo mostró que su fuerza no está solo en los ritos, sino en su capacidad de escuchar historias reales. Comunicadores cansados, soldados con dudas, familias heridas y sacerdotes agotados encontraron un espacio donde la fe no fue un eslogan, sino un camino compartido.
En tiempos de desgaste institucional, el Jubileo 2025 recordó algo esencial: la esperanza se construye cuando alguien se siente visto, escuchado y acompañado.
En la próxima entrega abordaremos los jubileos dedicados a los pobres, migrantes, presos y enfermos, donde la lógica jubilar alcanzó su expresión más radical.
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