Las lluvias de todos los años

En México, cuando llueve, llueve con ganas y prueba de ello son las inundaciones que paralizan a la Ciudad de México y que causan estragos en varias partes del país.


Tiempo de secas y aguas


Las cuatro estaciones del año suelen estar muy marcadas en la gran mayoría de los países, dándose el caso de que, con toda claridad, se notan tanto el intenso calor del verano como el frío acompañado de nieve en el invierno.
En cambio en México, y de manera muy especial en la capital del país, los cambios climáticos no suelen ser acentuados, razón por la cual –a pesar de pequeñas diferencias- existe el mismo clima durante los doce meses.
Si acaso hubiera que marcar algunas diferencias éstas consistirían en que en México existen solamente dos estaciones: Tiempo de secas y tiempo de aguas.
El tiempo seco abarca desde principios de octubre -con un poco de frío en diciembre, enero y febrero- seguido luego de mucho calor en marzo y abril para concluir a fines de mayo que es cuando se inicia la temporada de lluvias.
El tiempo de aguas abarca desde fines de mayo para concluir a principios de octubre con la particularidad de que en México suelen darse únicamente por las tardes.
Ahora bien, aquí en México, cuando llueve, llueve con ganas y prueba de ello son las inundaciones que paralizan a la Ciudad de México y que causan estragos en varias partes del país.
Siempre que nos encontramos en la temporada de lluvias, es de lo más común ver atascos en el Viaducto e importantes vialidades debido a las inundaciones que acaban desquiciándolo todo.
Asimismo –también en tiempo de aguas- solemos recibir las tristes noticias de todos los años: Que el desbordamiento de los ríos acabaron dejando sin hogar a cientos de damnificados que suelen ser de humilde condición.
Aquí lo trágico no es que llueva de manera torrencial desquiciando el tráfico o arrasando pequeñas poblaciones de campesinos.
Aquí lo trágico consiste en que ocurre lo mismo todos los años sin que se haga nada por evitarlo.
Habrá quienes le echen la culpa a un Hernán Cortés que ya no puede defenderse acusándolo de haber fundado la Ciudad de México a orillas de un lago en vez de haberlo hecho en Coyoacán que era el lugar más apropiado.
Pudiera ser que tengan parte de razón. Sin embargo lo hecho, hecho está siendo que no es posible cambiar de lugar la Ciudad de México.
No obstante, considerando que siempre en tiempo de aguas llueve con furia diluviana, pensamos que es posible prevenir lo que pudiera ocurrir.
Desde luego que la mayoría de los drenajes de la capital del país dejan mucho que desear. Están hechos un asco ya que la basura y tierra acumuladas hacen que incluso allí crezcan las plantas.
No negamos que mucha culpa la tenemos los ciudadanos quienes, por falta de cultura cívica, echamos ahí la basura en lugar de hacerlo en el lugar apropiado.
Es aquí donde las autoridades deben remediar la falta de cultura cívica de la ciudadanía.
Lo ideal sería que, en el tiempo de secas que va de octubre a mayo (siete largos meses) aprovechasen para desazolvar dichos drenajes quitando no solamente la basura que está a la vista sino para revisar si el drenaje conecta o no con la tubería que conduce al Canal del Desagüe.
Una limpieza a fondo que requiere mantenimiento todos los años y que, si se lleva a cabo como es debido, logrará evitar inundaciones que causan embotellamientos, pérdida de tiempo e incluso el mal humor de los capitalinos.
En fin, la nuestra es una voz que clama en el desierto puesto que llevamos años diciendo lo mismo en diferentes medios y, por desgracia, todo sigue igual.
Y en lo que respecta a las inundaciones que en provincia arrasan pueblos enteros ocurre tres cuartos de lo mismo.
Desde luego que gran parte de la culpa la tienen esas pobres gentes que construyen sus jacales en un terreno plano y sin tener la prudencia de observar que se trata del lecho seco de un río que cobrará vida en cuanto llegue la tormenta.
Por supuesto que, al ver la irresponsabilidad de quienes allí construyen, las autoridades deberán tomar cartas en el asunto prohibiendo primero y luego impidiendo que allí se edifiquen casas que serán destruidas por los temporales.
En fin, que ésta es una labor conjunta en la cual mucho tienen que ver tanto la educación de los ciudadanos como el que las autoridades cumplan con sus obligaciones.
En el momento en que los ciudadanos dejemos de tirar basura en las calles y que las autoridades les den mantenimiento a los drenajes, prohibiendo construir en lugares de alto riesgo, en ese momento se habrán evitado molestias y desgracias.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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