De la ley a la reflexión

En México no paramos y la semana pasada no fue una excepción: La Cámara de Diputados fue la cámara de origen de una iniciativa de reforma electoral llamada “plan B”.  Sin trámites, sin estudio, sin lectura alguna se aprobó una iniciativa que redactaron en el gobierno. Con esa indignidad, violando el proceso señalado en el artículo 72 G de la Constitución, porque se aprobó la misma materia después de que se rechazara la Reforma Constitucional.

De ahí, pasó a la cámara revisora, es decir, al Senado de la República. Reconozco que, en algunos momentos, pensé que podía detenerse el berrinche del Poder Ejecutivo en el Senado, pero no fue así. Al contrario, le agregaron, por ejemplo, lo que se conoce como la cláusula de “vida eterna”. Estas dos palabras que suelen utilizarse en un lenguaje más profundo, desgraciadamente, terminaron en el vocabulario electorero para sostener la perversa idea de mantener a pequeños partidos a través de las negociaciones con partidos grandes para que sea la negociación y no los ciudadanos los que sostengan al PT y al Verde en la vida política. El presidente de la República los regañó y advirtió el veto presidencial a esa parte del proyecto de ley.

En la Cámara de Diputados, ya de regreso el paquete de leyes, Morena no sabía qué hacer, pero la preocupación de los oficialistas no giró en torno a las elecciones, ni a la honestidad pública frente a los ciudadanos en materia electoral; la gran preocupación de los diputados de Morena era el regaño del presidente, la advertencia del veto. Esta convenció al PT y al Verde de aceptar eliminar esa cláusula y que, con las demás modificaciones,  se fuera, otra vez, al Senado.

La reforma electoral del plan B es un acto de Estado que beneficia, sin duda, a Morena y a nadie más; es una ley que desmantela al Instituto Nacional Electoral como órgano autónomo, que retrasará la credencial del INE y anuncia anticipadamente una impugnación de fraude electoral si Morena no resulta triunfador, porque es una reforma imposible de implementarse el mismo año del proceso electoral. Es un despropósito autoritario.

Aplicando el artículo 72E constitucional, las dos leyes que no fueron modificadas pasan directo al Poder Ejecutivo para su promulgación y publicación. A partir de ahí, cuentan los días para presentar la acción de inconstitucionalidad o la controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero los recursos correspondientes a las otras cuatro leyes correrán después de que el Senado decida si acepta o no lo propuesto por la Cámara de Diputados. Si la rechaza, se publicará solo lo aprobado (casi todo) y, en caso de aceptarlas, entonces todo será publicado. Es hasta que el Ejecutivo lleve a cabo la publicación de esas leyes cuando contarán los 30 días naturales para que la oposición o el propio INE presenten su acción de constitucionalidad o su controversia.

El mismo 15 de diciembre, a Ciro Gómez Leyva le tiraron para matarlo. La libertad de expresión debe ser defendida frente a cualquier ataque. Este es el caso. Pero vale la pena precisar que los ataques a periodistas se han dado por ser periodistas libres, porque han tenido la valentía de denunciar al gobierno aún cuando todos los días reciben ataques desde el poder a través del discurso de odio.

En medio de este torbellino de angustias, no dejemos de reparar que estos días son especiales para la inmensa mayoría de los mexicanos. Independientemente de la religión que profesemos, miramos con detenimiento las expresiones artísticas y culturales que se manifiestan en nuestro país, particularmente los Nacimientos que podemos encontrarlos en cualquier parte de nuestro México. Lo mismo en una casa que en un condominio o en la plaza principal porque forman parte no sólo de nuestra cultura en occidente sino particularmente del continente americano. Es la expresión de un hecho histórico que marca a la humanidad y que vale también por la apropiación cultural de un pueblo. Desde luego que cuando esta historia la acompañamos con fe, nos convoca a ser mejores personas, nos lleva a sentir claramente la hermandad. Desde ese ingrediente personalísimo yo les deseo profundamente una Feliz Navidad y felices fiestas como las luces de Janucá que en estos días se celebra.

Nos vemos el próximo año.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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