Creo que se ganaría mucho más apoyo aceptando las banderas que a la sociedad le están importando, y promoviendo soluciones mejores que las que propone el próximo presidente.
¿Encontraremos esa capacidad? ¿Tendremos apoyo? Puede ser que no. Pero vale la pena intentarlo. Por el bien de México.
Aceptemos que tuvimos una época de enojo colectivo, casi de locura temporal, y que ni nosotros ni los que nos ofendieron éramos plenamente conscientes de nuestros actos.
En Europa, la encíclica fue ignorada por muchos matrimonios y en América Latina, el tamaño de la familia se redujo a la mitad entre 1970 y el año 2000, tanto en zonas urbanas como rurales.
La confianza es un aspecto fundamental, posiblemente el más importante para el desarrollo económico y social de una nación.
“Pediré a mi padre Dios que me ilumine para que tome la decisión que deje más paz y que me dé la gracia de aceptar que, aunque me equivoque en esta elección, me quede la tranquilidad de conciencia”
Ojalá nos podamos demostrar a nosotros mismos que, finalmente, nuestra sociedad, nuestra ciudadanía, ya ha llegado a su mayoría de edad.
Por el bien de la Patria, no debemos dejar de votar, de reflexionar nuestro voto, convencidos de que nada será inútil, que nada es inevitable.
Consciente o inconscientemente, pueden existir errores en la lógica. A esos errores se les llama sofismas o falacias.
Nunca tendremos la totalidad certeza de que nos dan la información correcta. Pero en nuestra conciencia quedará el haber hecho el esfuerzo por tener la información más adecuada.
La pregunta del ciudadano debería ser: ¿Qué clase de “producto”, de persona, me están vendiendo?
Tengo puesta mi esperanza en una sociedad que se ha levantado de muchas tragedias y que se sigue levantando todos los días.
La CEM exhortó a no buscar el voto por el mal menor, sino por el mayor bien posible.