¿Impondrán el control de precios?

Las amas de casa que van promedio de tres veces por semana al supermercado son las primeras que se dan cuenta de cómo los precios suben de manera alarmante.



Los datos que presentan una inflación anualizada cercana al 8% no dejan de ser preocupantes.

Especialmente si tomamos en cuenta que tal cifra no se había presentado desde hace más de veinte años, concretamente desde el sexenio de Vicente Fox.

Las amas de casa que van promedio de tres veces por semana al supermercado son las primeras que se dan cuenta de cómo los precios –especialmente los alimentos- suben de manera alarmante.

Como dato digno de meditarse diremos que el litro de leche anda alrededor de los 35 pesos. Un alimento básico del cual no podemos prescindir.

Quizás sea esa la explicación por la cual –cada vez con más insistencia- se están oyendo voces que piden que se imponga el control de precios.

Considerando que nos hallamos dentro de un sistema populista en el cual las Matemáticas no son el fuerte de nuestros gobernantes, aquí podría ocurrir cualquier cosa…

Aunque no quisiéramos que eso ocurriese, la realidad es que estamos a punto de que nos proyecten una vieja película que vimos hace cuarenta años y que fue un rotundo fracaso.

Eran aquellos los tiempos en que, dominado por la demagogia, el gobernante en turno creía que si por decreto se imponía el control de precios, los problemas se resolverían como por arte de magia.

Quienes padecimos aquella triste realidad, sufrimos en carne viva el ver cómo, en vez de mejorar, la situación acabó empeorando.

Pongamos un ejemplo: Como arriba dijimos, en estos momentos el precio promedio del litro de leche anda alrededor de los 35 pesos.

Pues bien, pudiera ocurrir que, llevando la demagogia hasta extremos enfermizos, la Secretaría de Economía dispusiera congelar los precios y, en el caso concreto de la leche, se dispusiera que el litro no podría venderse arriba de 25 pesos.

Aparentemente, se estaría frenando la inflación y todos contentos…

Nada más alejado de la realidad.

Y es que quien vende al público el litro de leche es el último eslabón de una cadena que empieza con el ganadero que ordeña las vacas, que sigue con el publicista que le hace propaganda, que continúa con quien fabrica el empaque de cartón que la contiene, que sigue con el transportista que la lleva hasta los comercios…

Cada uno de esos eslabones de la cadena presenta un costo que, forzosamente, habrá de cubrir el vendedor.

Y, en el caso del litro de leche, imaginemos que al eslabón final (vendedor) le toca pagar 30 pesos a todos los anteriores, razón por la cual, si desea obtener alguna ganancia, forzosamente tendrá que vender su producto en una cantidad superior.

¿Qué ocurre si por decreto se impone que el libro de leche se venda en 25 pesos?

Simplemente que, al tener que cubrir gastos de producción, publicidad, envase y transporte, el vendedor se encuentra con que ya no resulta negocio vender el litro debajo de los 35 pesos en que al principio los vendía.

Y entonces podría ocurrir cualquiera de estas dos cosas:

*Que el vendedor ya no venda dicho producto por incosteable con lo cual se producirá la escasez ya que nadie abre un negocio para perder dinero.

*Que al no existir las mercancías en los anaqueles, se dé el fenómeno del mercado negro en el cual aparecerán unos sujetos vendiendo el litro no en 35 sino en 40 e incluso 45 pesos.

Que no se olvide una regla económica básica: No hay producto más caro que aquel que no existe en el mercado.

Y si antes el ama de casa podía llevar leche a su hogar pagando el litro a 35 pesos, ahora o bien no podrá llevarla o tendrá que pagar lo que le exijan sujetos sin escrúpulos.

Con lo fácil que sería resolver el problema: Dándole todo tipo de facilidades a ganaderos, publicista, transportistas y demás integrantes de la cadena productiva para que vendan la leche al precio que les convenga.

De inmediato existiría abundancia de dicho producto y, al entrar en operación le ley de la oferta y la demanda, el comerciante –con tal de no quebrar- ya se las arreglaría para que su producto fuese de mejor calidad y a un precio menor al de sus competidores.

De este modo habría abundancia de productos y con precios bastante razonables.


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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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