El próximo domingo… ¡todo mundo a votar!

La mejor manera de luchar por un cambio que nos devuelva la tranquilidad perdida es ir a votar el 6 de junio.



Como es ya del dominio público, el próximo domingo 6 de junio habrán de celebrarse “las elecciones más grandes de la historia”, en las cuales, aparte del gran número de candidatos (más de 21 mil) el resultado decidirá si el actual gobierno morenista pisa a fondo el acelerador recorriendo la misma ruta de Venezuela o si -por el contrario- hace un alto al ver cómo entran en juego nuevos y poderosos elementos.

Tal y como lo dijo el artículo aparecido en la revista THE ECONOMIST hace algunos días: Nada menos que una disyuntiva entre la Libertad y la Dictadura.

Es ahí, en esa disyuntiva, más que en el número de candidatos donde se justifica que estas sean conocidas como las elecciones más grandes de la historia.

Y, hablando de lo mismo, encontramos elementos preocupantes debido a la violencia que se ha desatado: Son cerca de cien los candidatos a un puesto de elección popular los que han sido asesinados. La mayoría milita dentro de la oposición.

Jamás dentro de un proceso electoral se había visto tanta sangre y tanta impunidad.

¿Cómo se explica toda esta violencia? Todo hace pensar que se pretende amedrentar a la población para que se quede en casa en lugar de ir a votar.

Y la experiencia nos dice que, cuando se registra un alto porcentaje de abstención, los favorecidos son los candidatos de izquierda.

Dentro de este clima de zozobra que va en aumento, no dejamos de contemplar escenas chuscas: Tal sería el caso del senador con licencia Félix Salgado Macedonio quien, al haberle retirado el INE su candidatura, de inmediato decidió que fuese su hija Evelyn quien ocupase su lugar.

Una campaña sui generis la que se realiza en el estado de Guerrero puesto que -más que escuchar discursos- contemplamos a Félix Salgado bailando son su hija. Aquello, más que una campaña, parece una boda interminable en la cual el papá no se cansa de bailar con la novia.

Ahora bien, dejando a un lado lo cómico de la situación, observamos que Evelyn -adornada con guirnaldas de frutas y flores- se la pasa bailando y bailando…

¿No sería mejor que presentase un plan serio de gobierno para los guerrerenses? ¿Cómo piensa resolver la pobreza que padecen los pueblos de la sierra? ¿Cómo piensa brindar seguridad a los turistas que visiten Acapulco o Ixtapa-Zihuatanejo? ¿Cómo piensa frenar a los narcotraficantes que hacen lo que les da la gana en Guerrero?

En fin, que es mejor bailar que proponer soluciones a los problemas ancestrales que padece un estado al cual muchos califican de ingobernable.

¿Y saben nuestros amigos lectores qué es lo peor dentro de tan folklórica campaña?

Que, debido al bajísimo nivel cultural de los guerrerenses, es casi seguro que Félix Salgado Macedonio (perdón, Evelyn) gane las elecciones.

En vez de votar por el candidato que presente las mejores propuestas, un pueblo mayoritariamente analfabeto acabará apoyando al más simpático y al que mejor baile… aunque no sea precisamente el más capaz.

Ni duda cabe que esto desalienta a mucha gente induciéndola a quedarse en casa en lugar de acudir a las urnas.

Pues bien, si quienes piensan y razonan se abstienen, lo que hacen es dejarle el campo libre a dos tipos de personas: Mafiosos o ineptos.

Por lo tanto, la mejor manera de luchar por un cambio que nos devuelva la tranquilidad perdida es ir a votar el 6 de junio.

Aunque, con justa razón, nos desaliente el ver como aquellos que fueron elegidos hace tres años han resultado ineptos; de nada vale lavarse las manos diciendo que se les castigará no volviendo a votar por ellos.

Razonamiento falto puesto que, si quienes hoy están en el poder defraudaron la confianza popular, hay que manifestarles nuestro repudio yendo a votar precisamente en su contra. Solamente así -y no quedándose en casa- lograremos que nuestro descontento sea eficaz.

El próximo domingo, o sea el 6 de junio, debemos madrugar como nunca antes lo hemos hecho, ser los primeros en llegar a las casillas, votar y…

…Y una vez que lo hayamos hecho, animar a quienes tengan dudas y piensen abstenerse; e incluso si algún conocido nuestro -por edad o deficiencia física- tuviera problemas para desplazarse, apoyarlo llevándolo a la caseta que le corresponda.

No hay excusa. El próximo domingo no es un tranquilo fin de semana.

Es un día de gran trascendencia para nuestro querido México, razón por la cual debemos no solamente acudir a votar sino llevar también a quienes tenemos más cerca e incluso, si fuera posible, a parientes y amigos que no votarán si no los apoyamos.

No lo olvidemos: El próximo domingo ¡Todos a votar!

 

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