Con los niños, no

La “infancia trans” debe ser calificada como intento de abuso infantil.


Morena


Morena, el partido del presidente, llegó con toda su fuerza la decisión de corromper a la sociedad mexicana. Ya había avances notables en eso de la corrupción moral, a cargo del PRD, pero la izquierda ha dado un paso aún más audaz. No, no estoy exagerando, la corrupción de la niñez es la culminación de la agenda corruptora de la ideología de género. Me explico, la ideología de género que ha entrado en México de la mano de la izquierda sostiene, entre otras aberraciones, que el sexo con el que nacemos hombres y mujeres es una construcción socio-cultural, es decir, una invención social, que nada tiene que ver con la ciencia biológica. De esta manera, cada quien es libre de determinar su propio sexo (género, le llaman los ideólogos de género, como si un ser humano fuera una silla o un sillón), pero en esta decisión no hay libertad alguna, es una grave manipulación de los políticos, en este caso de los partidos de la izquierda, que debe ser calificada como intento de abuso infantil.1

En este tenor, la izquierda en el Congreso de la Ciudad de México (Morena, PT, Verde y PRD) ha presentado –y aprobado en comisiones– el dictamen de “infancia trans”, que establece que los niños, desde la más tierna edad (en esta expresión están incluidas las niñas), pueden cambiar la asignación de su “género” en el acta de nacimiento frente a un juez, si van acompañados de uno de los padres o tutores (a pesar de que la ley señala que la patria potestad es ejercida por ambos). Seguramente esta iniciativa, de ser aprobada –tal parece que la Jefa de Gobierno aún no está muy convencida, no porque no comparta la opinión de la izquierda, sino porque teme el escándalo que puede provocar– será seguida por otras más agresivas y brutales, como ya sucede en otros países como Canadá, Bélgica o Suecia, en las que se establece como obligación del Estado pagar las “operaciones de cambio de sexo”. ¿No constituye un verdadero escándalo social y moral el simple intento de violentar la naturaleza humana, sobre todo en los niños?

¿No tiene el Congreso de la Ciudad de México otras prioridades? ¿No es la pobreza y la violencia en esta ciudad, por ejemplo, algunos de los muy graves problemas a los que deben dar respuesta los diputados electos? ¿Para eso querían la representación popular? ¿No tienen otra cosa mejor que hacer, que corromper desde sus raíces a la sociedad mexicana? Porque la intención implícita es la de corromper a lo mejor de la sociedad que es nuestra niñez. Otras preguntas obligadas son: ¿Por qué un adolescente debe esperar a cumplir los 18 años para comprar una cajetilla de cigarros, pero puede “cambiar de sexo” con todo lo que ello implica. Si es niña, no puede comprar una cerveza, ni fumar, pero sí puede abortar sin el consentimiento de los padres (NOM 46). Y lo mismo para “el cambio de sexo”. ¿No es escandaloso y aberrante?

Por otra parte, no existe tal cosa como “cambio de sexo”. Sólo se podría llamar realmente cambio de sexo (no dejaría de ser una aberración) si, digamos, el hombre que pretende cambiar a ser mujer, pudiera actuar realmente como mujer y no artificialmente por la mutilación y la inyección de hormonas femeninas. Esa nueva “mujer” ¿podría concebir un hijo algún día? NUNCA. Es el mismo caso de la mujer “trans” que se convierte en hombre. NUNCA podrá embarazar a una mujer de verdad, por más hormonas masculinas que se le inyecten. En un caso extremo, por ejemplo, en la autopsia de un cadáver sobre el que los médicos forenses tienen dudas acerca de su identidad sexual, bastará con una simple prueba de ADN para determinar científicamente si es hombre o mujer. En este caso, no importará su acta de nacimiento, o sus diferentes actas, bastará y sobrará lo que diga la ciencia.

Es un hecho, sin embargo, que existe la disforia de género. Ésta se produce, en muy pocos casos, entre la pubertad y la adolescencia, y se caracteriza por presentar una atracción temporal por el mismo sexo. Generalmente, esta alteración emocional desaparece con el tiempo y el adolescente o el púber se logran identificar, en la inmensa mayoría de los casos, con su sexo biológico. Sin embargo, hoy, en el mundo occidental, con el pretexto del libre desarrollo de la personalidad, los impulsores de la ideología de género, se permiten emprender brutales ataques contra el cuerpo y la psique del menor de edad, que presenta los síntomas de la disforia de género, muchas veces aprovechándose de la ignorancia y la buena fe de los niños, cuando los adultos (médicos, o psiquiatras) deciden, la mayor parte de las veces sin el consentimiento de los padres, que su atracción temporal debe ser la de su sexo definitivo, y lo someten a tratamientos psicológicos y psiquiátricos, además la brutal invasión de su cuerpo a través de inyecciones o ingesta de hormonas, y a veces de cirugías, que pretenden modificar el sexo biológico. Cómo se les puede llamar a estos sujetos, ¿médicos? Son verdaderos pervertidores y abusadores de la niñez. Mercenarios que acaban con la salud de los demás, sobre todo de los más inocentes.

Un reciente estudio del American Journal of Psychiatry de octubre de este año, revela que “sólo un procedimiento quirúrgico en 49 casos parece mejorar el bienestar del paciente transexual”, un número demasiado pequeño para alimentar cualquier viso de esperanza en dicho procedimiento. Por si fuera poco, dicho estudio de la prestigiada revista médica dice que en el caso sueco de los tratamientos a personas “trans”, a pesar de su contexto social ultraliberal –la investigación se refiere a personas que hace 10 años se sometieron a tratamiento hormonal, psiquiátrico o quirúrgico, o todo a la vez– “han experimentado una condición de sufrimiento traumático”. ¿Esto quiere la izquierda “progre” para nuestros niños? ¿Y cuando lleguen a la edad adulta, quién se va responsabilizar de sus traumas?

Los niños, para ellos, son simples conejillos de Indias y no les importa la dignidad y el verdadero interés del menor, tal como establecen todos los tratados internacionales sobre la materia. Su verdadero interés (el de los promotores de la ideología de género, que en México son los congresistas de izquierda, algunos columnistas y medios de comunicación) consiste en destruir la civilización cristiana con ideologías anticientíficas, ya que no pueden usar la ciencia contra la evidencia que favorece el dicho bíblico (es imperativo decirlo): “Hombre y Mujer los creó” Gen. 1.27. Pero si no les convence lo que la ciencia dice, qué tal lo que nos ha enseñado Jesús: “Al que escandalizare a uno de estos pequeños, más le valiera que le ataran al cuello una rueda de molino y ser arrojado al mar. Porque no puede menos que haber escándalos, pero ¡ay de aquel por quien viniere el escándalo!” Mt. 18.7

1 Es curioso que este intento de abuso infantil se de en el marco del “día contra el abuso infantil”, que se celebró el día 19 de este mes, día fijado para la discusión de la iniciativa presentada por los diputados Temístocles Villanueva Ramos y Paula Soto Maldonado de Morena.

 

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