¿Flaqueará la Corte?

Es factible que empiece la cascada de amparos solicitando el auxilio y la protección de la justicia federal.


Adios democracia


La interrogante

La senadora Alejandra Noemí Reynoso lo plantea de una forma bastante clara: En el tema de los fideicomisos que quiere desaparecer el presidente, “todo indica que el capricho es ¡va porque va!”.

De inicio, algunas elucubraciones:

1.- Si la iniciativa del presidente sobre los fideicomisos, es “¡va porque va!”, ¿el hecho significa que los mexicanos hemos transitado ya, de los tiempos de la fantasía a las ocurrencias; de éstas, a las imaginerías y veleidades; de aquí a las entelequias megalómanas; y, de esto, a la imposición totalitaria?

2.- Si esto es así y ha tomado forma con el respaldo de las mayorías parlamentarias de Morena, ¿podemos despedirnos ya de la democracia, en nombre de cualquier cosa a la que el presidente llama “democracia participativa”?

3.- Ya lo anunció el mandatario macuspano. Si la Corte rechaza su propuesta, el “va porque va” se convertirá en una iniciativa de reforma constitucional para que el presidente haga lo que se le antoje. Obviamente, podemos despedirnos del equilibrio de poderes.

4.- El escribano sostiene que, al presidente sí le interesan la cultura, el deporte, el cine, la seguridad, los desastres y la salud de los niños con cáncer y los enfermos de COVID; … el tema es que le interesa –mucho más– recolectar todo el dinero posible para seguir con su hipótesis de que gobernar es repartir, con un evidente propósito electorero.

5.- Los representantes de los diferentes países ante la ONU, (no se rieron porque el tema del mexicano careció de importancia para ellos) pero como bien señaló Jorge Castañeda, el “discurso bananero” nos volvió a poner en ridículo frente al mundo.

6.- Ciertamente, los cineastas y los productores cinematográficos van a la vanguardia de las protestas en todos los tonos; pero van con todo los académicos, investigadores y científicos, que, literalmente, ven un atraco en la cancelación de sus respectivos fideicomisos.

7.- El presidente –para variar– ha señalado sin probanza alguna, que en esos temas “hay corrupción”. Si es así, como refieren mis hermosas lectoras y amables lectores, ¡pues, que se investigue y se sancione conforme derecho! El problema es que vivimos en el régimen del “yo acuso…te linchamos en los medios…y nunca te probaremos nada”. ¿Será por eso que ya no se habla nada del señor Lozoya?

8.- Todo esto que vemos y padecemos, nos abre la puerta para creer en el aserto de Denisse Dresser: “Hay dos clases de personas; aquellos que no saben y aquellos que no saben, pero creen que saben. El presidente es de los segundos”.

9.- Es factible que empiece la cascada de amparos solicitando el auxilio y la protección de la justicia federal.

Esto es fácilmente previsible, lo que colocará –uno más de los frentes del presidente– en el escritorio de los ministros de la Corte.

10. La parte grave de todo el tema, radica en que, de nuevo, la autoridad jurisdiccional volverá a ser sometida a la presión del Ejecutivo para torcer la ley y que todo se haga al gusto del mandatario.

11.- Finalmente, la rebatinga por la dirigencia nacional de Morena, si no es en manos de Porfirio Muñoz Ledo, se quedará en manos de “la mesa que más aplauda”.

 

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