Gobernar contra los gobernantes

Las órdenes presidenciales mandan una señal de impunidad libre y tolerada.


Gobernar


Primer truco

De inicio, al escribano le sonó como una frase un tanto fuera de sentido. La razón tiene cierto tufo a eufemismo tramposo, porque nos han hecho creer que “ellos” –los de poder político– son nuestros “gobernantes” y los demás prójimos, “los gobernados”. Nada más falso.

Incluso, entre las creencias populares, el “primer mandatario” es sinónimo de titular del poder ejecutivo en el país. Es la clásica anfibología donde la mayor parte de los mexicanos de a pie, sostienen que se trata del presidente, cuando en realidad, el “primer mandatario” es “el primer mandadero” de la nación…el que nos hace los mandados, porque “los mandantes” somos nosotros. Es principio constitucional como dijera mi ilustre y querido maestro Burgoa Orihuela.

A partir de ahí

A partir de estas premisas falsas, se considera como un hecho irrefutable, indubitable e irreversible, que las y los mexicanos, tenemos que fumarnos cuanta ocurrencia mañanera nos receten; lo que significa que, en gran parte, tenemos la culpa de las gansadas nuestras de cada día.

Por eso será “nuestra cruz”, soportar al señor Fernández Noroña que se quiere chingar a cuanta gente se opone a sus graznidos; o al jefe de la cultura al mojo de ajo, cuando con una Taiboada, se le hizo fácil meternos doblada su discutible –por la edad– virilidad.

Como parte de la “Transformación”, vemos transformar –para mal y para peor– un montón de cosas: Crecer no importa; tomar decisiones graves para el país y hacerlo “a mano alzada”, pues, tampoco importa. Amenazar a los contribuyentes con cárcel y perdonas millonadas de dinero a sus leales, purificar a los otrora “corruptos” para volverlos a contratar, es cosa común en estos días.

Festinar que la seguridad está controlada, cuando en Aguilillas se realiza una masacre, decía mi santa agüe, “eso no es de Dios”; como tampoco lo es, utilizar al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, para castigar a una gobernadora y a su marido, en atención a que la dependencia encargada, después de muchos meses, todavía no sabe qué le pasó a la aeronave.

No en balde, el efebo hijo de mis entretelas sostiene con cierta dosis de alegría, que si hubieran crucificado a Jesucristo en México…todavía la Fiscalía Especializada, estaría “investigando” quién fue.

Hasta los de casa

Al presidente le están saliendo los hijos respondones. Doña Yeidkol sostiene que, si a alguien se le ocurre declarar ilegales las Asambleas de máscara contra cabellera realizadas por Morena, ella se va del partido.

Pedro Carrizales “el Mijis” (//heraldodemexico.com.mx) ya se hizo independiente por que consideró un “agandalle” la consulta que impulsa Jaime Bonilla para Baja California, ya que se trataba de “una acción ilegal”.

Juan Carlos Romero Hicks, el brillante legislador guanajuatense y dolor de cabeza de los morenos, sostiene que “¡Un gobierno que le teme a la sociedad está enfermo! Morena nos quiere llevar al colapso y a una crisis de gobernanza. Morena miente y le quiere quitar presupuesto a tu colonia y a tu municipio por lo que no podrá atender tus necesidades básicas.”

Y, por si fuera poco

Diversas asociaciones civiles –de esas que no soporta el presidente López– hacen un serio llamado a “respetar y apoyar a las fuerzas armadas” (//www.tvazteca.com/aztecanoticias/seguridad-y-justicia) La convocatoria es clara: se llama a los ciudadanos a otorgar garantía a las Fuerzas Armadas, tan humilladas, vilipendiadas y bocabajeadas con las órdenes de su comandante supremo.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A. C. y las demás agrupaciones le han pedido al presidente que modifique la mal llamada “estrategia” de seguridad, que lo más seguro es que no es estrategia.

La razón, sostienen mis bellísimas lectoras y gentiles lectores, es que las órdenes presidenciales mandan una señal de impunidad libre y tolerada. Por lo mismo, el lema de la marcha convocada para los siguientes días es “El poder somos Todos”.

¿Alguien podrá soplarle al oído al presidente? O predominará el criterio de la encargada de la seguridad y gobernabilidad que dice que, masacres de ese tipo… “pasa todos los días”. ¿Nos reímos o lloramos?

 

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