Lección de eficiencia política de Francisco a México

El papa Francisco agradeció el “Acto de Clemencia” del sultán y la intermediación a favor de Luis Alfonso, Simón y José Regino González, arrestados en una redada en marzo del 2008.


Bahru


Chipocludo

Para los seguidores de este escribano en el Oriente Medio, la Patagonia, El Chad y Nueva Zelanda, el vocablo “chipocludo”, en México significa que el sujeto quien recibe tal título nobiliario es, sin duda, un personaje extraordinario, maravilloso, fuera de serie. O como dicen los clásicos: “El non pelustra”.

Coincide el amanuense con la descripción del pontifical perfil de SS Francisco: ¡Es un papa chipocludo! Y no faltan argumentos para reiterarlo.

Pregunta

¿Alguna de mis reciosérrimas lectoras y gallardos lectores, conoce lo que el papa acaba de hacer por México? No hay porqué angustiarse. El amanuense tampoco sabía, hasta que la nota de Ary Waldir Ramos Díaz en Aleteia llegó a nuestra mesa de trabajo.

Pues, resulta que, el papa Francisco acaba de agradecerle al sultán de Johor Bahru –que está un poco más allá de Chalco, en Malasia- su intervención imperial, para salvar de la horca a tres mexicanos, después de 11 años de estar en prisión por narcotráfico.

El sultán de nombre Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj, más conocido por sus amigos como Mayito, le otorgó el indulto a esos tres paisanos, ya condenados a muerte.

Por supuesto, el papa Francisco agradeció el “Acto de Clemencia” del Sultán y la intermediación a favor de los señores Luis Alfonso, Simón y José Regino González arrestados en una redada en marzo del 2008.

Preocupación del amanuense

Si el asunto lo hubiera tramitado el secretario Ebrard, estaría esperando la sesión del Consejo General de la ONU, la intervención de la OTAN, la campaña de Amnistía Internacional, los donativos para la Luna Roja Internacional y una donación del sultán para el Teletón.

Actitud del Papa

Francisco rezó por ese “acto de compasión, de perdón, paz y un espíritu de solidaridad fraterna”. No acusó al sultán de fifí, neoliberal o conservador. Y al sultán y su familia, les deseó abundancia de alegría y paz. No le dijo que, si no indultaba a los mexicanos, los acusaría con su mamá y su abuelita. Fue una sentida y profunda gratitud.

Se conmutó la pena por cadena perpetua. Los hermanos regresaron a Sinaloa con la advertencia de jamás volver a Malasia.

Sin duda, este ha sido un enorme regalo para México. Eso se llama eficiencia política, capacidad diplomática y efectividad en la operación.

Lo demás, es pura demagogia ideológica.

 

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