De los rechazos de una marcha

Queremos un presidente que sea capaz de escuchar, de reflexionar y repensar las decisiones, mucho antes de doblegarse a una agenda gringa o de Porto Alegre.


Imagen AMLO


Como en cualquier parte

Así es. En cualquier país donde hay marchas, es para expresar repudio, aplausos, solicitudes, inquietudes, malestares, inconformidades o parabienes.

La marcha que se realizó en muchas ciudades de la República, adquiere varios significados y significantes de enorme interés para la vida política y la participación ciudadana.

Tanto mis bellísimas lectoras como amables lectores coincidieron en diversos matices de esa multitudinaria protesta nacional. De inicio, que el evento fue eso, precisamente, una marcha nacional. En segunda instancia, que esa manifestación nacional fue realizada –no contra la persona del presidente, que motivos pudiesen sobrar– sino que el evento se centró en poner de relieve el desacuerdo popular contra la forma de gobernar del presidente López. Existió una clara distinción entre la persona, la figura y los hechos del Ejecutivo al ejercer su cargo.

La otra numeralia

Evidentemente, la marcha solicitando la renuncia del mandatario, afloró una numeralia que no es nota. El escribano entresaca algunos datos: Camiones secuestrados: 0, Comercios vandalizados: 0; Monumentos dañados: 0; Grafitis en monumentos historicos: 0; Llantas incendiadas: 0; Bombas molotov: 0; Piedras lanzadas: 0; Vehículos privados dañados: 0; Robo a establecimiento: 0; Acarreados pasando lista: 0; coordinadores" de consignas y cantaletas: 0; Personas orinando en la vía pública: 0; Toneladas de basura dejadas por los manifestantes: 0; Descuentos salariales por inasistencia: 0; Consultas "democráticas" a mano alzada: 0; Recursos, plataformas, templetes, sonido suministrado por las autoridades locales: 0 Y... Asistentes por voluntad propia: 100%; Ideas libres: 100%.

Más allá del efectismo de los datos, aparece otro elemento no menos relevante: ¿Alguien recuerda una manifestación de repudio nacional a los cinco meses del inicio de un sexenio? Este escribano, tampoco.

Mañanera habemus

Para nuestros compañeros reporteros que cubren las disertaciones mañaneras, la posibilidad de una nota de portada resultaba formidable. El presidente López ejerciendo su “derecho de réplica” hablaría fuerte. Sin duda.

En la nota publicada por El Heraldo de México del lunes 6 de mayo, se consigna la respuesta: dijo que respetaba a las personas que se manifestaron ayer contra su Gobierno, a quienes dijo que acepta el desafío y que no va a fallar. “No llegamos para ser floreros y tampoco aspiramos a ser monedita de oro”. En paralelo, el Ejecutivo agregó que espera que haya más marchas, porque cuando él estaba en la oposición organizó muchas de esas manifestaciones y después de 36 años, lo logró.

Este amanuense espera que la situación nacional no tarde tanto, pero nadie desea que el presidente de los mexicanos sea un florero o le simpatice a todo mundo. La democracia es así.

Lo que esperamos todos –el escribano ya hizo su consulta en la colonia, con un muestreo en la fila de las tortillas, la gasolinera, la señora que vende jugos de naranja, y dos chavos que limpian parabrisas en los cruceros– es que el macuspano actúe como hombre de Estado y no como el líder de una banda.

Queremos un presidente que sea capaz de escuchar, de reflexionar y repensar las decisiones, mucho antes de doblegarse a una agenda gringa o de Porto Alegre.

Los mexicanos merecemos un mandatario que, como dice el papa Francisco, ciertamente se preocupe por los más pobres, pero sin dejarlos de lado, porque los resultados tienen tufo a demagogia electorera y a engañifas.

Un presidente que impulse y no que frene la iniciativa de los particulares; que, respetando la libertad de todos, sea capaz de sinergizar esfuerzos para garantizar el bien ser y el bien estar de nuestro pueblo.

Merecemos un presidente que, a sabiendas de que no es católico y rechaza la creencia en la Virgen de Guadalupe –a quienes los mexicanos veneramos especialmente– deje de utilizar a nuestra Reina y Madre con la simbología de su tez morena y manipular el 12 de diciembre para celebrar la creación de su partido.

Visto así, los rechazos expresados en la marcha pidiendo la renuncia presidencial, adquiere un matiz mucho más intenso de lo que se aprecia a simple vista. Al tiempo.

 

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