El mito de “primero los pobres”

Un país que no destina recursos suficientes a la educación solo puede pronosticar un fracaso estrepitoso.



EL MEME

Alguna de mis preciosísimas lectoras o algún amabilísimo lector, le enviaron al escribano un meme: Aparece la familia presidencial sonriente y pose en toda forma. El pie de foto es genial: “Mexicanos, quiero comunicarles que ya salimos de la pobreza. Ahora, solo faltan ustedes”. No le entendí muy bien.

El tema es interesante porque refleja ya la constatación de una buena parte de la sociedad, que da cuenta del desmoronamiento de las muchas falacias de la presente administración federal.

El tema no proviene de los malvados propaganderos de la ultraderecha capitalista, de los perversos íconos del conservadurismo, tampoco, de los aspiracionistas o de los golpistas niños con cáncer que se dedican a echarle tierra a la 4T. Todo encuentra su origen en la extraordinaria mitología que el mismo régimen ha enraizado, a partir de la fantasía de que “por el bien de México, primero los pobres”; genialidad que sigue vigente para muchos.

Una aproximación a los distintos mitos, excede con mucho, el espacio otorgado al escribano. Pero vale la pena abordar -aunque sea de forma superficial- uno de ellos que lastima y lacera profundamente a quienes somos padres de familia, docentes y/o estudiantes: la Educación.

NO ES POR INTRIGAR

Es que existen múltiples razones de fondo para entender -basta con tres centímetros de cerebro -que como señala el estudio de Miguel Torhton, investigador en MCCI (https://contralacorrupcion.mx/6-pendientes-para-el-15-de-septiembre/)- se trata de dos cosas: disminuir desigualdades y atajar el atraso que tanto daño ha hecho al país.

El mismo documento destaca otro elemento alarmante: hasta 2020, los habitantes de 15 años y más tenían 9.7 grados de escolaridad en promedio. Diez años antes, en 2010, el nivel de escolaridad promedio era sólo de 8.6 años. Lo que en buen español significa que, como decía mi santa Agüe, “¡Vamos pa’tras!” Y a eso, bellísimas lectoras y amables lectores, agréguese el índice de deserción escolar que agrava el tema en este momento y enciende los focos de alerta para los próximos años.

Las cifras siguientes jamás serán mencionadas en una mañanera o en algún informe presidencial, cito la investigación de MCCI: 5.2 millones de personas entre los 3 y 29 años no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por motivos asociados a la pandemia por COVID. Y además de esto, los pobres, efectivamente van primero: El estudio de INEGI señala causales como falta de dinero y recursos.

El aprendizaje constante, que es un tema toral para el crecimiento y desarrollo de la sociedad y los países, en México, ya no se dio. Se perdió la oportunidad valiosísima de salir del bache.

En adición, Miguel Torhton comenta que el 22 por ciento de las personas que ya no se inscribieron al ciclo escolar, fue porque no tenían computadora ni internet.

Esto es, ese 22 por ciento conforma el grupo de pobres más olvidados por la 4T. Los más vulnerables fueron los más afectos. Por ello, el slogan presidencial es un mito. Esos pobres, en efecto, son invisibles para el presidente y su gabinete.

No hay acciones que tiendan a establecer un modelo educacional de calidad y altamente competitivo. Al contrario. El presupuesto 2023, tampoco alcanzará para mucho.

El gobierno morenista sigue con una gran deuda con los estudiantes pobres porque no hay forma de garantizar la igual de oportunidades. Se cancela su esperanza de mejora.

El mito de primero los pobres deja al descubierto algo más: Un país que no destina recursos suficientes a la educación solo puede pronosticar un fracaso estrepitoso.


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