En riesgo la salud del PAN

En el mundo existen dos grandes potencias. Una, la conforman los Estados Unidos… la otra, es el corazón y la hombría de bien de cada militante panista.



OLFATO DE REPORTERA

Magaly Juárez, brillante reportera de La Razón (1), pepenó diversas notas que tienen una actualidad insoslayable; pero, además, con un olfato que permite vislumbrar el futuro próximo de Acción Nacional.

En las recientes elecciones, al PAN no le fue tan bien como aseguran algunos, pero tampoco le fue tan mal como quisieran verlo otros. El peso específico de los resultados de la contienda tienen que ser revisados e ir más allá de lo anecdótico de una y otra parte, para valorar en su real dimensión lo que queda y tomar decisiones certeras por lo que se viene para el país. Ya tuvimos una probadita con las notas que vienen de Cuba.

VARIOPINTOS

En efecto. Hubo un avance de 79 a 113 legisladores federales. Buen punto, aunque varios liderazgos internos cuestionaron las pírricas victorias en otros rubros. Se criticó fuerte la alianza con el PRI y el PRD, porque jamás se pusieron en la mesa, con claridad y honestidad política, las razones de fondo –que sí existen- para una decisión como esa. Por otro lado, la acusación de una dirigencia con sordera selectiva para algunos grupos de militantes y la falta de robustez de la dirigencia nacional.

LOS SEÑALAMIENTOS

Las críticas y los reproches transitaron desde la ironía, preguntando las razones por las que Marko Cortés declaró un sonoro triunfo y festejo consecuente, pasando por los derechazos al hígado, reclamándole al mandamás blaquiazul, que las condiciones se asemejaban al hecho de no haber participado en 13 de las 15 elecciones a gobernador.

Otras voces acusaron la cerrazón de afiliaciones y la evidente reducción del padrón panista, amén de un refrendo que tiene matices de absurdo. Hay que imaginar a Ruffo, a Carlos Medina, a Pancho Barrio o a Don Luis H. Álvarez, haciendo una nueva solicitud y tomando su curso de integración al PAN.

SE DILUYE LA IDENTIDAD

Los extrañamientos en materia de una identidad azul, en extremo diluida, se centran en la imagen de un partido que no se distingue, que es igual a los demás. El argumento es multidireccional: va desde la creencia de que ya decidieron todo en el CEN, que las designaciones obedecen más a prácticas coyunturales y negociaciones con otros, muy por encima de los ideales y la plataforma doctrinal, hasta quienes aseguran que el PAN ganó algo de poder, pero perdió totalmente el rumbo del proyecto para México, por lo tanto, ya no es alternativa de mejor gobierno.

Se habla de una dirigencia pequeña, achicada y con escasa presencia entre la militancia y los dirigentes de otros institutos políticos. De ahí el reclamo de la tibieza en diversos liderazgos nacionales.

QUÉ HACE FALTA

Unos señalan la falta de autocrítica fuerte hacia el interior; otros de la urgente maniobra para consolidar la unidad y la democracia interna con un serio contenido de honorabilidad.

Al PAN le hace falta sentido de urgencia. No en la conformación de una “onda grupera” que tanto daño le sigue ocasionando.

Una de mis hermosas lectoras propone el parafraseo de José Saramago cuando afirma: que en el mundo existen dos grandes potencias. Una, la conforman los Estados Unidos… la otra, es el corazón y la hombría de bien de cada militante panista.

La expresión vale.

 

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