Increíble tierra mía

La ligereza y balandronada actitud de Delgado Carrillo es genial, pues aseguró que el proceso contra Cabeza de Vaca es la mejor evidencia de una “fiscalía completamente autónoma”.



DE KAFKA EN MÉXICO

Este escribano insiste en que –como refieren sus bellísimas lectoras y amables lectores– “Si Kafka hubiera nacido en México, seguramente sería reportero de Ventaneando”.

La tierra mexica es un caso tan único como sorprendente. Cabe todo y todo puede suceder. Las acusaciones por delitos sexuales en contra de un sujeto que es defendido por el máximo poder en el país no se encuentran en la resolución de la autoridad jurisdiccional, sino en el grupo de amigos de una supuesta comisión de partido que lo purifica, simula un proceso nuevamente extrañísimo para purificar al acusado y volverlo candidato purificado.

LINCHAMIENTOS HABEMUS

En paralelo, la práctica de los linchamientos mañaneros y mediáticos se ha vuelto una costumbre en el ejercicio de las intrigas palaciegas. Así, Mario Delgado se fue a la yugular contra “el quinto gobernador del PRIAN” que cuenta “con vínculos con el crimen organizado”.

Vamos, el líder del partido propiedad del presidente tiene más información que la Interpol, la DEA, el Pentágono, la CIA, la Inteligencia Militar o los empleados que autorizan los créditos en Elektra.

Tiene los datos de denuncias en Texas, la relación y los estados de cuenta del gobernador tamaulipeco con los Sahagún Bribiesca; hasta los detalles de las acusaciones que, en su contra, posee la DEA. Ojalá pueda ayudar con algunos detalles de Ovidio y de El Marro, porque esos nadie los tiene.

A LA LIGERA

La ligereza y balandronada actitud de Delgado Carrillo es genial. Aseguró que el proceso contra Cabeza de Vaca es la mejor evidencia de una “fiscalía completamente autónoma”.

Puede ser, pero también es la fiscalía que peor comunica su respeto al debido proceso, porque Gertz Manero se arrogó la ocurrencia al asegurar que “todos los diputados, de todos los partidos” tendrían acceso a las investigaciones. Y eso no se puede hacer porque violaría la secrecía natural que exige la Constitución y precisamente el debido proceso que al señor fiscal parece tenerlo sin cuidado, con tal de tener contento a su jefe.

En esta increíble tierra mía tan llena de ocurrencias, proclamas y vendettas, el dirigente del partido del gobierno asegura que, en las siguientes elecciones, “la ciudadanía volverá a elegir la transformación para descabezar a la corrupción”.

Como que, en el afán de incensar a su jefecito, Mario Delgado se ha olvidado de tantas y tantas cosas como la línea 12 del Metro, el avión, los millones que costó aquella famosa cena con los empresarios, los temas de la auditoría desacreditada de la obra en Texcoco o la reserva ordenada sobre los dineros de las vacunas… y un largo, largo etcétera. ¿O no?

 

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