Educando hijos con inteligencia espiritual

Desde muy pequeños tienen la capacidad de escoger entre el bien y el mal con bases sólidas.


Inteligencia spiritual


Los niños con esta inteligencia son aquellos que tienen la capacidad de comprender el mundo, a los demás y a ellos mismos en el sentido más trascendente, desde una perspectiva más profunda y, sobre todo, son capaces de ver a Dios en cada acontecimiento de su vida, desde el sufrimiento hasta los gozos que van teniendo.

Son aquellos niños que encuentran la virtud a las personas y que saben sacar bienes de los males; que tienen la capacidad de perdonar y ofrecer ayuda a quienes los daña y, como si no fuera suficiente, ofrecer su sufrimiento por la persona que les ha lastimado ya que son incapaces de hacerle o desearle mal a alguien.

Son extremadamente flexibles, encuentran con facilidad una afinidad con alguna espiritualidad y trabajan para llevarla a la práctica, pero también son aquellos que necesitan respuestas profundas a los cuestionamientos que se hacen sobre cosas trascendentes.

Desde muy pequeños tienen la capacidad de escoger entre el bien y el mal con bases sólidas.

Esto es todo un reto para nosotros como papás, por eso aquí te dejo mis 5 tips para educar a nuestros hijos en la inteligencia espiritual.

PRIMERO. Enséñales a orar y a comunicarse con Dios.

Cuando nuestros hijos son pequeños es más fácil que aprendan a hacer oración y a comunicarse de manera natural con Dios.

Y nosotros debemos fomentarles esto, primero enseñándoles cómo hacerlo, ya que debemos recordar que nuestros hijos no nacen sabiéndolo, y conforme van creciendo, es bueno que les enseñemos oraciones sencillas que fomenten esos tiempos de oración y comunicación con Dios.

Lo más importante es que aprendan de nuestro ejemplo y que nos vean orar y platicar con Dios, aunque para nosotros sea más difícil lograrlo, ya que nuestros hijos, por ser pequeños, tienen una capacidad mayor de esa comunicación espiritual con Dios.

SEGUNDO. Que conozcan sobre diversas espiritualidades y vidas de santos.

Cuando notamos que nuestros hijos tienen cierta tendencia a comprender las cosas de Dios y que les hace felices tener esta comunicación con Él, es bueno que poco a poco y a su nivel, les vayamos presentando vidas de santos en caricatura; esto ayudará a que encuentren las virtudes de cada uno y que poco a poco decidan imitarlas.

Conforme vayan creciendo podemos darles a leer vidas de santos y documentos donde encuentren los elementos de cada espiritualidad, de tal forma que puedan hacer afinidad con alguna de ellas o con varias y vayan conformando su propia espiritualidad.

Como familia podemos adoptar una espiritualidad y practicar actos de piedad y pedirles a nuestros hijos que participen en las actividades que emanan de ella, pero conforme vayan creciendo y conociendo más, seguramente querrán tener sus propias actividades y nosotros tenemos que apoyarles y permitirles tenerlas.

Siempre es bueno que estemos incluidos, en cierta medida en sus actividades, aunque sea como observadores, para conocer lo que les gusta y apoyarles en lo que necesiten; siempre evitando interferir en sus procesos espirituales, pero velando para que todo sea dentro de lo que es sano y moralmente correcto.

TERCERO. Que hagan un plan de vida.

Para estos niños, la ascética es algo básico, es por eso que es necesario apoyarles desde pequeños con un plan de vida, es decir, con algunas actividades organizadas y específicas para cada uno que les ayuden en su crecimiento espiritual y en las virtudes.

Este plan de vida puede ser un calendario de valores y virtudes que les vaya marcando la pauta y les sugiera actividades a realizar.

Al principio podemos proponerlo nosotros, pero después, es bueno que conforme vayan creciendo, sean ellos mismos quienes sugieran esas actividades.

En este plan de vida deben estar incluidas actividades que les hagan crecer como son los actos de amor y los sacrificios, siempre de acuerdo a su edad, por ejemplo, pararse temprano, no comer dulces, ayudar a mamá en las actividades de la casa con alegría, no pelear con los hermanos, obedecer a la primera, etc.

Otra actividad a incluir en este plan de vida es el tiempo de oración. Es muy bueno incluir tiempos a lo largo del día para hacer oración, al principio oraciones pequeñas, después momentos de meditación y reflexión.

Además de las actividades propias de cada uno como los tiempos de estudio, de tareas, ayudar en las labores de casa, jugar, leer, etc.

CUARTO. Enséñales a ofrecer lo bueno y lo malo.

Como estos niños tienen la capacidad de ver lo trascendente de las cosas, es bueno que desde muy pequeños sepan que todo se puede ofrecer y que siempre se pueden sacar cosas buenas de cada circunstancia.

Esto lo logramos si desde pequeños les ayudamos a ofrecer lo que van pasando y sintiendo, con nuestro ejemplo y que vena como lo hacemos nosotros.

Y poco a poco, después de un tiempo, serán ellos quienes lo hagan de forma natural, ya que tienen la tendencia a buscar lo trascendente, y ofrecer lo que se está viviendo por alguien es un grado alto de oblación, cosa que estos niños tienen la capacidad de hacer, sólo es necesaria que la desarrollen de acuerdo a su edad.

Y QUINTO. Enséñales a discernir la presencia de Dios en cada acontecimiento la voluntad de Dios para ellos.

Cuando son pequeños debemos explicarles todo esto para ponerle nombre a lo que sienten o lo que perciben, pero después es bueno dejarlos hacerlo por ellos mismos.

Cuando las cosas son lindas y nos favorecen es muy fácil ver la mano de Dios en ellas, pero a veces las cosas no pasan como nos gustaría y es aquí donde se vuelve algo complicado ver la mano de Dios y aquí es donde nosotros les podemos apoyar.

Para esto es bueno que hagan una lista de puntos buenos y otra de puntos malos de cada situación, para que aprendan a discernir lo bueno de lo malo; y después es muy bueno que hagan una reflexión de que hubiera pasado si las cosas hubieran sucedido de forma distinta, con esto podrán darse cuenta de la mano de Dios y de cómo va trabajando en ellos, siempre para su bien.

Y lo principal, dales espacios para que puedan establecer una relación sólida con Dios, ya que el mundo, de manera natural, no lo hace y esto los puede tener enojados o molestos ya que para ellos es muy importante tener respuestas profundas a los cuestionamientos trascendentes que se hacen sobre la vida, la familia, Dios y las circunstancias que van viviendo.


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