Paso a paso

Es importante no exigirnos de más, pues de otra forma viviremos estresados y frustrados siempre.



Todo lo que estamos viviendo nos ayuda a hacer un alto en el camino y repensar nuestras prioridades.

Nos hemos dado cuenta de lo que es verdaderamente importante y lo que ha pasado a segundo plano.

Y esto nos puede generar sentimientos de culpa o frustración por no poder cumplir con nuestras expectativas, o las de los demás, es decir, nuestro esposo o nuestros hijos.

Pero debemos hacer conciencia de que cuando nos casamos, prometimos tener de que todo se aproveche en nuestro hogar, esto incluye la educación y cuidado de nuestros hijos.

Al estar todos juntos y sin poder salir de casa por las medidas sanitarias, se hace más difícil mantener el orden en casa.

Así que parece que hemos vuelto al origen, donde sólo estamos nosotros y cualquier tipo de ayuda que podríamos tener se vuelve complicada, pues implica riesgo.

Es por esto que debemos replantearnos nuestro método de organización familiar y hacer las adecuaciones necesarias para responder a las nuevas necesidades familiares, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para lograrlo.

PRIMERO. No te compares con nadie.
Cada familia es diferente y tiene necesidades distintas.

Por eso nuestra organización es única y debe responder a esas necesidades reales.

Si otros pueden hacer más que tú, es porque no tienen las mismas necesidades y requerimientos que tú.

SEGUNDO. Vuelve a poner en papel las necesidades familiares.
Haz un alto en el camino y analiza con detenimiento cuáles son las nuevas demandas de cada uno de los ámbitos familiares en los que interactúan.

En esta ocasión, no sólo debemos hacer una lista, debemos hacer una ficha por cada ámbito, así podremos poner las necesidades, los gustos, horarios, expectativas y característica que tiene cada uno. Y por qué no, podemos poner los retos, es decir, aquello que no hacíamos o que nos genera un mayor esfuerzo.

Si tenemos varios hijos podemos hacer una ficha por cada uno porque tiene características y requerimientos distintos.

Así nos daremos cuenta cuál es nuestra nueva realidad y podremos enfrentarla de la mejor manera.

TERCERO. Es tiempo de darles prioridad.
Ya que tenemos nuestras fichas, es importante darles prioridad para saber cuál tiene más peso y a cuál hay que dedicarle más tiempo.

Debemos acomodar primero que es indispensable, con una prioridad uno; después lo que es necesario, con prioridad dos, después lo que es posible, con prioridad tres y por último lo demás, con prioridad cuatro.

Y dentro de los que son prioridad uno es necesario ponerlos en orden de la escala de valores, los más importantes son los que tiene que ver con la fe, luego la razón, luego los sentimientos y por último lo material.

Así lograremos acomodar todo en nuestra pequeña agenda.

Para que se entienda mejor te pongo el ejemplo de las piedras en el bote.

Para meter piedras de río, gravilla, arena y agua en un pequeño bote y que todo quepa, debéis hacerlo en orden.

Si queremos meter todo junto seguro que no cabrá, pero si lo acomodamos en orden y por tamaño será más fácil.

Primero debemos poner las proezas grandes (prioridad uno), así les damos el espacio necesario.

Entre ellas quedan huecos de antes que podemos llenar con la gravilla (prioridad dos), así rellenaremos los huecos grandes.

Pero aún quedan huecos entre las piedrillas, así que podemos poner la arena (prioridad tres) para que rellene los huecos pequeños.

Y el agua (prioridad cuatro), por último, se puede filtrar entre la arena y así acomodarse en el espacio que sobra.

Así debemos acomodar nuestras necesidades y actividades.

CUARTO. Ahora vas tú, haz tu ficha personal.
En ella pon tus capacidades, debilidades, necesidades que también tenemos, tiempo y expectativas.

Sé que casi nunca nos ponemos a pensar en nosotras, pero es necesario para tener claro que sí podemos y lo que no somos capaces de hacer; lo que podemos intentar y lo que podemos implementar a prueba.

Es necesario poner un espacio para marcar nuestras responsabilidades, esas que sólo nosotros podemos realizar.

Es necesario después hacer un apartado de las cosas que dependen de nosotros y que implican a otros miembros de la familia.

Y por último las que requieren nuestra supervisión aunque no nos muestra responsabilidad.

Se trata de meter todo en tu ficha.

Y QUINTO. Manos a la obra.
Organiza tu día por bloques de actividades.

Las mejores horas son por la mañana, por la tarde las intermedias y las de bajo perfil por la noche.

Por la mañana hay que poner las piedras grandes, las actividades prioridad uno, por la tarde la gravilla prioridad dos, por la noche la arena prioridad tres y después lo que podamos acomodar.

Sé que hay actividades que tiene horario fijo, esas no la podemos mover, pero si podemos acomodar lo demás buscando estar con las capacidades al cien para lograr nuestros objetivos.

Estar dispuestos a revisar constantemente y adaptar todo.

Es importante no exigirnos de más, pues de otra forma viviremos estresadas y frustradas siempre.

Esto mismo aplica para nuestros hijos y es muy bueno que los eduquemos para que ellos mismos puedan organizarse así.


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