Hacer las cosas ordinarias de forma extraordinaria

Hacer extraordinarias las cosas ordinarias consiste en hacerlas alegremente, de buenas, en tiempo y con amor.



En esta cuesta de enero es importante ubicarnos en el tiempo que estamos viviendo para hacer un plan de vida, como decíamos, y ajustar nuestra vida al tiempo ordinario.

Nuestro mayor objetivo en esta vida es la santidad, poder llegar a alabar a Dios eternamente, para eso es necesario tener la capacidad de hacer extraordinaria nuestra vida ordinaria.

Eso también lo debemos enseñar a nuestros hijos para que todo lo que hagamos nos santifique, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para santificarnos, haciendo extraordinaria nuestra vida ordinaria.

PRIMERO. Ubica tus deberes en el tiempo y en el espacio.

Y es necesario que enseñemos a nuestros hijos a ubicarlos para que sepan organizar su tiempo.

Cada uno tenemos deberes de estado que son propios de lo que somos, por ejemplo, los niños deben recoger sus juguetes, estudiar, hacer tareas, ayudar a limpiar su cuarto, tender su cama, etc.

Las mamás y los papás debemos proveer en casa lo que sea necesario para el bienestar de los hijos, hacer la comida, mantener limpia la ropa y el hogar, ir a trabajar, etc.

Es bueno que también ubiquemos el lugar donde debemos realizar las actividades para tomar en cuenta los tiempos de desplazamiento y que todo tenga su tiempo justo.

Por lo mismo es muy bueno hacer una lista de estos deberes para saber qué es todo lo que debemos hacer tanto personal como familiarmente.

Así, sabiendo todo lo que debemos hacer nos podemos organizar y dar tiempo después, a lo que surja de imprevisto.

SEGUNDO. Organiza tu horario.

Es bueno hacer un horario que organice nuestras actividades dándole un horario específico.

Así será más fácil revisar si hemos hecho todo.

Este horario debe estar integrado por las actividades de cada uno de los miembros de la familia y luego cada uno debe tener su horario personal.

Para el horario familiar podemos instar un color para cada uno de los miembros de la familia y así, a golpe de vista, podremos identificar las actividades de cada quien.

TERCERO. Haz con amor lo que te toca hacer.

Ya sabiendo todo lo que tenemos que hacer es tiempo de hacerlo con amor.

Si sabemos qué debemos de hacer, no será necesario que nos estén recordando y rogando que lo hagamos porque por amor haremos las cosas.

Si pensamos en ofrecer lo que hacemos para que todos estemos bien, será más fácil que hagamos nuestros deberes, porque les daremos un sentido más transcendente.

CUARTO. La alegría debe estar siempre presente.

Hacer extraordinarias las cosas ordinarias consiste en hacerlas alegremente, de buenas, en tiempo y con amor.

Porque, ¿qué tiene de extraordinario que nos estén rogando para que hagamos las cosas?

Y QUINTO. El descanso también santifica.

En nuestras actividades también es necesario considerar momentos de sano descanso para tomar fuerzas y volver a nuestras jornadas diarias.

Es necesario también descansar con alegría y sobriedad de tal manera que todo lo que hagamos sea de forma extraordinaria, pues lo haremos con todo nuestro amor, dedicación, alegría y tratando de hacerlo lo mejor posible.

Ojalá estemos dispuestos a hacer de lo ordinario una extraordinaria oportunidad de santificación.

 

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