Qué personas queremos ser con el uso de la marihuana

Urge proteger a los adolescentes y a los jóvenes del consumo de la marihuana, pues pueden ser los más vulnerables.



Los políticos han aprobado el uso lúdico de la marihuana. Con esta decisión manifiestan que esto beneficia a las personas. Opiniones contrarias son las de muchos médicos que aseguran que el uso frecuente de la marihuana lleva a las personas al deterioro en la memoria y a reacciones descontroladas.

Algo está sucediendo en nuestra sociedad que traerá grandes desajustes sociales porque los políticos opinan sobre asuntos que no les competen y no acuden a los expertos para tomar después las medidas que beneficien a los habitantes.

Y previo al desorden de opinar de todo aunque no se tengan conocimientos, está la gran superficialidad manifiesta en la incapacidad de ordenar los asuntos y dar primacía a los básicos y generales, a los básicos y específicos, a los complementarios necesarios, a los complementarios sustituibles, a los opcionales.

Con frecuencia existen prejuicios ante la religión que se profesa, me parece que los máximos prejuicios se dan ante la religión católica. En este sentido pido una disculpa por generalizar, pero es producto de mi experiencia. Incontables veces me han dicho: claro, eso no lo haces porque lo prohíbe tu religión. La irritación que tal comentario me produce es muy efímero porque me gozo en la seguridad de que tales advertencias son una auténtica protección vital.

El consumo de la marihuana es básicamente asunto de ética humana, se trata de la salud. Después puede importar a la religión, porque influye en la conducta humana, y concretamente a la religión católica pues afecta a la libertad e impide la conducta virtuosa, propia de un hijo de Dios. Pero como el tema es sobre la salud, tampoco se trata de un asunto democrático, no se resuelve por mayorías sino por lo que dice la ciencia auténtica.

En México se han encontrado los siguientes datos: 58% de los mexicanos, mayores de 40 años, está en contra de legalizar la marihuana. Los menores de 40 años están a favor. En este asunto encontramos un desfase en las generaciones recientes.

El jueves 19 de noviembre, el Senado de la República aprobó legalizar el uso recreativo y la comercialización del cannabis, del cáñamo y de sus derivados. Esto pasa ahora a la Cámara de Diputados. No perder de vista que la aprobación de la marihuana para uso medicinal ya estaba desde mucho antes, ahora se busca el uso recreativo.

La aprobación en el Senado para despenalizar el uso lúdico de la marihuana se da en un momento en que la mayoría de la opinión pública se ha manifestado en contra de la legalización.

Según las encuestas, en febrero y junio de 2019, el 47 por ciento de los entrevistados a nivel nacional estaba de acuerdo con que “la ley permita el consumo de marihuana”, mientras que entre el 49 y 51 por ciento de entrevistados estuvo en desacuerdo. Casi había un empate.

A partir de febrero de 2020 las respuestas se inclinaron a la desaprobación del uso lúdico y en julio los resultados mostraron que solamente el 38 por ciento estaba de acuerdo con permitir el consumo, y 58 por ciento en desacuerdo. No hay datos de encuestas más recientes, pero la tendencia señala que el Senado cuenta con un apoyo minoritario.

Cabe insistir en que el asunto debatido es de ética, no de mayorías o minorías. La respuesta de los Senadores muestra seria irresponsabilidad en la toma de decisiones, y mucha indiferencia para mejorar la ciudadanía.

En este caso a quienes hemos de escuchar es a los profesionales de la salud y a personas de buena voluntad que han dejado de consumir la marihuana u otros derivados del cannabis. Ellos afirman que su uso, en cualquier cantidad y presentación, reduce significativamente el dominio sobre las propias acciones, y hace al consumidor causa de riesgos personales y sociales.

Por lo tanto, esta aprobación provocará daños a la salud de los consumidores, incrementará los problemas familiares y aumentará la delincuencia.

Como la ciudadanía cada vez es más participativa y responsable, conviene que pidan a los diputados que escuchen a los expertos en el tema del uso de las drogas y pongan en primer lugar la salud personal y social por encima de los intereses mercantilistas. Deben reconocer que una actitud laxa en este tema agravará la inseguridad, la inmoralidad y la violencia. A la sociedad le urge una reconstrucción del tejido social.

Si hay algunos indecisos, se les aconseja informarse sobre las adicciones y el auténtico calvario que sufren las familias cuando un pariente cae en esa situación.

De aprobarse el consumo lúdico, la oferta de la marihuana se intensificará y la publicidad incitará al consumo. Ante estas circunstancias, los padres de familia y los maestros deberán hablar con la verdad y mostrar argumentos convincentes para fortalecer a quienes puedan sucumbir ante la presión de los mensajes publicitarios o ante el deterioro permisivo de las costumbres.

Urge proteger a los adolescentes y a los jóvenes, pues pueden ser los más vulnerables. Serán muy agresivas las presiones de la propaganda, de la permisividad y de la superficialidad, Estamos frente a un problema muy grave.

Todos podemos hacer algo, si alguien se excluye, que no se queje cuando lo agobien los problemas.

 

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