Educación

Los padres de familia tienen mucha responsabilidad en la educación, por eso han de vigilar el nivel educativo de la escuela a donde acuden sus hijos.



El gran pedagogo Víctor García Hoz dijo que la educación es la influencia perfectiva intencional de las potencias específicamente humanas. Como toda definición bien hecha es breve y no da lugar a equívocos, pero lo característico es que expresa la esencia de esa actividad.

Es un gozo reflexionar sobre cada palabra que está perfectamente colocada pues nos muestra claramente la grandeza de la educación. Es una influencia perfectiva e intencional. Eso nos habla de una actividad que mejora a la persona. Y el modo más elevado de influir es de persona a persona, se trata de una relación humana.

Por motivos de eficiencia se utilizan recursos educativos y eso es muy provechoso, pero en la elección del recurso siempre es necesaria la presencia del educador. Él sabe cómo es el educando y a dónde tiene que llegar, por eso, dosifica los recursos, los combina para facilitar el esfuerzo que necesariamente se ha de realizar. Todo lo que vale cuesta, y la educación requiere esfuerzo, superación, ascenso.

Actualmente se insiste en que el educador es un facilitador y esto puede mal entenderse y dejar en el equívoco de que hace falta aligerar el proceso educativo, y esto es una falacia, porque la educación impulsa a adquirir virtudes y a pensar. Ambas actividades cuestan y es importante encontrar el gusto al esfuerzo y saber disfrutar cuando alguien lo realiza y se prepara para afrontar los retos ordinarios de la vida, del ejercicio de la profesión.

Cuando hay una relación entre humanos con una finalidad de mejora, cada persona aporta desde su modo de ser e influye en el interlocutor. Por eso, aunque en la educación uno sea el educador y el otro el educando, la influencia perfectiva es recíproca. Es absolutamente cierto que no sólo el educador influye, también lo hace el educando, aunque naturalmente éste tiene muy definidos sus límites en el asunto por aprender.

Ser parte de este proceso exige una gran responsabilidad para ambas partes, para el docente una preparación adecuada al interlocutor. Para el discente su responsabilidad es atender y poner en práctica los conocimientos que adquiere, con ellos tendrá que hacerse más humano y más colaborativo. El adelanto en cada nivel les está preparando para el juramento que emiten en el examen profesional. Prometen ser personas de provecho.

La segunda parte de la definición se refiere a las potencias específicamente humanas. Éstas son la inteligencia y la voluntad. Es el nivel más alto al que llega la educación, pero para intervenir en esas potencias, es necesario inclinar las potencias inferiores del ser humano a estar bien dispuestas y a apoyar a la inteligencia y a la voluntad, sin poner obstáculos. Por tal motivo, la educación básica se dirige a la motricidad, a la atención, al orden, a la limpieza, y a todos los aspectos de la sensibilidad y de las relaciones. Estos son los fundamentos de la educación integral.

El proceso de la educación mejora a las personas, las hace mejores hijos, mejores amigos, mejores trabajadores, mejores ciudadanos. Este último calificativo nos abre para comprender mejor la siguiente afirmación del Papa Francisco: “la instrucción y la educación son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso”. Y todos estos calificativos fundamentan otra afirmación más amplia: la educación es necesaria para alcanzar la paz.

Obviamente una persona que tiene esperanza es positiva y ante cualquier desastre, que los hay, no se apoca ni huye, busca salidas accesibles para afrontar los problemas. Generalmente no fomenta polémicas con las que no se llega a ninguna parte, y sí se caldean los ánimos y pueden darse disputas.

La riqueza y el progreso que llevan a la paz, consisten en la riqueza de quien obtiene recursos no sólo para él o su familia, sino para la comunidad, esto se traduce en una riqueza sutil pero eficaz, mejoran los recursos de la sociedad por los resultados del trabajo. Así disminuyen las personas sin oficio ni recursos para realizar alguna actividad productiva.

Esta es la riqueza y el progreso que debemos ambicionar. Y no la riqueza del agiotista, del ladrón o del narcotraficante que amedrenta a los demás y los arrincona para someterlos.

Probablemente, en algunas épocas se ha descuidado la educación en México, pero hemos de reaccionar y no generalizar. La educación en nuestro territorio estuvo muy bien en los pueblos originarios. Se conservan textos que son verdaderas joyas. En el tiempo de la Colonia, muy pronto se proliferaron instituciones educativas de nivel europeo. Se fundó la Universidad y las escuelas de artes y oficios. Y personas de la nobleza indígena pudieron acudir a las instituciones educativas europeas.

Los padres de familia tienen mucha responsabilidad en este terreno, por eso han de vigilar el nivel educativo de la escuela a donde acuden sus hijos. Muchas veces es muy efectiva la unión de padres de familia. Y también estar pendientes de los giros del gobierno. Son indispensables los recursos que han de asignar.

El capítulo de las reuniones de padres y maestros puede mostrar la realidad donde viven los educandos, y puede ser fuente de datos para organizar trabajos en equipo, sobre problemas cercanos donde aprendan a discernir y a tomar decisiones.

El trabajo en equipo es muy formativo pues todos aprenden a escuchar opiniones diversas y propuestas variadas. Escuchan, y eligen lo más favorable aunque no sea su propuesta. Aprenden a ver desde otros puntos desconocidos y desarrollan la flexibilidad al admitir otros modos de resolver problemas.


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