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Mujer y vida

Apoyar la vida desde el seno materno es un acto profundamente solidario con la mujer embarazada y una muestra de solidaridad universal porque estamos poniendo los medios para el aumento de la humanidad.



Con tanto empeño por parte de las mujeres de mostrar su capacidad de sacar adelante todo tipo de trabajos, parece que se le está olvidado la aptitud más importante que solamente ella posee. Le compete en exclusiva, tiene dotes para realizarla y durante el proceso adquiere cualidades muy valiosas. Lo veremos, se trata de la maternidad.

Con esto no quiero desconocer los logros femeninos en tan variados campos, tampoco planteo estancarse o abandonarlos. Todavía quedan muchos pendientes. Unos en proceso y otros por inventar según la creatividad femenina. Todo ello es un beneficio para la humanidad. Pero el abrirse a nuevos horizontes supondría un logro castrante si se reniega de la maternidad. Sería una pérdida “planetaria”.

Incluso no se trata de desconocer los casos de infertilidad. Algunos responden a causas conocidas y otros son inexplicables. Algunos provocan mucho dolor, conformidad otros. Pero todos ellos no responden a lo general sino a la excepción, por eso, los ponemos entre paréntesis.

La maternidad inicia con la recepción del semen que sin encontrar ese ámbito queda estéril. Luego sigue la concepción que requiere unas condiciones especiales, no sucede cualquier día. Si se da la fecundación es preciso cuidar el proceso del embarazo, y cuando llega el momento de dar a luz se han de considerar las peculiaridades de la madre y del bebé para lograr un parto satisfactorio. Esto significa forjar un nuevo ser humano, un enriquecimiento de la humanidad, una maravilla a la que no podemos acostumbrarnos.

Inicia así un proceso que dura toda la vida. Aunque los cuidados del recién nacido dejan huellas que marcarán su personalidad, según pasen los años, siempre requerirá compañía, manifestaciones de amor, educación para ponerlo en condiciones de desarrollar sus habilidades e inhibir sus defectos, impulso para conocerse y destacar con sus aportaciones. Y la madre cercana es la más adecuada para detectar la bondad de cada suceso.

Ese proceso lo hemos vivido gracias a nuestros padres, pero estamos haciendo énfasis en la labor materna, ella tiene la experiencia de las primeras manifestaciones de ese nuevo ser, y gracias a ello, la acompañarán intuiciones certeras que nadie más puede tener.

Si somos agradecidos, nos corresponde hacer un homenaje a nuestra propia madre. Su proceso es único y lo llevó a término. Fue valiente, superó obstáculos y todo lo hizo con amor para el beneficio de ese fruto de sus entrañas, que somos cada uno. Nos corresponde admirarla y amarla. Honrarla porque superó incontables dificultades que nunca conoceremos. Realizó lo posible: mi vida.

Desde el momento en que la mujer queda embarazada, su corporalidad está al servicio del nuevo ser y su donación luce en las características de cada hijo. De la misma manera sus esfuerzos afectivos – espirituales troquelan nuestra intimidad. Es una herencia invaluable, única.

Pero el embarazo también ofrece un aprendizaje muy importante para la mujer. Durante todo el tiempo de la gestación vive una íntima relación de estímulos y respuestas de ella al feto y viceversa. Experimenta la secuencia del desarrollo del nuevo ser, y éste siempre está sostenido por el mismo ser vivo: la madre, ella.

Transcurre el tiempo, mejoran los modos de vincularse. Como se trata de relaciones humanas, varían los estímulos y las respuestas. Se llega a compartir dolores y alegrías, bien estar o enfermedad. La madre crece en paciencia y en el valor de la espera. También hay sufrimiento y se vuelve más fuerte, y alegría y se vuelve más bella. Hay rasgos físicos que se iluminan en una mujer embarazada.

La mujer madre vive el desarrollo minucioso de su sensibilidad y de la relacionalidad con un ser indefenso, pero único y constante, por eso la huella es profundísima. No sólo hay troquelado de la afectividad del bebé, la madre también se rehace y se enriquece. Sobre todo, vive el proceso de espera para ver el resultado del desarrollo de la criatura que lleva dentro, la espera para responder a sus incógnitas: a quién se parecerá, qué preferirá y un largo etcétera, cultivan en la madre la virtud de la esperanza, porque supo esperar.

La mujer crece en receptividad, en espera y en apertura a una nueva convivencia. Así amplifica la capacidad de intuir las necesidades y las causas de las reacciones.

Valorar a nuestra madre nos lleva a valorar a quienes son madres más aún a quienes están en proceso de serlo, sean primerizas o no. Por eso, es lógico brindarles nuestro apoyo. Siempre lo necesitan pues dar vida con su propia vida supone un desgaste, Además, muchas veces las acompañan carencias importantes como puede ser el desamparo o el abandono. Apoyarlas con una sonrisa, una mirada de admiración, una palabra de aliento u ofrecerles información sobre instituciones que las pueden fortalecer.

Todos los días, las personas tomamos decisiones, y cuando alguien apoya a una mujer embarazada lo hará cada día durante nueve meses. Quienes coincidamos con una mujer en ese estado, hemos de ayudarla a mantenerse en la mejor decisión: lograr el nacimiento del ser humano que portan en sus entrañas.

Apoyar la vida desde el seno materno es un acto profundamente solidario con la mujer embarazada y una muestra de solidaridad universal porque estamos poniendo los medios para el aumento de la humanidad.

Traer un nuevo ser a la vida es fuente de alegría. Una criatura pequeña e indefensa siempre despierta los mejores sentimientos. Si nos apoyamos en esta realidad podremos ser personas que fortalezcan a la sociedad.

Por supuesto, los varones tienen el deber de cerrar la pinza. Ellos aportan un elemento imprescindible para iniciar el embarazo y deben ser protagonistas positivos y ofrecer recursos a favor de la nueva vida, su propio vástago, con una especial protección a la madre de su hijo.

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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