La educación: una joya

La educación bien asimilada no responde con groserías a los groseros, no se burla de los incultos, no engaña a los ingenuos, ni se rinde ante los perezosos, y por supuesto no engaña ni defrauda a los demás.



La educación es un proceso delicadísimo puesto en manos de personas con vocación para hacerlo. Honestas, sabias y con una gran capacidad de entrega por amor al bien del prójimo. La educación es una joya. Los educadores no se improvisan y su deber es asumir la responsabilidad de colaborar en la superación a la que cada persona está llamada.

Un auténtico educador cultiva esa joya. Su trabajo es dar buenos datos, buenos conocimientos, buenos ejemplos, buenas ideas, abrir horizontes y estimular la originalidad de los estudiantes para que todo lo que reciban les estimule a aprovecharlo, a aplicarlo y a utilizarlo adecuadamente en beneficio propio y de quienes le rodean. La educación se muestra en la capacidad para trabajar.

En los educandos se ha desarrollado el sentido de responsabilidad de compartir con otros lo que ellos han tenido la oportunidad de recibir. Especialmente han de hacerlo con quienes han sufrido carencias. Quienes han pasado por las aulas han de tener consciencia de que sus aprendizajes son un tesoro que no les compete en exclusiva, deben compartirlos.

Por eso, se espera de los docentes y de los discentes un alto nivel moral. Urge revivir esta realidad como un medio indispensable para elevar el entorno social. Urge frenar el deterioro producido por la ignorancia, por la vulgaridad, por la falta de respeto, por la degradación. Lógicamente quienes más han recibido más tienen que dar, y en este caso están las personas que pisan las universidades o cualquier otra institución de nivel superior.

La educación bien asimilada no responde con groserías a los groseros, no se burla de los incultos, no engaña a los ingenuos, ni se rinde ante los perezosos, y por supuesto no engaña ni defrauda a los demás. La educación bien asimilada es una joya que provoca un trato digno y respetuoso sin discriminar a nadie. Es una joya que como toda joya embellece a quien la luce y mueve al gozo y a la esperanza a quienes la contemplan.

Todo esto no es una utopía sino una llamada de atención para recordar la dignidad propia de las personas y la conducta adecuada a esta realidad. Algunas personas fogosas dirán que este modo de proceder no les es fácil. Es verdad, puede costarles más. Pero si lo logran, el esfuerzo realizado se multiplica con creces.

Como no estamos en el paraíso, vemos a personas que adulteran la educación. Malos estudiantes y fungen como maestros. Personas sin vocación docente que hacen negocio con esta noble profesión. Adulteran la joya y engañan a personas de buena fe.

Quienes tienen a su cargo la custodia y la aplicación de la educación, llámense Ministerios, Secretarías o Cámaras, si hacen honestamente su trabajo, recogerán frutos de mejora social. Si no hacen bien su trabajo serán artífices del retroceso de su pueblo. Roban a su patria los recursos para mejorar a sus compatriotas. Son lobos con piel de oveja.

El 10 de marzo, Sonia Domínguez, señaló algunos rasgos del trabajo realizado para elaborar la Ley General de la Educación Superior, aprobada en la Cámara de Diputados de nuestra Nación. La intención es lograr que los profesionistas que egresan de ese nivel tengan tan alto compromiso social para elevar la cultura, la ciencia, el humanismo, la productividad, la economía.

La tarea de planear y diseñar ya está. Ahora les toca a las instituciones educativas llevar a cabo el plan que ponen en sus manos, porque se tiene muy en cuenta el marco de autonomía de las respectivas instituciones. Pero no sólo a ellos sino a los sectores públicos y privados de la sociedad.

Las instituciones de enseñanza superior, públicas o privadas han de reinventarse para cooperar con el logro de la cobertura universal. La gradualidad y la gratuidad han de tenerse en cuenta y ha de ser un aporte desde las diferentes visiones del mosaico de las variadas instituciones.

Para conseguir la gratuidad es importante distribuir adecuadamente los apoyos gubernamentales o de las instituciones particulares. Otro aspecto está en la retribución de exalumnos que obtuvieron becas y ahora han variado sus condiciones y ya pueden cooperar.

La pelota está en el terreno de los que viven día a día el ejercicio de la educación. Urge que los expertos le den a la joya de la educación una montura digna, que capacite a los alumnos para dar soluciones variadas a los problemas contemporáneos.

También urge mantener a los educadores con un espíritu creativo y emprendedor. Tienen toda la capacidad para innovar sus exposiciones y para evaluar los saberes. Es la oportunidad de darles su lugar y hacerles ver que buena parte de nuestro futuro está en sus manos.

 

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