La apatía de la juventud

Es tiempo de que todos los ciudadanos, independientemente de la edad, de la situación económica o social, busquemos la unidad y pongamos nuestro mejor esfuerzo para enderezar el rumbo del país.



Sin poder generalizar y con sus muchas y muy honrosas excepciones en general podemos notar una apatía de la juventud por la situación política que estamos viviendo y por muchas otras situaciones de la vida.

Las razones son muchas y complejas, y la responsabilidad de quienes formamos a estas nuevas generaciones también es digna de análisis.

En un país como el nuestro, de una gran pobreza económica, esto se refleja también en una gran pobreza educativa, y de ahí proviene parte del problema que estamos mencionando, sin embargo por otro lado vemos también que quienes gozan y tienen el privilegio de una buena condición económica, y que han tenido la oportunidad de recibir una educación en buenas instituciones incluyendo algunas muy prestigiosas escuelas del extranjero, tampoco se encuentran involucrados en los diversos movimientos ciudadanos que se están desarrollando en este momento para manifestar su desacuerdo con las políticas que está siguiendo el presidente y su gobierno, y que se manifiestan no solamente en el gobierno federal sino en muchas localidades de todo el país.

Tal vez los padres nos preocupamos demasiado porque los hijos tuvieran las herramientas para forjarse un muy buen futuro económico, y se nos olvidó inculcarles valores sociales y de solidaridad social que los orientaran a seguir en sus vidas por rumbos un poco más solidarios para con los que tienen menos.

Es además más de llamar la atención, que inclusive entre muchos que provienen de familias de tradición religiosa, donde una de las características que se supone debe practicarse es el amor al prójimo, se encuentran también demasiado ocupados o despreocupados para participar activamente en estas acciones cívicas.

Parece que el idealismo ha muerto y hoy sólo se vive y se trabaja por lo que es pragmático y da resultados a corto plazo, y principalmente en cuestiones de orden material.

Es necesario que los jóvenes que sí están comprometidos con buscar un mejor camino para México, traten de llegar al mayor número posible de jóvenes removiendo ese resorte íntimo que es natural en la juventud, que es la generosidad y el idealismo, para que ellos busquen otras iniciativas o se incluyan en las que ya se han generado, y por otro lado es también urgente que los padres y abuelos trabajemos en el mismo sentido, ya que en este momento ya hay suficientes hechos concretos para determinar que no vamos por el rumbo correcto.

Las políticas que se han venido adoptando apuntan cada vez más claramente hacia un camino socialista, en este momento por ejemplo en el municipio de Naucalpan se está trabajando en una serie de reglamentos que atentan directamente contra la propiedad y contra la misma libertad ciudadana, y sin embargo son prácticamente los mayores quienes estamos actuando en consecuencia.

Los argumentos muy utilizados para justificar la falta de acción de que nosotros no somos un país tan chico como Venezuela, o estamos muy cerca de Estados Unidos, ya vemos que no están funcionando para defendernos del camino que se está llevando a cabo a pasos veloces para la implantación de políticas socialistas en el país, así que ya es tiempo de que todos los ciudadanos, independientemente de la edad, de la situación económica o social busquemos la unidad y pongamos nuestro mejor esfuerzo para enderezar el rumbo del país.

 

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