Sociedad neurótica por la alimentación

También se han venido desarrollando grupos que se identifican con una forma particular de alimentación, ligados a la salud de los alimentos, pero también a ciertas filosofías.


Alimentación


Una de las preocupaciones básicas de todas las sociedades ha sido la alimentación, sin la cual no se puede mantener la vida. El hambre ha sido uno de los grandes fantasmas de la humanidad, y ha sido causante de muchas tragedias, y hoy mismo hay países que la padecen de manera severa, y otros tantos presentan serios problemas para que su población mayoritaria tenga los suficientes recursos para que todos tengan acceso a una alimentación sana.

Por otro lado, entre la población que no sufre por problemas económicos, se han generado otra clase de situaciones, algunas que generan problemas de salud, y otras que insospechadamente generan problemas que podemos llamar de convivencia social y de salud emocional o psicológica, y que derivan también inclusive en situaciones económicas y políticas, en un entramado bastante complejo de analizar.

Desde luego que, por estética, y sobre todo por salud, mantener un peso adecuado son en general una sana y legítima preocupación de todas las personas, e inclusive de las instituciones de salud pública, pero desde hace ya algunos años han surgido diversas corrientes sobre formas de alimentación que con el tiempo han empezado a implicar varias situaciones que muchas veces han llegado a implicar serios problemas, algunos ya muy conocidos como lo es la bulimia y la anorexia.

También se han venido desarrollando grupos que se identifican con una forma particular de alimentación, ligados a la salud de los alimentos, pero también a ciertas filosofías, como son entre otros los llamados vegetarianos y los veganos, estos últimos no solamente no comen carne, sino ningún producto que provenga de los animales.

Y hay cientos o miles de dietas que se basan en diferentes conocimientos o teorías, y en general prácticamente todos en alguna medida vivimos bajo cierta preocupación de si los alimentos que estamos consumiendo nos ayudarán a tener una mejor salud, o por el contrario nos podrían perjudicar, y de hecho vemos que actualmente prácticamente en todos los envases y empaque se ha regulado la información que debe aparecer en ellos, aunque no todo el mundo sepa exactamente lo que significan los números y conceptos que ahí aparecen.

Por otro lado algunos expertos en la psicología han empezado a estudiar ciertos efectos que esta nueva forma de pensar sobre la alimentación pueden influir sobre la conducta de las personas, puesto que en cierto sentido los que se comprometen mentalmente a pertenecer a alguna de estas corrientes de alguna manera tienen una cierta presión en no fallar y en el comportamiento que de ello se deriva, es decir, si un vegetariano o un vegano son invitados a una reunión, o simplemente a una comida en casa de algún familiar o amigo, no necesariamente los anfitriones están al tanto de sus nuevos hábitos, y esto en ocasiones genera ciertos problemas que se reflejan en el ambiente de la reunión y a veces hasta del futuro de la relación.

Por otro lado esto genera un cierto sentido de pertenencia a un grupo, y a veces inclusive no en forma un tanto consciente genera la necesidad de invitar a los otros a ingresar a esta nueva forma de alimentarse, y un cierto rechazo a quienes en definitiva no lo aceptan, y como reacción contraria también los que no pertenecen a ninguna corriente de alimentación en lo particular piensan que esos grupos son en extremo radicales y no son capaces de flexibilizar su posición por una cuestión de convivencia social.

Por otro lado, detrás de cada una de estas corrientes se generan poderosos grupos empresariales que empiezan a dominar el mercado con productos que en general son más caros, y por lo tanto más rentables, y van creando todo un mundo entorno a ellos que genera un círculo que cada vez es más cerrado.

No falta también la política que en ciertos casos toma parte de este pensamiento y va creando políticas que pueden afectar seriamente la economía y no necesariamente ser muy efectivas para la salud.

La televisión alemana en días pasados planteaba que de seguir así no sería raro que pronto tuviéramos una sociedad neurótica generada por las diferentes visiones sobre lo que debe ser la alimentación, y planteaba que la mejor forma de evitarlo era invitando a la flexibilidad y a la convivencia, pues es sabido que siempre ha sido muy importante para el desarrollo humano, empezando por el familiar, el empresarial, el social, e inclusive el regional que es parte muy importante de las relaciones humanas, se han generado y se siguen generando entorno a una buena mesa donde se disfruten los platillos y la conversación en torno a ellos, de tal manera que cualquiera que sea la forma que una persona elija para su alimentación, sea siempre flexible, para que en un momento determinado adaptarse a las condiciones que se vayan dando en reuniones o festejos, donde se pueda compartir generosamente los alimentos que se ofrezcan en ese momento y después regresar cada quien a sus hábitos normales.

Ya bastante situaciones de división hay en la sociedad moderna para que algo tan natural como es la comida pase a ser también parte de un conflicto, así que sería muy bueno que la alimentación sea signo de convivencia y desarrollo de buenas relaciones y sentimientos, y no de segmentaciones en grupos tan solo por tener diferentes visiones sobre algo tan esencial como es disfrutar de una buena alimentación y el placer de compartirla.

 

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