El Estado, educador o controlador de las conciencias

Educar no sólo se trata de transmitir el conocimiento en una institución, sino formar a los seres que se preocupen por el futuro de nuestro país.


Control de conciencias


Me parece que una de las cuestiones en las que todos podemos estar de acuerdo es en el derecho y la necesidad de la educación para poder ser seres humanos plenos, esta educación se inicia desde luego en el hogar, donde se obtienen los elementos más importantes desde el punto de vista humano, y son como norma los padres los que la inculcan, con el apoyo de familiares y en ocasiones de amigos muy cercanos, es ahí donde aprendemos las bases para poder ser llamados verdaderamente humanos, y se refiere a toda clase de conocimientos, muchos del orden práctico, otros del orden intelectual, otros del físico, otros del orden espiritual, para finalmente llegar a profundizar en aspectos más importantes como es la formación de una conciencia en lo que llamamos el bien y el mal, el equilibrio entre la libertad y la responsabilidad, la conciencia social y al final la trascendencia de la vida humana.

Son muchas las visiones sobre el tema que serían imposibles de tratar en este artículo, su trascendencia y el objetivo de esta, donde algunos relacionan el término educación tan sólo con la palabra conocimientos y éxito, lo que es muy discutible también en cuanto a su significado y realidad.

También creo que hay un consenso en que dada la magnitud de la tarea educativa en éstos tiempos el Estado debe tener un papel preponderante para poder llevar la educación a todos los ciudadanos, y desde luego debe tener una autoridad para hacerlo, pero también debe estar acotado en cuanto a sus facultades del cómo llevarlo a cabo, y respetando siempre el derecho de los padres sobre cuestiones trascendentales en la formación de sus hijos, y también en la posibilidad de la educación privada con la intervención de otras instituciones no gubernamentales, bajo el cumplimiento de unas normas básicas.

Sin embargo el Estado, y no me refiero exclusivamente al caso de México, ha tomado un papel que en muchos casos llega a un monopolio absoluto sobre el qué y cómo se debe impartir la educación, y no pocas veces utiliza este poder que debería ser para generar ciudadanos libres e independientes, para ir adoctrinando las mentes de sus educandos de acuerdo con las corrientes políticas o conveniencias del momento, y así hemos visto que en los estados totalitarios, de cualquier corriente ideológica el Estado se adueña totalmente de la educación y la impone hasta inclusive por medios violentos para que se forme el pensamiento y la conciencia de los niños y jóvenes de acuerdo a la ideología de sus gobernantes.

El Estado y no solamente hablamos ya de los gobiernos totalitarios, sino inclusive de muchos de los llamados liberales o democráticos juegan un papel similar, han desplazado e inclusive prohibido la participación de instituciones que juzgan pueden ir en contra de sus propios objetivos o simplemente pueden ser una fuerte competencia, como puede ser la Iglesia, o la educación privada, y entonces la controlan, la limitan o inclusive la prohíben.

En México se han hecho cambios a la Ley de la Educación según se dice para ir de acuerdo a las necesidades de los nuevos tiempos, pero en la realidad se ve que es para ir de acuerdo a las nuevas tendencias del gobierno actual, desde luego hay cosas positivas, pero también algunas a las que hay que prestar atención, y otras que vienen desde tiempos de la Revolución, pero que no por eso debemos aceptar, porque sus resultados han sido en muchos casos muy negativos.

En general, podemos decir que para la nueva ley la educación puede definirse como el proceso de socialización de los individuos, al educarse una persona aprende y asimila conocimientos; también aplica una concienciación cultural y conductual.

El proceso educativo se materializa en una serie de habilidades y valores, que producen cambios intelectuales, emocionales y sociales en el individuo. De acuerdo con el grado de concienciación alcanzado, estos valores pueden durar toda la vida o solamente un cierto tiempo.

No sólo se trata de transmitir el conocimiento en una institución, sino formar a los seres que se preocupen por el futuro de nuestro país, cuidando el medio ambiente, retomando los valores de identidad, que sean críticos, analíticos, propositivos; por eso en nuestro país la educación debe ser prioritaria, debe ser atendida por los agentes educativos y gubernamentales, porque esta remarca el futuro de la nación.

Como podemos ver en el contexto se enmarca de forma bastante clara que mediante el sistema educativo se pretende crear una conciencia de cultura y de conducta, que entre líneas podemos pensar es ir de acuerdo con los lineamientos que se vayan desarrollando según los planes del gobierno para que sean aceptados, y en concreto podemos ver algunos puntos.

Artículo 9. Las autoridades educativas, en el ámbito de sus respectivas competencias y con la finalidad de establecer condiciones que permitan el ejercicio pleno del derecho a la educación de cada persona, con equidad y excelencia, realizarán entre otras, las siguientes acciones;

Establecer políticas incluyentes, transversales y con perspectiva de género, para otorgar becas y demás apoyos económicos que prioricen a los educandos que enfrenten condiciones socioeconómicas que les impidan ejercer su derecho a la educación.

Si nos detenemos un momento, vemos cómo sutilmente se van deslizando elementos ideológicos, antes se utilizaba mucho la historia para que de acuerdo a la ideología revolucionaria de México, todo se fuera acomodando para concluir que el gobierno en turno era el legítimo heredero de las aspiraciones históricas de la nación; pero hoy en día se va mucho más lejos, se pretende adoctrinar las conciencias y aquí tenemos ya el concepto del llamado género, que después se traslada ya de una manera muy abierta a los libros de texto, donde se meten las ideas de que no solamente hay hombres y mujeres conforme a la naturaleza, sino toda una serie de cambios que maneja la llamada ideología de género y que termina a final de cuentas también distorsionando la imagen del matrimonio y la familia.

Continúa la ley con sus conceptos ambiguos:

Capítulo III. De los criterios de la educación. Artículo 16. La educación que imparta el Estado, sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial de estudios, se basará en los resultados del progreso científico; luchará contra la ignorancia, sus causas y efectos, las servidumbres, los fanatismos, los prejuicios, la formación de estereotipos, la discriminación y la violencia, especialmente la que se ejerce contra la niñez y las mujeres, así como personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad social, debiendo implementar políticas públicas orientadas a garantizar la transversalidad de estos criterios en los tres órdenes de gobierno.

Aquí también tenemos por ejemplo una redacción que se puede manipular contra lo que llaman los fanatismos, los prejuicios y la formación de estereotipos, usada muchas veces para atacar la religión y muchos de los valores tradicionales que son parte de nuestra cultura y formación.

Capítulo V. De los planes y programas de estudio.

Los libros de texto que se utilicen para cumplir con los planes y programas de estudio para impartir educación por el Estado y que se derive de la aplicación del presente Capítulo, serán los autorizados por la Secretaría en los términos de esta Ley, por lo que queda prohibida cualquier distribución, promoción, difusión o utilización de los que no cumplan con este requisito. Las autoridades escolares, madres y padres de familia o tutores harán del conocimiento de las autoridades educativas correspondientes cualquier situación contraria a este precepto.

Este punto es básico, porque al tener el Estado el monopolio de los libros de texto tiene también el monopolio de hacia donde quiere dirigir la educación, y de esa manera controla también la educación privada que no puede moverse a enseñar otras alternativas de pensamiento o visiones del mundo, y de las situaciones por las que vamos atravesando. Es correcto que se pida un determinado número de conocimientos para dar validez a los estudios, pero en cuanto a la formación de valores éstos deberían ser conforme a los de las familias.

Y es interesante saber que de hecho hay también por ejemplo criterios de otras de las instituciones que han sido durante mucho tiempo participantes de la educación en el mundo que coinciden en las perspectivas de la necesidad de la educación y no niega desde luego la autoridad del Estado.

La Iglesia reconoce y respeta el papel del Estado en la educación. Pero afirma también su legítimo derecho a participar en ella, y a aportar su contribución específica (Exhort. Apost. Africae Munus 78, 19 de noviembre). Nos dice el papa Benedicto XVI.

Si verdaderamente estamos dispuestos a eliminar la desigualdad entre los hombres la educación popular es el camino a seguir para todos los grados y todos los niveles; es el camino innegable en la eliminación del analfabetismo, la falta de instrucción, incluso el más básico, no sólo en términos de cultura elemental de los individuos y los medios de comunicación, sino también desde el punto de vista del progreso socio-económico, Juan Pablo II. Discurso en las Naciones Unidas para la educación, la ciencia, y la cultura. París, 02 de junio 1980. N° 17.

Hoy en día se está generando una gran polémica en torno a una nueva ley sobre la educación en Puebla, que habrá que analizar todavía a fondo, pero que de entrada parece que pretende un control todavía mayor sobre la educación e inclusive amenaza a la propiedad de las instituciones educativas.

Así lo que debemos tener presente no es que estamos en contra de la educación estatal, o del derecho y la obligación que tiene el Estado de proporcionarla, sino del abuso de autoridad del que muchas veces hace el Estado imponiendo sus criterios sobre el derecho mismo de los padres de familia, estamos a favor de que exista libertad de la enseñanza y sobre todo que no utilice el Estado la educación como una herramienta de control ideológico para modelar las conciencias de acuerdo a sus intereses que no siempre son los mejores para la ciudadanía, y sobre todo para que la educación sea un auténtico medio para formar personas capacitadas para enfrentar la vida, pero sobre todo formadas para ser libres y felices.


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