Laicismo, la religión del Estado

 Los estados fueron creando una religión secular muy ad hoc a sus propios intereses, y algunos desembocaron en sistemas liberales capitalistas y otros en sistemas socialistas y comunistas.



Considerando que el laicismo se refiere a que el Estado es independiente de cualquier relación con algún asunto religioso, o con las instituciones que ostentan el manejo de la religión, resulta un tanto contradictorio el título de este artículo, sin embargo, veremos que bajo este significado hay toda una serie de elementos que nos autorizan a hablar del laicismo como una religión impuesta por el Estado moderno en la mayoría de las constituciones vigentes.

Considerando que durante mucho tiempo por cuestiones históricas al menos en nuestra llamada cultura occidental localizada principalmente en Europa y las naciones que fueron colonizadas por las principales potencias de ese continente, la relación de la Iglesia Católica con el Estado fue muy intensa y en ocasiones cordial, y al mismo tiempo en otras ocasiones esa cercanía generó también algunas problemáticas complicadas.

Esta relación se empezó a modificar en algunos casos en forma paulatina y, en otros, de forma un tanto radical cuando la masonería empezó a tener una gran influencia política y, en algunos casos un control total de muchos de los gobiernos liberales o revolucionarios, para casi nadie es un secreto que la masonería considera a la Iglesia Católica un enemigo precisamente por la gran influencia de la misma en todos los ámbitos.

Por otro lado, anteriormente era considerado como algo común que la Iglesia tuviera a su cargo muchas de las funciones que ahora realiza el Estado, como el registro civil, la atención a los enfermos en hospitales, a los necesitados en asilos y además a de la educación en todos los niveles.

Cuando estalla la Revolución Francesa se desarrolla un fuerte sentido anticlerical en sus clases dirigentes, y una de sus banderas fue el laicismo como una corriente que daría a los ciudadanos gran libertad de pensamiento y los liberaría según ellos de la opresión que ejercía la Iglesia por medio de su enseñanza religiosa, y fue vendida esta idea y consagrada como uno de los logros más importantes de las revoluciones.

Pero en la realidad en general no funcionó el Estado Laico como un garante de la libertad de pensamiento y de religión como se plantea en teoría, más bien resultó en su aplicación un arma para luchar contra la religión y sobre todo contra la Iglesia Católica, sobre todo, en países como el nuestro dónde no había otras religiones que la católica ni había un interés real de la población por conocer o buscar otras.

Pero como nada en el mundo físico ni tampoco en el de las ideas genera vacío, sino más bien se desplaza algo para llenar ese hueco con otras cosas, así sucedió que el laicismo se convirtió en un herramienta de adoctrinamiento, donde al mismo tiempo que se combatía a la religión en la educación, se utilizaba para adoctrinar a los niños y a los jóvenes con las ideas que el gobierno en turno consideraba necesarias para mantener un control y presentarse siempre como el salvador y al mismo tiempo la esperanza de una vida mejor.

Así podemos decir que los estados fueron creando una religión secular muy ad hoc a sus propios intereses, y algunos desembocaron en sistemas liberales capitalistas y otros en sistemas socialistas y comunistas, y en cada caso siempre se presentaba el Estado como el legítimo conductor de los anhelos de los pueblos.

Y esta religión secular, curiosamente, contiene en su estructura muchas de las cosas que se tenían en la tradición religiosa, por ejemplo, en la religión se tiene como guía de todo las Sagradas Escrituras o Biblia, además de sus explicaciones en los catecismos; en el Estado tenemos a la Constitución que para fines prácticos se presenta como un libro casi sagrado con un conjunto de preceptos infalibles y esencialmente buenos que sirven para regir la conducta de los ciudadanos y de ahí se derivan toda una serie de leyes y reglamentos.

La Iglesia tiene su liturgia y como ejemplos a seguir la vida de los santos; la religión laica como similar tiene a los héroes inmaculados y el culto que se les debe dar en las fiestas cívicas. La Iglesia presenta sus tratados teológicos y la religión laica sus libros de texto que regulan las virtudes que se deben tener para ser un buen ciudadano.

Y casi todos los estados se han apoderado de la educación, en algunos casos en forma absoluta como sucede en los socialistas y comunistas y dejando pequeños y poco significativos espacios a la educación privada en los liberales capitalistas, pero en ambos todo gira en torno a los programas estatales de educación.

La educación es un derecho natural de los padres de familia, que son los que deben escoger los principios en los que deben ser educados sus hijos, sin embargo poco a poco han ido perdiendo este derecho, bien porque la fuerza del Estado se los ha arrebatado, o simplemente porque por apatía los han ido perdiendo, así se explica como el Estado es cada vez más poderoso y puede imponer su ideología, como lo podemos ver hoy en día donde está en boga inculcar a los niños ideas como que el aborto es un derecho, y destruir la idea de la familia con la imposición de la ideología de género en todos los textos oficiales.

Es tiempo de reaccionar y que los padres de familia retomen su sentido de responsabilidad sobre la educación de sus hijos de tal manera que el Estado instruya y eduque sobre valores de convivencia cívica, pero deje que los padres sean los educadores en los principios morales y éticos de sus hijos.


Te puede interesar: Ni feminismo ni machismo, simplemente humanismo

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

@yoinfluyo

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.