Una oportunidad para rectificar el camino

Esta temporada más allá de fiestas y abrazos y regalos es una oportunidad para ir dentro de nosotros y generar esa fuerza que se requiere para retomar acciones que nos conduzcan a generar una mejor sociedad.


Nacimiento de Jesús


Las cosas no parecen estar del todo bien en nuestra sociedad, hay mucha violencia, inseguridad, insatisfacciones, dudas y muchas inquietudes sobre el futuro y, habría que preguntarnos si esta es una situación solamente causada por el gobierno o hay otras muchas razones que implican también una responsabilidad de parte de todos y cada uno de nosotros como personas y como ciudadanos.

Se cierra un ciclo más para todos que de alguna manera vamos ligando nuestra existencia al calendario que nos rige desde hace muchísimo tiempo y, que influye desde luego psicológicamente en nuestros estados de ánimo y reflexiones sobre nuestro propio desempeño.

Se caracteriza esta época por el cierre del año que llamamos civil y por celebrarse también una de las fiestas más extendidas en toda la cultura occidental, y que inclusive llega a las regiones más remotas del mundo, es decir la Navidad.

En el sentido más estricto la Navidad es para recordar el nacimiento de Jesús, allá en un pequeño poblado de Israel llamado Belén, que es conocido mundialmente por este acontecimiento, pues independientemente de su connotación religiosa, la influencia de Jesús que murió en una cruz y humanamente parecía estar destinado al olvido, generó un cambio histórico que parte a la misma historia en un antes y un después y, es y por eso se inició el conteo de esta en dos partes.

Con la secularización del mundo, la comercialización y el avance de muchas ideologías se ha ido perdiendo mucho de este sentido original de la fiesta, pero aún hoy queda mucho de su influencia trascendental y de las muchas tradiciones que se generan a su alrededor.

Y de alguna manera se relaciona esta temporada navideña con los buenos sentimientos, con la amistad, con la generosidad, con el perdón y la reconciliación y otros muchos buenos sentimientos que hacen que se mantenga la esperanza de que las cosas siempre podrán mejorar.

Por lo anterior deberíamos aprovechar para hacer una introspección en nuestro interior para hacer un análisis sobre nuestra propia vida, sobre nuestra propia congruencia y responsabilidad con la que nos hemos conducido, y después analizar si esto ha ayudado o perjudicado a los que nos rodean, empezando por nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y después a la sociedad en general.

Jesús generó un cambio radical en el interior de las personas que después produjo un cambio en la sociedad, en la cultura, el arte y en las leyes, en todos lados se hizo presente para humanizar a una sociedad que últimamente parece que camina en el sentido opuesto en un retroceso donde aparentemente se avanza en derechos, pero que analizados a fondo son contrarios a la misma naturaleza humana y, que no generarán un auténtico progreso, es por eso que esta temporada más allá de fiestas y abrazos y regalos es una oportunidad para ir dentro de nosotros y generar esa fuerza que se requiere para retomar acciones que nos conduzcan a generar una sociedad donde los verdaderos valores, que desde luego cuestan trabajo y sacrificio sean los que guíen las acciones de todos: gobernantes, actores sociales y población en general a construir una sociedad donde la paz y la justicia promuevan un progreso verdadero.


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