Conchita, Capítulo VI: Una declaración muy especial

El papá de Pancho tomó de muy buena manera esta relación de su hijo, pero su mamá y sus hermanas lo tomaron muy mal, empezaron a hablar mal de Concha y su familia, diciendo que eran unos presumidos y otras cosas desagradables, situación que molestó mucho a Pancho.


Imagen de Conchita


A la sociedad potosina le gustaban mucho los bailes, así que Pancho le dijo a Juan que sería muy bueno que lo siguiera invitando a esas elegantes reuniones para poder conocer más a Concha. A Juan le divertía mucho ver las preocupaciones e inquietudes de su amigo, y le dijo que no se preocupara, que para el siguiente baile del Día de Reyes lo invitaría nuevamente.

Al fin llegó el 16 de enero de 1876, un día extremadamente frío. Pancho que siempre fue muy fino en cuanto a los detalles de su arreglo personal, se puso un elegante traje de lana, ideal para ese tipo de clima, además en la Lonja, con sus cientos de luces el frío no se sentía.

Con muchos nervios, propios de un hombre enamorado, Pancho estaba muy atento a la puerta viendo llegar los invitados, al fin apareció la familia Cabrera, y su corazón latió aceleradamente, ahora si estaba decidido a ser el primero en bailar con la bella muchacha. Se le acercó con paso firme y le dijo que le pedía la primera pieza. Concha con toda naturalidad le dijo que sí bailaría con él. Pero después de bailar con su hermano Octaviano, así se inició el baile y Concha bailaba muy contenta con su hermano, mientras a Pancho le parecía que aquella primera pieza duraba una eternidad.

Al fin llegó el turno de su baile, tomó con suavidad la mano de Concha y se dirigió a la pista de baile. Empezó la música y en su cabeza buscaba las palabras adecuadas para decirle a Conchita que estaba enamorado desde que la vio pasar montando a caballo en la plaza de la ciudad, al fin se decidió y le dijo lo que sentía en su corazón. Concha se quedó muy sorprendida y Pancho sintió que estaba sufriendo un desaire y se entristeció, ella notó esa expresión y le preguntó que le sucedía; él le respondió que si ella no lo quería él iba a tener una vida muy desgraciada, y entonces ella le respondió con toda naturalidad que ella lo iba a querer para que no sufriera.

Conchita le contó a su mamá lo que había sucedido esa noche. La señora, aunque con serenidad, le dijo que era demasiado joven para tomar una decisión así, además debería de pensar en muchas cosas, como la preparación profesional de Pancho, si podría afrontar las responsabilidades de una familia, las diferencias económicas de las dos familias y la importancia de compartir principios. Don Octaviano y doña Clara, personas extremadamente educadas siempre trataron con toda corrección a Pancho, aunque este sentía que veían con cierta preocupación esa diferencia social tan grande entre ambas familias.

El papá de Pancho tomó de muy buena manera esta relación de su hijo, pero su mamá y sus hermanas lo tomaron muy mal, empezaron a hablar mal de Concha y su familia, diciendo que eran unos presumidos y otras cosas desagradables, situación que molestó mucho a Pancho y creó conflictos familiares ya que ni siquiera conocían ni a Concha ni a su familia.

Así se iniciaría un noviazgo que duraría nueve años, y dice Concha que a ella el noviazgo nunca le impidió pensar y vivir su profunda religiosidad y amor a la eucaristía.

 

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